domingo, 16 de junio de 2013

Madrid, 1987

En Madrid, 1987 hay una cosa que tenemos clara desde el principio: María Valverde se desnuda para José Sacristán y para todo aquél baboso pornográfico que se crea culto cuando, en realidad, le está dando al MUTE en su mando a distancia. Entre esos desnudos ya no sólo está el físico, demasiado 'lolitense' a mi parecer, sino el desnudo del alma, el del choque generacional entre dos personas con una diferencia de edad y de pensamiento abismal... La conocimos en la cinta cani por excelencia Tres Metros Sobre el Cielo, y es la primera vez que María Valverde se desnuda en una película. ¿Resultado? El que tenemos... 

David Trueba apuesta por Miguel (José Sacristán), un veterano articulista, temido y respetado, y Ángela (María Valverde), una joven estudiante universitaria, quienes se quedan encerrados en un baño sin ropa, situación que da pie a un enfrentamiento generacional. Ella se encontró, en los ochenta, con una democracia ya consolidada, mientras que él forma parte de los privilegiados que lo habían conseguido todo. 


Grandes diálogos y monólogos en una cinta rodada en tan sólo 13 días y, según se cuenta con un equipo de rodaje totalmente desnudo... ¿Un espacio reducido y dos actores pueden dar para tanto? Lo cierto es que sí: Trueba apuesta por la fragilidad y la ligereza, todo un riesgo en los tiempos que corren... Dos actores, un baño de mala muerte y mucha palabrería pedante, reflejando historia, pensamientos, ideologías y, sobre todo, oposición. Una joven que quiere abrirse camino contra un señor que ha conseguido lo que se ha propuesto en la vida sin importar cómo, con escena sexual incluida y sin la cual podría haber sobrevivido.


Una trama clara, sin tapujos... Y sin 'trapujos' con los que cubrirse. En ocasiones, los diálogos rozan lo vulgar y considero que podría haberse rodado con algo de ropa por medio (tanto quiso Trueba reflejar la desnudez de la persona que los dejó, ya no en paños menores, sino sin paños). Reflexiones y sencillez... Esa es la propuesta que resulta efectiva, al menos para el 90% de los telespectadores. Y ya os digo que tan sólo he contado a aquellos que no buscan lo pornográfico del asunto... 

Deberíais verla. Es un verdadero reflejo de la crisis actual, incluso en este ámbito: cine de autor, de bajo presupuesto, con pocos actores y con unos escenarios bastante reducidos. Sin embargo, son las películas más profundas (¡y no se vale hacer bromas con el tema sexual!).

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