sábado, 12 de diciembre de 2015

La Cumbre Escarlata

Tras meses y meses de justificada ausencia, hemos vuelto... Y esta vez, para quedarnos. Sí, es cierto que hace muchísimo tiempo que no ofrecemos crítica cinematográfica, ni positiva ni negativa, pero hoy hemos regresado ya no sólo con una imagen renovada (la cual vamos a ir puliendo con los días), sino con un estreno cinematográfico muy reciente que, a su vez, está cosechando numerosos éxitos: La Cumbre Escarlata, una verdadera joya para los amantes de los cuentos de terror gótico y de la elegancia de sus ambientación, donde la sensibilidad, la emoción y el miedo combinan delicadamente con la visión de un escenario tan bello como decadente... Tan hipnótico como escalofriante. 

Nos hallamos ante película con un duro punto de partida: una tragedia familiar en la que, la muerte de su padre, convierte a una escritora de novelas de fantasmas en un ser triste, incapaz de elegir entre el amor de su amigo de la infancia y la tentación generada por un misterioso desconocido que irrumpe en su vida como de la nada, mostrando un interés aparentemente injustificado hacia ella. La joven intentará huir de su pasado... Y cambiará todo cuanto tiene por una casa que respira, sangra... ¡Y recuerda! Allí comenzará a vivir episodios insólitos, donde el color escarlata se mezcla con el blanco inmaculado de la nieve. 


Rememorando aquellos años en los que The Hauted (La Guarida) se consideró la película del momento, La Cumbre Escarlata vuelve a recordarnos el argumento típico de casas en movimiento, pero rescatando aquella esencia con una elegancia deslumbrante, en tono melodramático pero con un trasfondo importante, nada superficial. Tomando como base el estilo de los cuentos de Edgar Allan Poe, la poesía lo recubre todo en un escenario rebosante de amor y pasión... Amor del que duele, pero amor... Amor en muchas vertientes, pero amor. El papel que desarrolla Mia Wasikowska, a la que recordamos por su papel en Alicia en el País de las Maravillas, no podría ser más acertado: el aspecto angelical de esta actriz, su tez blanca y sus ropas anticuadas forman una mezcla homogénea con el espectacular despliegue visual capaz de abarcar toda atención. 


El escenario no podía ser mejor: perfecta la combinación... La belleza de su fotografía, los decorados, el vestuario y los efectos. ¡Todo! Tanto que podría resultar única en su género, ese género que sólo Guillermo del Toro ha sabido crear. No hay terror sanguinario, ni tampoco fantasmas que provoquen un miedo excesivo: hay elegancia, nostalgia y, sobre todo, color... Por tanto: si buscas pasar un mal rato, esta no será la mejor elección. En cambio... Si pretendes de un ambiente gótico y de pasiones desmedidas, no dudes en sacar un hueco disfrutar de sus dos horas de duración. 

2 comentarios:

  1. Me alegro un montón de vuestro regreso. ¡Os echaba de menos! Todavía no la he visto pero tengo muchas ganas.

    Un besote.

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    1. ¡Gracias! Esta vez venimos para quedarnos, :) ¡Nosotros también os echábamos de menos! Ya sabes... Ahora: ¡a ver muchas pelis!

      ¡Un abrazo!

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