jueves, 14 de febrero de 2013

Frankenweenie

Este fin de semana me apetecía una película diferente... Buscando y rebuscando encontré algo que se aproximaba a lo que necesitaba: animación y cine para adultos de la mano del genio Tim Burton. Frankenweenie, una cinta basada en el cortometraje homónimo que el propio Burton realizó en 1984, ve la luz en este año 2012, de la forma más original y en blanco y negro, homenajeando el cine antiguo de terror de la mejor manera posible. El director que nos enamoró con Pesadilla Antes de Navidad nos trae esta exquisitez tan enérgica como emocionante. 

La historia nos cuenta la vida de Víctor, el típico niño inteligente y solitario, siendo su único amigo su perro Sparky, que le acompaña en todo tipo de aventuras... Sin embargo, el pobre Sparky es atropellado cuando, accidentalmente, va a buscar una pelota de béisbol, y fallece en el acto. La película describe el experimento científico que lleva a cabo el pequeño Víctor para hacer resucitar su adorado perro Sparky, y el cual lo obligará a afrontar terribles situaciones cuyas consecuencias, fruto de la peor envidia, son imprevisibles. 


Una historia verdaderamente conmovedora, dolorosamente triste y que refleja el verdadero valor de la amistad, aunque sea a través de una narración niño-perro. Entrañable e ingeniosa, con unos guiños increíbles al cine antiguo de terror e inspirada en la original Frankenstein, que os traerá grandes recuerdos de vuestra infancia, sobre todo a los de la Generación de los '70-'80. 

Es tan oscura como deslumbrante... Quizá se echa de menos el color, pero de haber sido así, los resultados no podían haber sido los mismos. Tal vez no sea uno de sus trabajos más brillantes, pero su energía y su entusiasmo se meterán en vuestros corazoncitos... De hecho, a más de uno le recordará que tiene algo dentro de su pecho que se encoge ante historias tan tristes. 

Pura poesía... Una oda... Un verdadero homenaje altamente recomendable, si no para todos los públicos, al menos para mayores de 12 años. Es elegante, un universo diferente y hermoso, repleto de imágenes que, como bien digo, harán palpitar más de una patata, sobre todo en el Día de San Valentín. Quizá no sea una película para ver en pareja tal día como hoy (no rebosa romanticismo), pero aporta valor a cosas que, hoy en día, están perdidas de la mano de la crisis de valores que nos asola.

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