jueves, 26 de enero de 2012

Hostel

Vi esta saga de películas hace unos años y realmente debieron traumatizarme (tanto como el hecho de que Cuatro emita Saw I, II... Saw 25... Saw en la playa...), porque no volví a retomarlas. Pero, hace unos días, estuve fisgoneando entre los títulos que mi marido guardaba celosamente en varios DVD (¡Oh, vaya! Alto a la piratería...) y, tras encontrar verdaderos pasteles de Julia Roberts y otras que consideraba de terror máximo (Matrix o Sargento de Hierro, entre otras) topé, bajo el Home Cinema que no funciona, con unas cuantas grabadas en DVDrip... Entre ellas vi el título de Hostel y no dudé: ¡sangre, torturas y tiros! Ya era hora de ver... De ver... ¡De ver la flácida piel de una banana caducada! No recordaba que la cinta, además de un argumento tan insípido, tuviese unos efectos especiales tan blandos. 

El argumento comienza describiéndonos a Paxton y Josh, dos amigos norteamericanos, ambos universitarios, recorren Europa con sus mochilas y con Oli, un islandés que se les une por el camino, con la única finalidad de buscar buen sexo, y drogas y alcohol legales. En Eslovaquia conocen a Natalya y Svetlan, dos exóticas bellezas por las que se dejan atraer para acabar atrapados en un siniestro y tenebroso lugar. Su situación es tan angustiosa como el más oscuro e insano recoveco del alma humana... Todo apunta a que se acaban de convertir en los conejillos de india de una mafia sin escrúpulos que los vende para que otros satisfagan sus fantasías de tortura. 


Para empezar, la cinta no consigue mantenerte con los ojos pegados a la pantalla... Además: tanta oscuridad hace que se pierda una cantidad enorme de sangre entre las sombras, dando lugar a la ambigüedad y, acto seguido, al aburrimiento... Pero, ¿qué narices es ésto? ¿Uno de los trabajos de Tarantino? Se nota... Nunca he fan de sus argumentos, y creo que con esta película, para mí, se lleva el número 1 entre los directores que cubren el trasfondo de mi armario... He de reconocer que resulta ideal para los amantes de la violencia gratuita... ¡Y tanto que gratuita! Esperaba, al menos, algún tipo de explicación a lo que ahí dentro sucede, pero tengo tan pocas como en cintas del calibre de Invitation Only (grandiosa y mucho más sangrienta, basada en las tramas de Tarantino). 

En conclusión, no volvería a verla... De hecho, hasta destruiría el DVD donde la encontré, porque no me dice nada... Lástima que no pueda (cuando venga mi marido y no la encuentre puede sorprenderme con una sesión de Pretty Woman/Nothing Hill). Actores jóvenes y pésimos (alguno que otro muere antes de lo que esperaba) y una escenografía patética, donde lo único interesante es el momento en el que, de un modo muy muy irreal, se le corta el nervio óptico a una chica que ha sufrido un taladro en una de las cuencas de los ojos... Y digo irreal porque lo sé, que para algo valen los estudios, jajaja.

sábado, 21 de enero de 2012

Cuento de Navidad

Tras la más que grandiosa La Habitación del Niño, me quedé con la idea de que el conjunto Películas para No Dormir iba a ser capaz de sorprenderme de la misma forma. ¡Cómo no! Buenos actores, planos inesperados, escenografía impecable y argumentos contundentes... ¿Qué más se puede pedir? Es por ello por lo que, tras mucho indagar, di con Cuento de Navidad, una cinta con alguna cara conocida y ambientada en los ochenta, con una trama un tanto peculiar y nulos efectos especiales... Tampoco hacen mucha falta dado que la temática la llevan unos cuantos críos con una mentalidad tipo 'Verano Azul', que agarran sus bicicletas y se las ven venir con 'mogollón de problemas': que si llamamos al Peti, que si hacemos un pacto... Vamos, lo típico en una serie de verano ¿o no? El problema viene cuando te das cuenta de que el director es Paco Plaza... Ahí ya... ¡PUM! (Me he pegado un tiro, para que el que no lo pille...). 

