viernes, 29 de junio de 2012

Christine

Hoy regresamos con una película a la que le tenía muchas ganas... No era ésta la primera vez que la veía... De hecho, recordaba su argumento con exactitud, pero hacía mucho tiempo que deseaba volver a respirar su ambiente y, cómo no, introducirme en los años ochenta, gloriosos, bajo mi punto de vista, para el cine de terror. Christine, del maestro John Carpenter, recoge, en sus 110 minutos de metraje, la mayoría de los aspectos que Stephen King quiso reflejar en su espeluznante relato... Y cómo no, siendo un escritor especializado en sacar terrores de las cosas más inverosímiles (¿una simple habitación de hotel? ¿un teléfono móvil? ¿un payaso escondido en las pesadillas de unos inofensivos niños?). 

En este caso, el objeto donde el maestro King centra el terror nació en Detroit en una línea de montaje de automóviles, pero no es un coche cualquiera: en el fondo de su chasis se aloja el mismísimo diablo. Christine es un modelo Plymouth Fury de 1958, rojo y blanco, cuyo único equipo "normalizado" comprende un deseo de venganza insaciable, que hiela la sangre a cualquiera y destruye todo aquello que encuentra en su camino. Caerá en las manos de Arnie, un chico tímido, con gafas excesivamente grandes, retraído y el blanco para las burlas en el instituto. Tiene un amigo, Dennis, un chico que juega en el equipo de fútbol y con una mejor apariencia... Arnie decide arreglar a Christine en un garaje, dado que está completamente destrozado y sus padres le prohíben que haga lo propio en su casa. A raíz de la compra del vehículo, Arnie comenzará a cambiar, a obsesionarse seriamente con su nueva adquisición, a la que trata como si de una mujer se tratase... Pronto, los demás caerán en la cuenta que ha sido Christine la verdadera razón de su cambio: el automóvil tiene vida propia y guiará sus actos. 


Una historia apasionante, donde un simple e inofensivo coche puede acabar con cada uno de los seres que osan a interponerse en su camino... Todo ello a ritmo de buen rock&roll. En ese sentido, puedo afirmar que la banda sonora es un puntazo a su favor (me encanta este tipo de música), que juega un papel muy importante en estos escenarios, bastante trabajados y con unos efectos especiales propios de Carpenter... No podemos quejarnos de ese aspecto. 

Los papeles están más que correctamente representados... Época adolescente, años ochenta, algo de amor, como Arnie pasa de ser un chico retraído a un tipo sin escrúpulos... Es una película especial donde, no sé si lo habréis percibido, pero todas sus canciones son puras tragedias amorosas: Christine alberga el espíritu malvado de una chica, nostálgica y celosa, y eso queda claro. Responde a las caricias de su dueño en el capó con temas en los que declara continuamente sus sentimientos. 

Una película especial... Volvería a verla otra vez. Es imprescindible para todos aquellos fans del amor, de los ochenta (y su terror), de lo fantástico, de la serie B, de John Carpenter y de Stephen King. Como me confieso fan de todo, por eso la traigo hasta estas páginas.

viernes, 22 de junio de 2012

Shutter Island

Hace un tiempo me recomendaron esta película... Y he de reconocer que rechacé por completo verla. Supongo que ver el careto de Leonardo Di Caprio en el cartel principal a modo de presentación me hizo recordar TITANIC y, de ahí, ya mi pena y mis frases típicas como "no la veo, que seguro que otra vez la palma..." (estoy siendo irónica). Pero no... Lo cierto es que el argumento y su desarrollo me sorprendió bastante; estaba viendo algo así como un 2x1: por un lado, Shutter Island... Por otro, sus similitudes con la novela de Torcuato Luca De Tena 'Los Renglones Torcidos de Dios.' 

La película comienza en el verano de 1954, cuando los agentes judiciales Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son destinados a una remota isla del puerto de Boston para investigar la desaparición de una peligrosa asesina (Emily Mortimer) que estaba recluida en el hospital psiquiátrico Ashecliffe, un centro penitenciario para criminales perturbados dirigido por el siniestro doctor John Cawley (Ben Kingsley). Pronto descubrirán que el centro guarda muchos secretos y que la isla esconde algo más peligroso que los pacientes. 


Nos hallamos ante un thriller psicológico basado en la novela homónima de Dennis Lehane, voraz, desafiante y provocador. Una verdadera inyección de adrenalina es la sensación que uno tiene cuando se encuentra ante una atmósfera tan tétrica, donde los escenarios son tan oscuros y lóbregos como lo que intentan transmitirnos. La profundidad de la mente humana llevada a su máximo extremo en una cinta agónica, capaz de crispar los nervios y de emitir cientos de hipótesis en milésimas de segundo. 

El final, tan grande como su argumento, es capaz de dejarnos sin palabras... La película es, simplemente, una de las mejores rodadas en 2010 donde el papel de Di Caprio resulta mucho mejor de lo que esperaba. Shutter Island es una de esas cintas que son capaces de provocarnos emociones por un tubo: rabia, desesperación, amor, locura, tristeza... Todo en una montaña rusa de la que es imposible bajar en los casi 140 minutos de metraje. 

