miércoles, 30 de enero de 2013

Lolita

Hay películas que constituyen un mito... Un mito esencial en la filmoteca de cualquier cinéfilo, aficionado o experto. Ben Hur, alguno de los remakes de Titanic, La Guerra de las Galaxias, El Señor de los Anillos... Y, cómo no, Lolita, en este caso, el remake de 1997, mucho más seductor que la primera película que vio la luz en los '60. El erotismo, incluso el morbo que ha suscitado siempre cualquier relación 'maduro-jovencita', seguido de la cantidad de tópicos que de ahí pueden derivar han convertido esta película en necesaria, ubicándola en el límite del bien y del mal, con unos actores sublimes, cada uno dentro de su tan logrado papel. 

El argumento es fiel al de la novela original de Vladimir Nabokov (1995): Humbert es un europeo culto, brillante y atractivo que se instala en una ciudad de Nueva Inglaterra como profesor. Una vez allí, se hospeda en casa de Charlotte, una voluptuosa viuda, que ve en Humbert la encarnación de sus fantasías provincianas. Pero Humbert oculta una herida envenenada: el recuerdo de un frustrado amor de adolescencia. Por eso, Lolita, la hija de Charlotte, se le aparece a Humbert como la materialización de sus sueños más eróticos y obsesivos. 


Los papeles son llevados al extremo de una manera increíblemente delicada... Dominique Swain se muestra espectacular en la figura de adolescente seductora, precoz en el sexo e increíble amante. Jeremy Irons demuestra su obsesión y sus celos por una pasión prohibida, mientras lo disfraza en un matrimonio fallido desde el día en el que se celebró. Melanie Griffith aparece verdaderamente poco, apenas un aura que viene y va... Se echa de menos su presencia, teniendo en cuenta la calidad de esta actriz. Sin embargo, en los apenas 30 minutos que aparece, representa increíblemente a ese tipo de viudas que ya no saben qué hacer para que un hombre bien avenido se fije en ellas... Perfecta, como siempre. 


La cinta deja a entrever una gran reflexión en cuanto a ciertas acciones (erotismo, diferencias de edad, pedofilia, pornografía, etc.) ya que, debido a los criterios conservadores de la sociedad, no son bien vistos, al menos en la época en la que se desarrollan los hechos. Yo os la recomiendo... Hay a quien le puede parecer aburrida. A mí me parece reflexiva, social, y tengo pendiente intentar localizar la primera versión, obra y gracia del maestro Kubrick. 

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