martes, 3 de septiembre de 2013

Exorcismo en Connecticut

Prometí verla... Además, con muchas ganas... No era la primera vez que me hablaban de ella y, desde luego, la gente se limitaba a decir maravillas. ¿Resultado? Noche de sábado, cena en casa y Exorcismo en Connecticut... Todo preparado para disfrutar de una velada aterradora, donde esperábamos pasar miedo y tener pesadillas... O, al menos, intentarlo. De acuerdo, la propuesta no era excesivamente novedosa, pero con los materiales que tenemos, el resultado no podía ser mejor... Y mis razones tengo para decir ésto. Seguid leyendo y lo comprobaréis... 

La película da comienzo tras recibir la noticia de que Matt, hijo adolescente de Sarah y Peter Campbell, tiene cáncer, por lo que deciden trasladar a toda la familia cerca de la clínica donde Matt está siendo tratado. El lugar elegido es una imponente casa de estilo victoriano que oculta un oscuro pasado como antigua funeraria en la que sucedieron terribles acontecimientos. La familia empieza a presenciar violentos y extraños fenómenos que, al principio, asocian con el estrés provocado por la enfermedad. Pronto se darán cuenta de que se enfrentan a oscuras y terroríficas fuerzas de origen sobrenatural. 

Para empezar, las interpretaciones son bastante eficientes: el cáncer de Matt y el sufrimiento de sus padres se refleja en los papeles representados con drama y terror, demostrando una vez más que el hecho de estar basada en una historia real la coloca en una posición superior (tipo The Conjuring). Es tensa y tiene momentos para recordar, además de algunos efectos especiales en las sesiones de espiritismo que resultan muy llamativos, por lo que mi crítica se centra en recomendar una cinta de semejante calidad. 


Combina a la perfección el drama de una enfermedad como es el cáncer con el terror que provocan los fenómenos paranormales y que, en este caso, quedan camuflados bajo los efectos de la quimioterapia. De hecho, lo mejor de la cinta se centra en esa peculiar forma de vivir el cáncer: imágenes dolorosas pero con el dramatismo necesario, sintomatología justa y necesaria, nada de calvicies extremas y, sobre todo, se redime de la necesidad de llenarlo todo de vómitos. 

Un aplauso para el creador de esta idea... Quizá no sea muy original, pero las interpretaciones se llevan mi más sincera enhorabuena en un ambiente muy bien recreado, donde el tema de las funerarias puede dar mucho que hablar... ¡Y no digo más!

6 comentarios:

  1. Tenía curiosidad y no sabía si verla o no. Según tu crítica, casi seguro que la veo.
    Un saludo!

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  2. Pues ya sabes... Este finde, ¡a por ella! Yo creo que te va a gustar... :)

    ¡Ya me contarás!

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  3. ¿Entonces merece la pena? Es para sumarla a la lista de pelis a ver

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  4. Merece la pena mucho más que su segunda parte... Desde luego. Mi error fue ver la segunda, pues pensé que la primera seguiría la misma línea... A pesar de que no estuvo mal, se nota que ésta se llevo todas las energías de los directores, :)

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  5. Ya la he visto y no está nada mal. El terror está bien distribuido y la historia muy bien contada, no sé si atreverme a ver la segunda, por no llevarme una decepción.

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  6. La segunda parte no está mal, pero la primera es inigualable... Si la ves, no esperes una secuela de verdad, con una historia perfectamente asociada... Será una historia diferente: no mala, sino distinta, :)

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