domingo, 2 de noviembre de 2014

Annabelle

The Conjuring ya dejó entrever algunos de los detalles de Annabelle, la segunda película que se centra en las investigaciones de los Warren, y la cosa no pintaba del todo mal: una muñeca diabólica, fenómenos paranormales, planos fijos y algún que otro sobresalto, al menos, en el tráiler televisivo. Sin embargo, lo que parecía la mansión de Barbie y Ken no quedó en más que en la Granja de los Pin y Pon... ¿Qué significa este símil? Que mucho ruido y pocas nueces, que más que un placer ha supuesto una decepción y que la primera parte era mucho mejor, sin duda alguna. Muchos son los aspectos que me han llevado hasta esta conclusión a pesar, por supuesto, de que tenga algunos otros destacables... Pero tiempo al tiempo, que voy a explicarlo todo. 

Annabelle comienza cuando John Form encuentra el regalo perfecto para su mujer embarazada, Mia: una preciosa e inusual muñeca vintage que lleva un vestido de novia blanco inmaculado y que completa su particular colección de muñecas de procelana. Sin embargo, la alegría de Mia al recibir este regalo no dura mucho: durante una espantosa noche, la pareja ve como sus vecinos, miembros de una secta satánica, invaden su hogar y les atacan brutalmente. No sólo dejan sangre derramada y terror tras su visita: conjuran a un ente de tal maldad que nada de lo que han hecho se compara al siniestro camino a la maldición que ahora es... Annabelle. 


El planteamiento resulta muy interesante desde el principio, pero no lo suficientemente explotado. A pesar de disponer de bastante material como para recrear terror clásico, la mayor parte de su desarrollo (que no es precisamente corto) se desenvuelve sin un atisbo de originalidad: del talento de la primera parte apenas quedan lentos resquicios que hacen que la película se convierta en eterna esperando que suceda algo interesante. Recrea una atmósfera tan oscura e inquietante para, después, dejarte con la miel en los labios mientras ocultas tus ojos detrás de las manos para evitar ver si acaso esta muñeca de tamaño considerable se mueve cual Chucky y hace alguna escabechina... ¡Pero no, eso no sucede!


Por supuesto, tiene escenas verdaderamente aterradoras (véase la de los trasteros, y no digo más), pero el guión genera unos diálogos bastante pobres, insípidos, con sustos eficaces de subida de volumen pero escasos. Tenía todos los elementos para ser un taquillazo (música inquietante, atmósfera asfixiante y una muñeca fea de narices), pero no combinados como debería... ¡Lo que ya he dicho! Un poco más de movimiento a la muñeca esa y hubiésemos acabado mirando todos bajo la cama antes de dormir... Pero nada, que no. Que se mueve menos que Don Pimpón en una cama de velcro... 

No ha sido de mis preferidas: esperaba muchísimo más (mi gozo en un pozo) pero, aún así, deberíais verla para ver si compartimos o no opinión... Bajo mi punto de vista, echa por los suelos las espectaculares investigaciones de los Warren. 

2 comentarios:

  1. La veré y ya te comentaré. Las de muñecos no me suelen ir mucho pero con tal de ver terror... cualquier cosa. jajajaja.

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  2. A mí no me terminó de convencer... No sé, demasiado normal como para venderla como cine de terror... Pero, ¡debes verla! A lo mejor la explotas más que yo, jajaja.

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