viernes, 22 de enero de 2016

Una Vida en Tres Días

La belleza del trabajo de Jason Reitman salta a la vista: Una Vida en Tres Días es una película para no olvidar... Por sus aciertos o por sus errores, pero perfecta para conservarla en lo más profundo del cerebro y del corazón. El día que decidimos verla buscábamos un thriller, algo de acción combinada con intriga pues, a falta de películas de terror, era lo único que podía completar un plan de tardeo para un día cualquiera. Fue entonces cuando encontramos esta joya... La cual, en un principio, se vendía como un melodrama romántico e intrigante... Y, si bien es cierto que no le faltaba razón, esta cinta tenía mucho más que ofrecer en sus casi dos horas de duración. Muchísimo más... 

La película se desarrolla en el caluroso verano de 1987. Adèle, una mujer recién divorciada, ha perdido la autoestima tras la marcha de su marido: se siente triste, sola y le tiemblan las manos. Su hijo Henry, un chico de 13 años, se esfuerza por ser el hombre de la casa y cuidar de su solitaria madre en pleno torbellino de la adolescencia, pero no puede cubrir por completo ese papel de hombre de la casa, más en una etapa tan complicada. Un día, conocen en un supermercado a un hombre que les pide que lo alojen en su casa, pero resulta ser un fugitivo en busca y captura... Por ello, el siguiente fin de semana les marcará para el resto de sus vidas.


Una historia íntima, privada... Donde el telespectador se siente parte de esta peculiar unidad familiar, de sus problemas y sus sentimientos. El papel de Kate Winslet es tan real que puede acabar por provocarnos alguna lágrima inesperada, de esas con las que no contábamos en un principio. Junto a ella, Josh Brolin y Gattlin Griffith forman el elenco justo y necesario para captar la atención en un completo entramado de planos reducidos y cercanos, de esos que aportan un romanticismo sin igual a una historia con una muy buena esencia y gran intensidad. 


Por desgracia, no todo podía ser perfecto... Multitud de errores y desaciertos pueden identificarse a lo largo del desarrollo de la película: la ausencia de explicación de los flashback o la enorme cantidad de momentos predecibles son sólo algunos ejemplos, pero no los suficientes como para provocar una decepción. El romance que vende es lo suficientemente poderoso como para que, varios días después de verla, sigáis pensando en poner un fugitivo en vuestras vidas. 


Altamente recomendada para románticos empedernidos. Si buscas acción, no has llegado a tu destino.  

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