lunes, 23 de marzo de 2015

Oculus: El Espejo del Mal

Hechos como que el doblaje al español tardase tanto en ver la luz unido a que no me gusta nada ver una película con subtítulos (si me pongo a leer dejo de prestar atención a la imagen) han conseguido que tuviese que esperar dos años para ver una cinta que me habían ofrecido como algo sin igual... Sus críticas la ponían por las nubes y, según me contaron, el doblaje original era aterrador. Por este motivo escogí Oculus: El Espejo del Mal, una peli bastante larga (105 minutos) pero con mucha miga y muy buenos giros de guión... Muy buena forma de crear duda... Muy buen saber hacer, en definitiva. 

En este caso, se nos presenta cómo, hace tiempo, un asesinato dejó huérfanos a dos niños. Las autoridades culparon al hermano, pero la hermana creció creyendo que el verdadero culpable había sido un antiguo espejo maldito que, por aquellos entonces, su padre albergaba en su despacho. Ahora, completamente rehabilitado y con veinte años cumplidos, el hermano está listo para empezar de nuevo, pero la hermana está decidida a demostrar que fue el espejo lo que destrozó a su familia... Y volverá a hacerse con él. 


Por lo pronto, el argumento presentado es original y eficiente: por primera vez, es un espejo y no una casa encantada la que toma todo el protagonismo en una peli en la que la tensión aumenta por momentos, reflejo tras reflejo. Las historias que va contando son verdaderamente angustiosas, y los giros la convierten en impredecible... Tanto como para convertirse en esa cosa que te engancha delante de la televisión haciendo conjeturas. Pensaba que la saga Insidious era insuperable, que James Wan no podría ser olvidado de una manera tan sencilla... Y no que le haya olvidado, pero esta película la voy a colocar a su misma altura. 

No ha necesitado de cientos de actores para dar vida a una historia aterradora, de ilusiones ópticas, reflejos y continuos flashback. Su peculiar escenografía, su forma de jugar con la cámara y sus planos tan geniales la convierten en especial... En imprescindible. El terror psicológico es su ingrediente principal y el cebo que nos tiene ahí, pendientes de cada cosa, de cada movimiento... De cada aparición. 


Se trata de una muy interesante propuesta para ver (solo o acompañado) en estas noches lluviosas que asolan a la península últimamente. No tardéis en echarle mano... Os aseguro que, después de verla, comenzaréis a ver los espejos con otra cara.