martes, 22 de julio de 2014

Maníac

Ver a Elijah Wood fuera de El Señor de los Anillos me ha costado: esa cara y papel de niño bueno le ha marcado para siempre, como Solo en Casa marcó a Culkin hasta llevarlo hasta límites insospechados... Sin embargo, el salto de género para nuestro pelirrojo de cara angelical ha sido tan brutal que ha pasado de perseguir anillos a arrancar cabelleras a lo sioux... Os cuento: la película, rodada desde la mente y el ojo de un psicópata obsesionado con montarse sus propias mujeres a partir de restos de otras, puede llegar a ser implacable con la sensibilidad humana... Si bien es cierto que es un slasher, puede resultar tremendamente horrible. 

La cinta, remake de un clásico de culto de William Lustig, nos presenta a Frank, el dueño de una tienda de maniquíes, un hombre solitario y, a primera vista, inofensivo. Sin embargo, hay algo profundamente turbador en su mirada, que refleja un oscuro y siniestro secreto que resurgirá tras su encuentro con Anna, una joven artista que acude a él en busca de ayuda para una exposición... Sin embargo, no sabrá hasta más adelante en qué clase de lío podría haberse metido. 


Sinceramente, llega un punto que la película carece de sentido... Se producen muchas sensaciones de miedo y asco en el telespectador, y las cuales van mucho más lejos de las necesarias para una película de este género. Si bien es cierto que el rodaje en primera persona, tipo videojuego, convierte las sensaciones en mucho más subjetivas, esa brutalidad nauseabunda sobra casi desde el principio. En otras palabras: una película no apta para estómagos sensibles (corréis el riesgo de ver moscas por todas partes). 

Puedo decir que no me ha gustado... Y ya no sólo por todo aquello que he comentado anteriormente: los personajes son tan planos que, si fueran tortilla, se vería el fondo del plato... A todo ello sumaría ese guión tan pobre y escasamente trabajado (en serio... ¿Hablan de algo?), una falta de ingenio increíble y el recurso fácil a lo sanguinario para que algo llame la atención en el telespectador. 

Lo único interesante es la visión de un asesino psicópata en primera persona, sus delirios, sus alucinaciones y todo lo que ve por sus ojos, lo que siente en sus brotes y sus actuaciones posteriores... Para aquellos interesados en la enfermedad mental, podría ser curioso... Pero sólo eso.

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