martes, 25 de junio de 2013

Freakdog (Red Mist)

Quería adelantarme a los acontecimientos... De hecho, conocí esta película gracias a un viejo cartel ubicado en la parte más alta de un videoclub 24 horas. Me sorprendió su cartel, grisáceo y cubierto de sangre... Muy gore y muy agresivo, así que pensé: '¡menuda peli de serie B! El argumento será malo, pero habrá probar...' Freakdog, Red Mist o Bicho Raro tiene tantas traducciones como sorpresas a lo largo de su argumento, algunas de ellas bastante brillantes y, todas ellas, partiendo de una idea de lo más original: las experiencias extracorpóreas tras un milagroso tratamiento para acabar con el coma. 

La película nos presenta al depravado y asocial Kenneth, una persona marcada por su pasado y cuya vida en el hospital donde trabaja se ha convertido en una serie interminable de vejaciones y mofas por parte de un grupo de ambiciosos estudiantes de medicina. En una ocasión, la burla se les va de las manos: tras hacerle ingerir una dosis muy elevada de alcohol y medicamentos, Kenneth sufre un ataque epiléptico y termina en coma. Angustiada por los sentimientos de culpa, una de las estudiantes intenta salvarle la vida administrándole un cóctel de drogas sin testar para reanudar su actividad cerebral, remedio que, en lugar de curarle, provoca en Kenneth experiencias extracorpóreas que consisten en ocupar temporalmente el cuerpo de otras personas y, a través de ellas, vengarse de los que le dejaron en estado vegetativo. 


Se trata de una cinta muy poco conocida y de la que muy poco se ha escrito hasta la fecha... De hecho, data del año 2008 pero recientemente parece haber llegado a nuestro país. Sin embargo, espero que estas líneas inviten a muchos de vosotros a darle una oportunidad porque, sinceramente, lo merece: algunas de las 'venganzas' son de lo más elaborado, con escenas de esas que quedan para la posteridad y que, desde luego, se merecen por mi parte una redacción de líneas bastante positiva. 


Supera ligeramente lo que serían las típicas películas de adolescentes muriendo sin orden ni concierto y de las que hay tropecientas en los videoclub, a pesar de ser una producción de mínimo presupuesto. Se visualiza el enorme esfuerzo combinado de director y protagonista, aunque hay que reconocer que la introducción se vuelve un tanto cansina con tanta explicación: lo que el público quiere son muertes bestiales y no explicaciones, al menos el público al que va dirigida esta cinta. Menos mal que, aunque tarde en despegar, el final es un verdadero clímax que logra mantenerte en el aire. Tenéis que verla... ¡Tenéis que verla!

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