Recomendadísima al 100%... No esperes más para verla. 

domingo, 17 de junio de 2012

Los Sin Nombre

En ocasiones, la emisión de ciertas películas hace que valga la pena encender la televisión y pasarse unas horas frente a ella, sin necesidad de levantarse. Hace un par de semanas descubrí (y digo 'descubrí' porque no la conocía) una de las películas de Jaume Balagueró antes de llegar a la fama más famosa con la saga [REC]: de título Los Sin Nombre, esta cinta de terror/intriga está basada en la novela del mismo nombre de Ramsey Campbell, que data del año 1981. 

La historia nos familiariza cinco años después del asesinato de una niña. Cuando ya su madre parecía haber empezado a estabilizarse, una llamada telefónica vuelve a sacudir su existencia: "Mamá, soy yo... Ven a buscarme." Ayudada por un periodista experto en temas de ocultismo, la madre busca desesperadamente la aterradora verdad que ha permanecido oculta hasta el momento: un grupo de gente que se esconde, que rechaza su propio nombre y que conoce la ciencia empírica del mal, en casas abandonadas y aisladas que ocultan secretos: una trampa de una maldad abominable. 

Nos hallamos ante una historia densa, que consigue crear una atmósfera terrorífica, lograda, sobre todo cuando nos adentra de lleno en el Hospital del Tórax de Terrassa, un lugar caracterizado por fenómenos paranormales, ritos satánicos, suicidios, restos humanos, siendo actores y directores de cine los testigos más privilegiados. Una verdadera sorpresa en el género... Después, el siguiente escenario destacable es el famoso Hotel del Vallés, en Barcelona, totalmente expoliado hoy en día. Nos hace respirar pasado, dolor, cicatrices y turbiedad, una composición genial para dejarnos con un buen sabor de boca y sentir que no la hemos olvidado a la primera de cambio. 


Películas como ésta demuestran el talento de Balagueró mucho antes de sorprendernos con la rabia y la sangre. El guión da lugar a confusiones, y eso me gusta... Enfatiza unos aspectos, minimiza otros que luego resultan ser importantes... Desesperante, angustiosa... Una pequeña gran opera prima que valorarán sólo los ojos más exigentes. He de reconocer que no nos regala terror

En un principio, los personajes no están demasiado pulidos... Emma Vilarasau comienza la película de un modo demasiado impasible como para ser la madre de una pequeña que acaba de fallecer. Sin embargo, con el paso del tiempo, podemos comprobar como se va metiendo en el papel de una madre sufridora, que hará hasta lo imposible por encontrar a su hija. 

No os olvidéis de verla... Un 10 en escenarios... Este será uno de los lugares que tenemos pendientes de visitar en nuestra larga lista... No tardes en volver... Te quiero. 

El Efecto Mariposa

Hacía ya bastante tiempo que no pasaba por aquí... Cosas que hacer y fallos en la conexión a Internet provocan mis ausencias. Intentaré que, a partir de ahora, no sean tan largas mis desapariciones, sobre todo cuando tengo ante mí películas como El Efecto Mariposa, que podría traducirse perfectamente como 'las consecuencias de mis acciones.' Muchas habían sido las veces que había escuchado hablar de este delirante argumento que no se sabe exactamente dónde encasillarlo. Por fin, una conocida cadena de televisión la emitió hace unos días, y he de reconocer que me mantuvo con los ojos pegados a la pantalla durante un buen rato. 

La película narra la historia de Evan Treborn, un joven que se está esforzando por superar unos dolorosos recuerdos de su infancia, y que descubre una técnica que le permite viajar atrás en el tiempo y ocupar su cuerpo de niño para poder cambiar el curso de su dolorosa historia. Sin embargo también descubre que cualquier mínimo cambio en el pasado altera enormemente su futuro... ¿Qué hará para que todo salga bien para todo el mundo? 

Nos hallamos ante un thriller sofisticado, aparentemente complejo, el cual aburrir no aburre, y eso está claro... De hecho, no da cabida al aburrimiento ni a nada, porque cuando uno se acostumbra a un tipo de escena, los insólitos e inesperados giros de guión transforman la historia en una totalmente diferente, casi disparatada, la cual nada tiene que ver con la anterior y dará lugar a consecuencias que os dejarán con los ojos como platos. Muchos lo calificarían de una película, simplemente, comercial... Yo veo mucho más allá, un argumento sorprendente y un guión para caerse de espaldas. 


La resumo como una cinta intrigante para pasar el rato de una manera entretenida, sin calentarse mucho el coco con cuatro escenas de niños/adultos diferenciadas, las cuales se repiten una y otra vez de maneras totalmente diferentes, para dar lugar a resultados aplastantes en un futuro. He de decir que provocará una ambigüedad de opiniones notable: puede gustar o no gustar, aburrir o no... Eso dependerá de cada uno. Yo, por lo pronto, la recomendaría... No tiene nada de especial, pero el argumento estaba poco visto, al menos, en 2004, cuando se estrenó. 

Podéis darle la oportunidad... Yo, ya lo he hecho.