domingo, 13 de diciembre de 2015

Siete Almas

Sí, sabemos lo que nos vais a decir: esta película tiene ya varios años, en concreto, tantos como el nombre del título refleja... Pero, en nuestro interior, sentimos que no pasa de moda. Ver a Will Smith en el papel de Ben Thomas resulta reconfortante, sobre todo cuando a nuestro alrededor sólo somos capaces de ver pobreza, estigma y exclusión... De hecho, nos invita a lanzar una pregunta para la reflexión: ¿todavía existen personas buenas? ¿Dónde están esas personas? ¿Seremos capaces de encontrar, en algún momento de nuestra vida, a nuestro Ben Thomas particular? Siete Almas nos transporta a un abismo de moralidad y sentimientos, donde todo conduce hacia la verdadera sinceridad. Seguramente la habréis visto en más de una ocasión, y aprovecháis la coyuntura para repetir cuando la emiten en televisión... ¿Qué decís? 

El argumento de esta película nos hace aterrizar sobre la vida de Ben Thomas, un inspector de Hacienda de Los Ángeles, quien se va poniendo en contacto con algunas personas para ayudarlas, movido por una serie de razones que, en un principio, son un misterio por resolver... Poco a poco, a lo largo del desarrollo de la cinta, seremos capaces de dilucidar esos motivos y, cuando conoce a Emily Posa, Una joven enferma investigada por hacienda por una serie de deudas pendientes y empieza a sentirse atraído por ella, sus inconfesables planes se tambalean... Hasta el punto de surgir un amor maravilloso.


El material que tenemos ante nosotros rebosa sensibilidad... Contemplar al duro de Smith, al que conocemos por sus papeles en thriller policíaco o, incluso, comedia, representando a un personaje totalmente emocional, resulta tan extraño como formidable. Si bien es cierto que, en ocasiones, puede resultar una película excesivamente sentimental, es capaz de manipular al telespectador de la forma más delicada, con una finalidad clara: alcanzar su corazón a través de su mente. ¡No apta para cabezas racionales!


Quiero concluir con mi voto favorable hacia ella. No es una película sencilla, ni mucho menos... Su argumento singular y su forma de provocar emociones sin anestesia obligan a pensar... A reflexionar en las verdaderas cosas importantes de la vida, esas que, a veces, ignoramos por el hecho de considerarlas insignificantes... Ahí está la verdadera esencia, la moral más pura, la más importante grandiosidad. Por supuesto: es una película triste, de las que nos obliga a necesitar un montones de servilletas a falta de kleenex, que nos devuelve una imagen de Will Smith más maduro, alejado de extraterrestres y juventudes alocadas, demostrando que puede impactar, sobre todo, si se junta con Rosario Dawson, natural como la vida misma.


3 comentarios:

  1. No es de mi estilo así que la dejo pasar.

    Un besote.

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    1. Pues espera a que publique las siguientes... ¡Te van a encantar! :)

      ¡Un abrazo!

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