jueves, 30 de enero de 2014

Hijo de Caín

Hace relativamente poco tuve la oportunidad de conocer esta película gracias al premio de la sección oficial de largometrajes a concurso que obtuvo en el Festival de Cine de Málaga en 2013. Hijo de Caín es una de esas cintas que hacen que merezca la pena ver cine español (o catalán, eso depende del ojo que lo vea), por sus peculiares características dentro del género del thriller psicológico y, sobre todo, por esa trama confusa que, finalmente, consigue que no te hayas arrepentido de pasar 90 minutos frente al televisor. La ópera prima de Jesús Monllaó es una cinta muy decente, con un desarrollo muy decente y unas actuaciones muy grandes, entre las que destacamos la de José Coronado. Seguid leyendo y entenderéis mi postura... 

La película gira en torno a una temática muy social: Nico Albert es un adolescente de carácter muy peculiar, inteligencia excepcional y una única obsesión, el ajedrez. Sus padres, preocupados por la anómala actitud de su hijo, contratan al psicólogo infantil Julio Beltrán. A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia aparentemente normal. 

Desde el primer momento que escuché hablar de ella, pude comprobar que las críticas eran muy buenas... De hecho, la película era recomendada por un gran número de personas, y no es para menos: para empezar, el tema central (la adolescencia, la terapia psicológica y los trastornos de comportamiento) resulta muy llamativa, y no es que haya mucho género al respecto (y menos, español). Por otro lado, el elenco: David Solans, un jovencito con un mirada penetrante que no lo hace nada mal para ser su primera película, o José Coronado, con una interpretación perfecta, como siempre. También podemos mencionar a Julio Manrique o a María Molins, entre otros muy buenos y entre otras cosas, como esa trama tan intrigante que la hace cumplir como una película diez. 


El ritmo es genial, se desarrolla sin trompicones y en ningún momento aburre. De hecho, es una de esas pelis que consigue mantenerte pegado al televisor hipotetizando y, más aún, equivocándote... El final es sorprendentemente visceral, increíblemente maquiavélico y dolorosamente vil, sobre todo en el momento en el que uno, como telespectador, se da cuenta de que ha hecho conjeturas indebidas y hasta se siente culpable. 

Como aspecto negativo (no puedo evitarlo), mencionar ese doblaje tan penoso en el que unos actores conservan su voz original y otros parecen sacados de una lata de refresco... Rodar una película en dos lenguas hace que revienten los tímpanos, ¿quién no hubiese preferido escuchar las voces originales? Sí, señores... Con un perfecto acento catalán, ¿y qué? Ello no tiene nada que ver con sus ideales nacionalistas, y debemos tener claro que ésto es cine y no política. 

Altamente recomendada y necesaria... Aprovechad ahora, que recientemente ha sido publicada en DVD y BlueRay, para disfrutar en familia de un producto que considero imprescindible.

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