martes, 6 de agosto de 2013

La Presencia

El pasado sábado, y tras varios intentos fallidos de ver La Presencia completa (¡vaya castaña de televisión, que a veces tiene dudas con el DivX!) conseguí completarla gracias a un PC y un cable HDMI (¡bendito invento!). Me habían hablado muy bien de ella; incluso, la crítica la definía como 'una buena película rodada con escasos medios', y debo darles la razón: me quito el sombrero ante esta extraña película que, a pesar de dar lugar a confusiones en cuanto a la relación de los personajes entre sí, consigue mantener la tensión y puedo asegurar que uno se siente intranquilo cuando se decide a verla. 

La película comienza con la misteriosa relación entre un matrimonio en el que él decide suicidarse tras enterarse que su mujer está esperando un hijo que no es suyo. Después, nos presentan a Isabel y Silvia, cansadas de esconder su pasión, deciden marcharse un fin de semana a la casa rural que alquila el sacerdote de un pueblo cercano. La estancia en una casa sin luz ni agua potable será verdaderamente aterradora... 


Un bajo nivel de recursos económicos no quiere decir necesariamente 'basura', y para mí, este es el ejemplo: la cinta se porta... La tensión se mantiene a pesar de sus errores, y reconozco que la voz femenina del magnetófono que se repite sin cesar durante un par de escenas se queda grabada en el subconsciente y puedo asegurar que, aunque ya hace algunos días que la vi, podría repetir algunas frases. Sin embargo, que no os engañe la idea del lesbianismo con el que se presenta la historia: es una buena forma de llegar a un grupo más grande de televidentes, aunque de lesbianismo tiene apenas un par de besos... Así que, por ese lado, no os engañéis. 

La actuación de Julián Teurlais como el padre Emilio es de lo más destacado de la película, a diferencia de los personajes de Silvia Vacas e Isabel Garzo, puesto que más aterrada estoy yo cuando escucho el magnetófono. El final resulta un tanto imcomprensible, y tampoco es que se digne la situación a explicar concienzudamente quién es quién, quién persigue a quién, quién es el asustador y quién es el asustado. Por todo lo demás, me sentí bastante satisfecha: muy buenos ingredientes para dar lugar a una cinta destacable.

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