lunes, 24 de septiembre de 2012

La Víctima Perfecta

En estos casos me pregunto qué fue antes, si el huevo o la gallina... Pero creo que está claro: el huevo de La Víctima Perfecta pudo 'nacer' un poco antes que el de Mientras Duermes y apenas nos hemos dado cuenta del engaño... Un guión prácticamente idéntico y un argumento con muy pocas diferencias (al menos, los nombres no son los mismos... ¡Por Dios!) nos deja con la boca abierta tras comprobar que Jaume Balagueró no fue del todo original al regalarnos ese peliculón hace apenas unos meses. 

La cinta nos presenta a Juliet (Hilary Swank), una joven médico que, tras separarse de su marido, se instala en un cómodo apartamento en el barrio de Brooklyn, Nueva York. Pero pronto descubre que no está sola en su amplia vivienda, y que está siendo víctima de un obseso que la asedia... No tiene constancia de quien puede ser, pero cada día aparecen muestras de que no está sola en su apartamento.   Además, siempre llega tarde al trabajo porque se queda dormida. 

La crítica la sitúa dentro del género de las cintas de terror, aunque puede resultar demasiado rutinaria y monótona, además de que los sustos que aparecen no son muy elaborados. Para mí, es un simple thriller que no logra su objetivo: a pesar de recrearnos en situaciones inquietantes a tutiplén, de ruidos extraños y cosas que no cuadran, falla en el momento en que se vuelve tan predecible que no es necesario llegar hasta el final. Y lo peor no es porque sea predecible en sí, sino por el hecho de que ya hemos visto previamente su hermana gemela, que nos ha desvelado la mayoría de sus secretos... 


Destacar al incombustible Christopher Lee en un papel escaso pero redundante... ¡La de años que hacía que no sabía de este hombre! Y ahí está, para despistarnos en una película que, a diferencia de la española, posee mucha más acción... Luis Tossar es mucho más pasivo en su papel que el maestro Dean Morgan, y todo ello por no hablar de Hilary Swank, mucho más activa, volátil y con una expresión más dura y agresiva que la protagonista de la 'obra' de Jaume Balagueró. 

Un verdadero estreno en televisión que consigue mantener el interés, el suspense, a lo largo del recorrido y sin prácticamente desfallecer, pero con la desilusión de haberla visto anteriormente de manos de un español. Me considero fan de Jaume Balagueró hasta la médula (sus cintas de [REC] son la originalidad llevada al cine), pero esta patada no la voy a olvidar tan fácilmente... 

Tenéis que verla, pero sin ver Mientras Duermes, por favor.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Presencias Extrañas

Las esperas pueden llegar a ser muy largas, sobre todo si uno se encuentra a las puertas del 'infierno'... (Bonito símil para comparar la Universidad). Digamos que la película que hoy os traigo me sorprendió gratamente, a pesar de ser un remake americano de una surcoreana de 2003 y estrenada posteriormente en España bajo el título de Dos Hermanas. En este caso, Presencias Extrañas ocupa nuestro tiempo, letras y espacios con un argumento no muy digno de ser recordado pero con un final tan apoteósico que merece todos mis respetos. 

Damos comienzo a nuestra aventura con Anna Rydell (Emily Browning), que regresa a casa junto a su hermana -y mejor amiga- Alex (Arielle Kebbel), tras su estancia en un hospital mental para superar la extraña muerte de su madre enferma. Pero su recuperación se pondrá en peligro por culpa de su cruel madrastra, de su padre ausente y de la presencia de un fantasma que habita en la casa... 

La película se fundamenta en unas bases de thriller de terror bastante bien asentadas: interpretación interesante, aterradora, cuidada producción y selección de actores, todo ello donde Emily Browning destaca especialmente por el temor y reticencia que nos puede suscitar. Desde luego, su cara en todo el filme es épica, regalando sustos especiales y expresiones para no olvidar. 


