viernes, 7 de junio de 2013

The Collector

Siempre he pensado que las sagas de Saw y Hostel eran lo más gore e imprevisible que jamás ocuparía las pantallas más exigentes... Sin embargo, existen otras posibilidades capaces, también, de freír los nervios, siguiendo una dinámica similar y colocando en un lugar muy privilegiado la sangre de sus protagonistas. The Collector es una de ellas, con el incipiente de 'cazador cazado' que le da ese toque divertido de originalidad entre tanto festival de vísceras y torturas gratuitas; un psychothriller con verdaderos momentos de tensión que, a pesar de lo inverosímil de algunas situaciones, 'no se salva ni el gato'... Si la veis, entenderéis por qué. 

La película comienza presentándonos a Arkin, manitas y ex timador que ve en un hogar tranquilo y una familia de vacaciones una 'oportunidad.' ¿Por qué? En el interior de una casa hay una caja fuerte con joyas y dentro de la caja hay una rara gema, su única esperanza para pagar la deuda de su ex esposa y mantener intacto lo que queda de su familia. Pero desgraciadamente para Arkin, dentro de esa casa hay un psicópata, un experto torturador que se está ensañando con la familia residente. Mientras avanzan los segundos hacia la medianoche, Arkin se convierte en un héroe reacio atrapado por un enmascarado coleccionista' en un laberinto letal... Cada rincón de la casa es una trampa mortal para aquél que intente escapar. 


Una propuesta bastante interesante... Una barrabasada de sangre y destrozos humanos varios siguiendo lógicas poco creíbles pero, al fin y al cabo, divertidas... O, al menos, provocadoras de 'mal cuerpo' entre los visionarios, que es realmente su finalidad. Combina muy equilibradamente el suspense, la tensión y el gore, incorporando sobresaltos no muy usuales en este tipo de películas, cuyo fin primordial es 'destripar' sin razón alguna, acongojando, más que 'acojonando', al telespectador. 

A pesar de que el guión no le hace mucha justicia, tanto salvajismo no necesita de la palabrería barata que tan sólo estorbaría... Todo ello se compensa con unos efectos de sonido e iluminación sublimes, que sorprenden en el momento más adecuado con una salpicadura, un rasgado o un arrancamiento. Volvería a verla tan sólo por rememorar la asfixiante atmósfera de la que uno no puede esperar un final feliz.

¿Y tú? ¿La has visto? Pues no sé a qué estás esperando... 

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