lunes, 18 de agosto de 2014

American Horror Story

A pesar de que nunca hable de ello, ver series me encanta... Sé que parece una locura teniendo en cuenta de me gusta ver las producciones de una única vez, pero si tenemos en cuenta que, una vez emitida por televisión, una serie ya está disponible para verla de tirón, la cosa es muy diferente. Algo así me ha sucedido con American Horror Story, serie americana que cuenta, hasta la fecha, con tres temporadas completas que nada tienen que ver entre sí de no ser porque comparten elenco de actores. Comencé a verla por recomendación de muchos conocidos y, sinceramente, he quedado bastante satisfecha... Supongo que ver una temporada completa en tres días es una buena señal ¿no? 

La primera temporada vio la luz en 2011 con un total de 12 episodios. En esta se cuenta la historia de Ben (Dylan McDermott), su esposa Vivien (Connie Britton) y su hija (Taissa Farmiga), quienes tras sufrir algunas desgracias familiares, dejan Boston y se trasladan a una casa de Los Ángeles con la esperanza de reconstruir su vida: la Casa del Crimen. Allí, Moira O'Hara, una chica que trabajó en esa casa, aparece a los ojos de Vivien como una sexagenaria (Frances Conroy); Ben, en cambio, la percibe como una mujer joven (Alexandra Breckenridge). Las cosas en la casa cada vez serán más extrañas, sobre todo cuando se dan cuenta de que la mayoría de sus vecinos (como el personaje de Jessica Lange) se cuelan en su interior como si fuera suya. 


Los 13 episodios de la segunda temporada (Asylum) ven la luz un año después, en concreto, en 2012. Esta vez nos hallamos ante un drama psicológico desarrollado en la Institución Mental Briarcliff durante 1964 y que sigue la historia de los pacientes, doctores y enfermeras que ocupan el asilo. Asesinatos, atrocidades, homosexualidad, extraterrestres y posesiones son la temática principal de este conjunto de capítulos que se llevarán a cabo entre dos épocas: los sesenta y la actualidad. El personaje de Jessica Lange vuelve a tener un protagonismo esencial, al que podríamos sumar el de Lily Rabe, sorprendente y perfectamente representado.


Por último, 13 episodios más conforman Coven, la tercera temporada (2013). En ella se cuenta la historia secreta de las brujas y la brujería en América: más de 300 años han pasado desde los días turbulentos de los juicios a las brujas de Salem y las que lograron escapar ahora están en peligro de extinción. Misteriosos ataques han ido en aumento en contra de su clase y se están enviando las chicas más jóvenes a una escuela especial en Nueva Orleans para aprender a protegerse a sí mismas. Envuelto en el torbellino está la nueva llegada, Zoe (Taissa Farmiga), que está escondiendo un secreto terrible por su cuenta. Alarmada por las recientes agresiones, Fiona (Jessica Lange), la Suprema bruja que lleva largo tiempo ausente, regresa sorpresivamente a la ciudad, decidida a proteger el Coven y empeñada en destruir a quien sea que se interponga en su camino. 


A pesar de los diferentes escenarios y de las nuevas incorporaciones, puedo decir que ninguna de las tres temporadas me ha decepcionado. Todo lo contrario: a través de esta serie se trabaja sobre los tópicos del terror que todos conocemos y que más público han sabido atemorizar... Claro ejemplo de ello son los fantasmas, las apariciones después de la muerte, los asesinos, los psiquiátricos, la Iglesia, los exorcismos, los extraterrestres y, por supuesto, las brujas. Evidentemente, la segunda temporada tiene una trama mucho más compleja que las otras dos, pero no por ello voy a menoscabarlas... 


Debo decir que todas me han parecido capaces de mantenerte pegado al televisor, recomendadas por supuesto para los amantes de lo oscuro. Echaba de menos una serie con estas características... Algo más duradero que una película, algo que me mantuviera expectante hasta el día siguiente, esperando ese momento de sentarme frente al televisor para dar continuidad a un argumento. A su vez, todas las interpretaciones son dignas de mención: buenos y conocidos actores con papeles a la altura de las expectativas... Como, por ejemplo, Jessica Lange, una villana de las de antes con papeles estelares. 

Sólo puedo recomendarla mientras espero ansiosamente que se estrene la cuarta temporada. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Cuento de Invierno

Cuando apetecen películas románticas... ¡Pues apetecen! Lo cierto es que me hice con esta cinta tras haber visionado su enorme cartel en el videoclub del barrio, aunque la apalanqué hasta encontrar el momento adecuado para verla... Había leído el argumento y, a pesar de que la vendían como un completo milagro de amor, un cuento de hadas o una historia mágica, no había encontrado el momento oportuno. A su vez, y teniendo en cuenta que la crítica no era muy positiva (que si absurda, que si farragosa, que si fracasada), decidí dejarla para el final de los finales... Hasta que su turno llegó hace un par de día. Sin embargo, Cuento de Invierno, a mí me ha tocado la patata... ¡Qué cosas! 

La película da comienzo a finales del siglo XIX, en Nueva York, donde Peter Lake (Colin Farrell), un ladrón irlandés, conoce a Beverly Penn (Jessica Brown Findlay), la joven heredera de la casa que pretende robar y a la cual le queda poco tiempo de vida y es capaz de deshacer la nieve con su alta temperatura corporal. Evidentemente, se enamoran... Se trata de una historia de fantasía sobre un ladrón, una chica moribunda y un caballo blanco volador, ambientada tanto en el siglo XIX como en la actualidad. 


Bajo mi punto de vista no sólo destacan sus actores, también su belleza visual en general y ese tono puramente romántico que desborda desde el principio. A veces no soy capaz de entender la crítica, ¿qué puede esperarse de un argumento así salvo fantasía, magia y, por supuesto, mucho amor? Sin embargo, y a pesar de ser bastante larga (alcanza las dos horas de duración), muchos de sus personajes se encuentran desaprovechados y, la parte final de la historia, sucede demasiado rápido como para poder dar que hablar... ¿Toda una película sobre el siglo XIX para ocupar unos minutos con la actualidad así, sin más? Eso deberían haberlo tenido en cuenta... 


Es algo así como una película de Disney, pero con figuras que cobran forma humana... Donde todo es posible y el amor todo lo puede. Justamente lo que esperaba de una película de amor: ¿demasiado azúcar? Es posible, pero no se trata de un slasher... Ni siquiera de una película de terror o de un thriller: es un drama romántico que puede mantenerte pegado al televisor durante varias horas. 

¿Y tú? ¿La has visto?