De algún modo especial, la cinta se clava en la memoria... Si bien es cierto que es bastante básica y no muestra otra cosa que la típica historia de fantasmas tras un suceso traumático, el giro de guión del final duele tanto como un apuñalamiento (ya me entenderéis en el momento en el que la veáis). Esa sucesión final de escenas nos lleva a un estado de éxtasis tal que os aseguro que no podréis levantaros del sofá hasta pasados unos minutos... Lo que parecía una película de sábado por la tarde se convierte en adulta en escasos minutos para dejarnos un buen sabor de boca a pesar de que todo lo anterior lo sentimos como un plato de panchitos cuando hay hambre voraz. 

Recomendadísima... No me esperaba un finalazo de esas características. Por lo que puedo intuir, reproduce fielmente las sensaciones coreanas de terror o, al menos lo intenta. 

No dejéis de verla, vale muchísimo la pena... :)

domingo, 16 de septiembre de 2012

La Mujer de Negro

Hace un par de días, nuestra televisión tuvo la oportunidad privilegiada de reproducir una película de terror de lo más actual: La Mujer de Negro, reciente adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre que nos llega de la mano de Susan Hill. La crítica del libro es tan buena que invita, sin duda, a adentrarse en los fotogramas de una película protagonizada por Daniel Radcliffe, aunque unos pequeños tintes de decepción puedan hacer acto de presencia debido al doblaje en español latino. ¿Qué vamos a hacer? No había más recursos, 'Virgensita de Guadalupe'... 

La película comienza presentando a Arthur Kipps, un joven abogado viudo y con un niño cuya empresa lo envía a un lugar remoto para vender la casa d e un cliente que acaba de fallecer. La gestión, aparentemente rutinaria, tropieza con ciertas dificultades: los vecinos se muestran reacios a hablar sobre la casa o a acercarse a ella; además, nadie está dispuesto a admitir la existencia de una mujer de negro que él está seguro de haber visto, tanto en esa casa como en los alrededores. 

Una época oscura, un argumento potencial y una ambientación extraordinaria se juntan para dar lugar a una composición no especialmente terrorífica, pero sí de las que mantienen la atención sin la habitual carnicería que estamos acostumbrados a ver. Sin embargo, el personaje de Daniel Radcliffe nos hace recordar su época de Harry Potter y no logramos imaginarle de otra manera... A pesar del intento de maquillaje de pintarle cuatro pelillos en el bigote. Además, y sin ir más lejos, el acento latinoamericano nos ayudó bastante a restarle credibilidad. 


No quiero resultar aguafiestas ni un cúmulo de spoilers, pero no puedo evitar compararla con la españolada La Herencia Valdemar, sobre todo por el tipo de argumento, pero condensando las dos cintas en una (agentes inmobiliarios, casas en venta y algún fantasmita). Nos presenta más de lo mismo, más de lo de siempre: un protagonista famosillo y fácil de recordar, una casa encantada, unos cuantos fantasmas y algún sustillo de parbulario. Y todo ello sin olvidar (y perdonad que me repita) la cantidad de 'pinches cabrones' que pueden llegar a aparecer... Ay de mí, si lo llego a saber. 

He de reconocer el empeño de nuestro Potter por convertirse en adulto, y su esfuerzo se ve recompensado dando vida a un personaje serio, con obligaciones en la vida fuera de sacudir una varita mágica, y eso es de admirar. Sin embargo, y muy a mi pesar, no acaba de conseguirlo... Creo que es como intentar ver a Joselito fuera de su 'Campanera': un completo mito. 

Terror clásico, válido para todos aquellos que sean capaces de dejar de un lado a Harry Potter para dar la bienvenida a Arthur Kipps, nuestro agente inmobiliario más secreto. 

¿La recomendaría? Creo que el tráiler nos presenta cosas que no llegamos a disfrutar... Pero, a pesar de ello, le daría una oportunidad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Pulse (Conexión)


La película de hoy es un remake... No muy acertado, lo reconozco, pero seguro que peores los he visto. Pulse (Conexión) está basada en la original de terror japonesa de 2001 Kairo, que cuenta una historia bastante interesante y que, a su vez, cuenta con todos los ingredientes más terroríficos que podrían conseguir que el telespectador se vaya 'pantalones abajo.' ¿Qué pasaría si las tecnologías inalámbricas se conectaran a otro mundo? ¿Y si ese otro mundo utilizara la tecnología para colarse en el nuestro? ¿Y si la conexión no pudiera interrumpirse? Esas son las típicas preguntas que invita a formular un argumento como éste, donde el terror se va actualizando al nivel de las nuevas tecnologías.  

