miércoles, 30 de abril de 2014

Rabia

Muy poco acostumbrada a este tipo de películas, el otro día me decanté por Rabia, un drama español repleto de caras conocidas y grandes actores: Concha Velasco, Icíar Bollaín, Yon González o Álex Brendemühl son sólo algunas de las estrellas que podremos ver si nos decantamos por esta trama amenizada con la voz de la gran Chavela Vargas y su peculiar estilo musical. Una mezcla de géneros de lo más homogéneo, agridulce y efectiva a la vez, capaz de narrar una tortuosa e inquietante historia, cabalgando entre el drama y el romanticismo para acabar regalando momentos irrepetibles. Una experiencia que vale la pena disfrutar... 

La historia empieza presentándonos a José María (albañil) a Rosa (empleada doméstica interna): son inmigrantes sudamericanos, trabajan en España y desde hace pocas semanas son pareja. Unas vacaciones de los jefes de Rosa permite a José María pasar unos días con ella dentro de la casa y fantasear acerca de lo que sería una vida compartida. Sin embargo, José María tiene una personalidad volátil y ambigua, así que una discusión le lleva a un enfrentamiento físico violento con su capataz, que culmina con la muerte "accidental" de este último. José María no sabe qué hacer y se refugia en la mansión donde trabaja Rosa para evitar que la Policía le capture, sin contar nada a nadie, ni siquiera a ella... 


El título es de lo más acertado: ¡da muchísima rabia que no existan más películas así! Buen suspense, interesante guión, mejores interpretaciones... Una cinta genial en todo. Además, esa ambientación tan oscura y tétrica contribuyen en su justa medida a provocar angustia en el telespectador, consiguiendo que sufra igual que los protagonistas la pésima situación de aquellos inmigrantes cuya única intención es llevar una vida honrada en España, a pesar de que en muchas ocasiones y por circunstancias varias, no lleguen a conseguirlo. 


Si bien es cierto que destacan algunas irregularidades (¿cómo es posible que en tanto tiempo no se encuentren?), el ecuatoriano Sebastián Cordero nos sorprende con un oscuro drama en el que la desesperación y el desamparo de una pareja juegan el papel más importante, al igual que el amor obsesivo que sienten el uno por el otro y el hecho de que, para colmo, se vean separados por un fatal incidente, pero juntos a la vez en una mansión lúgubre, vacía y a punto de caer en el olvido. No podían haber escogido un mejor escenario, que refleje tan bien la claustrofobia de una situación que no puede tener un final feliz... 

Recomendadísima para los amantes del género.

No hay comentarios:

Publicar un comentario