domingo, 27 de enero de 2013

Lo Imposible

Hoy regreso con la peli de la que todo el mundo habla... Una cinta que ha hecho llorar a millones de personas en el cine, haciéndolas partícipes del sufrimiento de aquella familia española que sobrevivió a la tragedia de 2004: el tsunami que asoló Tailandia dejando decenas y decenas de muertos. Lo Imposible se centra en un argumento que describe un desastre natural alcanzando un nivel emocional asombroso, tan realista como lo vivido por sus verdaderos protagonistas. 

Todo comienza en Diciembre del año 2004: María (Naomi Watts), Henry (Ewan McGregor) y sus tres hijos pequeños vuelan desde Japón a Tailandia para pasar sus vacaciones de Navidad descansando en la playa. Una mañana, mientras se encuentran todos en la piscina del complejo a orillas del mar, un tremendo tsunami destroza el hotel al mismo tiempo que gran parte de la costa del sudeste asiático. Las vidas de millones de personas cambiaron para siempre. 


La película se centra en la supervivencia de esta familia de una manera emotiva, y debemos reconocer que no habrá sido un trabajo fácil para Bayona: la mezcla de sentimientos y efectos especiales ha sido complicada... A la vez que asombrosa, pues describe la catástrofe desde dentro, expresando sentimientos, dolor... Acompañados de una realización técnica exquisita. Todo ello la ha convertido en un producto comercial... Sin embargo, merecido; con actores de renombre y con una Naomi Watts que se sumerge en una experiencia brutal e intensa, increíblemente real, donde uno puede compartir su dolor y sus sentimientos. A Ewan McGregor se le ve muy poco, por desgracia... En este caso, el protagonismo se lo lleva Naomi, con un papel centrado en lo que podría definirse como 'madre coraje', como sucedía en la exitosa saga 'The Ring.' 


La califican como milimétrica, y no es para menos: se ocupa del más mínimo detalle, convirtiéndose en la película española más taquillera de la historia. No puedo hacer si no que recomendarla... ¿Lo ideal? En la pantalla grande... De ese modo no se pierde ni el más mínimo de los detalles: ni una lágrima, ni una gota de agua, ni un ápice de viento. 

Extraordinariamente real: fruto de una historia vivida y del gusto por el trabajo bien hecho de su director. 

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