En general, la cinta nos cuenta la historia de un grupo de adolescentes japoneses que investiga una serie de suicidios relacionados con una webcam que ofrece a todo aquel que se conecte a ella la posibilidad de interactuar con los muertos. Todo apunta a que los espíritus podrían meterse en nuestro mundo cada vez que encendiéramos el móvil o nos conectáramos al e-mail. Podrían contaminar todos nuestros aparatos... Y podrían llevarse lo que ellos ya no tienen: la vida.


Típica nueva versión americana, falta de sutileza y donde todo lo que sale (sombras, escenarios tétricos y trama principal) ya la hemos visto y revisto. Sin embargo, el hecho de que se pueda establecer conexión entre las energías del inframundo y los seres humanos a través de las tecnologías más actuales (el Motorola V3, tampoco os penséis que aparecen los IPhone) puede resultar novedoso en el mundo del cine, al menos, en el momento en el Kairo vio la luz... Es lo que tiene los japoneses son más adelantados que nosotros en todos los aspectos. 

Como película, podría calificarla por encima de la media del reciente terror americano, aunque su esfuerzo por ser fiel a la original no termina de tener cabida: el terror americano de remake no aparece lo suficientemente esforzado a la hora de mejorar la historia original, algo bastante imposible teniendo en cuenta el nivelazo de los asiáticos. Lo mejor quizá sea esa tonalidad sucia, mugrienta, inspirada en los suburbios japoneses que mantiene, la cual nos incita a mantenernos en tensión desde sus primeros planos, aunque he de reconocer que 'fantasmas', o espíritus en sí mismos, aparecen bastante pocos. 

Os invitaría a verla, pero tened en cuenta que os decepcionará si tenéis en buen lugar el argumento original. Por todo lo demás, ¿por qué no darle una oportunidad?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Resplandor

1980... Daba comienzo la década dorada en el cine de terror... Y, con ella, comenzaban a aparecer espectaculares películas del género, sobre todo, las basadas en el típico best-seller que generaba la locura social. Hoy, seguimos con Stephen King y, con él, traemos El Resplandor, adaptación de la novela a manos de Stanley Kubrick. Una película esquizofrénica, inquietante y agonizante, de atmósfera envolvente y angustiosa... Una cinta larga, pero sorprendente. De hecho, seguramente sea una de las películas más emitidas a lo largo de la historia cinéfila, pero por más que uno la ve, más le gusta. 

La 'larga' historia comienza cuando Jack Torrance se traslada con su mujer y su hijo de siete años al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. ¿Su objetivo? Encontrar paz y sosiego para escribir una novela. Sin embargo, poco después de su llegada al hotel, al mismo tiempo que Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad, se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales. 

Típico argumento de Stephen King, donde lo paranormal está a la orden del día, y que Kubrick ha sabido llevar a la pantalla de una forma impactante, con unas escenas que constituyen un verdadero '¡ZAS! En toda la boca' para los sentidos. Digamos que su director se propuso rodar esquizofrenia y lo logró con creces: sus síntomas más claros aparecen reflejados en un personaje, y ya no sólo eso, sino el miedo en las caras y los actos de aquellos que les rodean. Además, el papel de Nicholson no tiene precio: su peculiar forma de actuar, su peinado, su mirada... ¡Todo él es esencial! 


Una de las mejores películas de terror de la historia, donde el director no se refugia en la oscuridad para provocar miedo o tensión (de hecho, el uso de la luz es verdaderamente importante). Como muestra tenemos el simple hecho de no encontrarnos los sobresaltos tan típicos, sino simples escenas inquietantes que son capaces de sobrecoger al personal, de inquietarlo hasta revolverse en su sillón, hasta acercarse al televisor para comprobar que lo que está viendo es cierto. 

El Resplandor conserva su 'resplandor' a pesar del paso del tiempo... Una obra irrepetible, clásica como la pieza de un museo, pero tan esencial como el respirar. Sus casi dos horas se hacen verdaderamente cortas... 

¿Cuándo piensas volver a verla?