lunes, 8 de septiembre de 2014

Miel de Naranjas

La historia de España puede resultar dolorosa, sobre todo para aquellos que han vivido la Guerra Civil de cerca... Porque la guerra no fue tan sólo un proceso en el que falleció gente y ya está: la posguerra, la hambruna, la enfermedad y la recesión son tan sólo unos de los pocos "efectos colaterales" (porque así tienen el valor de llamarles) de una situación que sólo afecta a los desfavorecidos del sistema. Imanol Uribe quiso dar vida a una parte de esa historia con Miel de Naranjas, película que obtuvo los premios de mejor dirección y de guión novel en el Festival de Málaga de 2012. En ella, el director intenta destacar la tragedia social sin demasiado éxito, dejándose llevar por el drama romántico y el espionaje... No voy a calificarla como una película deficiente, porque tiene alguna que otra cosa positiva que merece la pena destacar. 

El argumento se desarrolla en la Andalucía de los años cincuenta. En esta coyuntura, Enrique y Carmen acaban de conocerse y se enamoran profundamente... Por ello, Carmen consigue que él se quede a prestar el servicio militar en un juzgado de la ciudad, sobre todo teniendo en cuenta que ella es sobrina de un importante cargo militar franquista. Enrique, a la vista de las injusticias que presencia cada día, se da cuenta de que para cambiar el rumbo de las cosas tiene que actuar, por lo que se verá involucrado en arriesgadas acciones que pondrán en peligro su vida y la de sus compañeros... 


Bien sea por la temática, bien sea por esa forma tan peculiar de contar la historia de España, pero la cinta no tiene esa garra que te mantiene pegado al televisor desde el primer momento... En ocasiones, puede resultar un tanto repetitiva con otras del género, tal y como dice la crítica; pero, yo me pregunto... ¿No es la historia de España así? Otros países tienen la suya, pero la nuestra se caracteriza por volarle la cabeza a todos aquellos que no tuvieran ciertos ideales. En el caso de Miel de Naranjas, se consigue mantener la intriga hasta el final, todo ello por no hablar de vestuario, maquillaje y peluquería: sublime, a la altura de los actores y de sus interpretaciones. 


Lo cierto es que, en lugar de basarse en los perdedores, mantiene esa sensación de thriller en torno al espionaje y las traiciones de los ganadores, un buen punto de vista que pocas veces he visto que se contemplara. Estará mal visto, supongo, pero no hay que olvidar que, en el bando de los ganadores, además de malos había buenos, empujados a sobrevivir de la única manera posible: venerando lo incomprensible... Tan injusto como el hecho de recibir un tiro por no compartir una opinión. 

Si te gusta la temática de la posguerra española, es una opción más de las tantas que podrás encontrar... Cada una con su toque especial... Esta, como ya he dicho, tiene el suyo.

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