viernes, 8 de agosto de 2014

Cuento de Invierno

Cuando apetecen películas románticas... ¡Pues apetecen! Lo cierto es que me hice con esta cinta tras haber visionado su enorme cartel en el videoclub del barrio, aunque la apalanqué hasta encontrar el momento adecuado para verla... Había leído el argumento y, a pesar de que la vendían como un completo milagro de amor, un cuento de hadas o una historia mágica, no había encontrado el momento oportuno. A su vez, y teniendo en cuenta que la crítica no era muy positiva (que si absurda, que si farragosa, que si fracasada), decidí dejarla para el final de los finales... Hasta que su turno llegó hace un par de día. Sin embargo, Cuento de Invierno, a mí me ha tocado la patata... ¡Qué cosas! 

La película da comienzo a finales del siglo XIX, en Nueva York, donde Peter Lake (Colin Farrell), un ladrón irlandés, conoce a Beverly Penn (Jessica Brown Findlay), la joven heredera de la casa que pretende robar y a la cual le queda poco tiempo de vida y es capaz de deshacer la nieve con su alta temperatura corporal. Evidentemente, se enamoran... Se trata de una historia de fantasía sobre un ladrón, una chica moribunda y un caballo blanco volador, ambientada tanto en el siglo XIX como en la actualidad. 


Bajo mi punto de vista no sólo destacan sus actores, también su belleza visual en general y ese tono puramente romántico que desborda desde el principio. A veces no soy capaz de entender la crítica, ¿qué puede esperarse de un argumento así salvo fantasía, magia y, por supuesto, mucho amor? Sin embargo, y a pesar de ser bastante larga (alcanza las dos horas de duración), muchos de sus personajes se encuentran desaprovechados y, la parte final de la historia, sucede demasiado rápido como para poder dar que hablar... ¿Toda una película sobre el siglo XIX para ocupar unos minutos con la actualidad así, sin más? Eso deberían haberlo tenido en cuenta... 


Es algo así como una película de Disney, pero con figuras que cobran forma humana... Donde todo es posible y el amor todo lo puede. Justamente lo que esperaba de una película de amor: ¿demasiado azúcar? Es posible, pero no se trata de un slasher... Ni siquiera de una película de terror o de un thriller: es un drama romántico que puede mantenerte pegado al televisor durante varias horas. 

¿Y tú? ¿La has visto?

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