La trama da comienzo durante la Navidad de 1985, cuando cinco amigos que viven en un pueblo típico de veraneo de la Costa Brava (Tito, Koldo, Moni, Eugenio y Peti... Y ya está, se acabaron los nombrecitos), se reúnen después del colegio en su club, un espacio robado a las obras de una nueva urbanización que están construyendo en el pueblo y donde se juntan para comer chucherías y beber Fanta caliente mientras comentan el último capítulo de "V" y de "El equipo A". Hoy el tema estrella es una noticia que ha aparecido en el Telediario sobre una ladrona que ha huido de la cárcel y que, según la Policía, se encuentra por la zona... 


Cuando uno ve [REC] y espera ansiosamente la tercera entrega, le cuesta creer que al maestro español del gore se le ocurriese, en alguna ocasión, la más remota idea de recrear 'Verano Azul' en una de sus obras de arte... ¡Cuidado! En ningún momento soy capaz de decir que nos hayamos ante un mal argumento... Simplemente, no es lo que uno piensa en un principio, pues resulta demasiado entrañable como para esperar terror de unos niños tan monos. Además, muy buena la idea de utilizar a Ivana Baquero (la prota de El Laberinto del Fauno) entre los niños: esa jovencita tiene algo muy especial en su carácter, la cámara no sólo la quiere sino que la necesita... Su voz dulce juega un papel muy importante. 

La escenografía es espectacular, pues de verdad crees que estás en medio de los ochenta, viviendo su Navidad y compartiendo el jamón, los macarrones o las magdalenas que en algún momento aparecen. Además, muy buena la idea de los guiños frikis a Karate Kid... Eso resulta total, sobre todo en el final. Por lo demás, pienso que pilló a Paco Plaza en un momento de baja forma: quiere hacer reír, causar miedo, provocar asco y terror, dar cariño y amor... Todo no se puede, y aunque a muchos les cueste resignarse, a veces resulta mejor estar encasillado en unos términos que dar vueltas por todos y por ninguno.

viernes, 13 de enero de 2012

Cujo

El maestro del terror Stephen King lleva una larga trayectoria de libros que, desde su publicación, constituyen un verdadero éxito, siendo éste tal que han derivado en potentes guiones de películas de valorado éxito. Ejemplos de ello podrían ser desde Carrie en los ochenta hasta 1408 en esta década, pasando por otras como IT o Maleficio... Desde luego, las guardo celosamente en mi videoteca: aunque las adaptaciones al cine son capaces de destrozar algunas novelas de renombre, la que hoy os traigo describe de una forma muy fiel las letras originales de King, aunque el final sea un tanto diferente (supongo que para no dañar sensibilidades). Estoy hablando de Cujo, de 1983, una de esas no aptas para todos aquellos que sean un tanto recelosos de los animales: es decir, si ya les tocabas la frente con dos deditos, después de verla saldrás corriendo cuando veas un perro del tamaño de un burro. 

La cinta comienza en una pequeña población norteamericana, donde un murciélago muerde a un entrañable perro San Bernardo propiedad de la familia de un mecánico y le contagia la rabia. En un principio, los síntomas serán mínimos, pero a medida que avanza la enfermedad, el perro se vuelve más agresivo, hasta llegar a aterrorizar a todo el vecindario y cobrarse alguna que otra muerte. El punto central del firme se desarrollará a partir de que la esposa de uno de los protagonistas y su hijo lleven el coche al taller y se encuentren con un perro rabioso, cubierto de sangre y un utilitario que no arranca... ¿Cómo acabará la película? 


El argumento es, como ya he dicho, verdaderamente fidedigno, respetando incluso algunos diálogos importantes en el relato original. Es capaz de meter de lleno al telespectador en la sensación de claustrofobia que se vive en todo momento, pero ya no sólo en ésta, sino también en la que se vivía en el libro, uno de los mejores en la carrera del maestro, según la crítica general. Sin embargo, y para la pena de aquellos que hayan leído la novela, el final aparece un tanto 'cambiado' de lo que en su día nos contó el maestro, mucho más duro y drástico. Por todo lo demás, poco se puede decir de una cinta de los ochenta que bastante da de sí para los 'medio avances' de una época en la que se acostumbraba a ver a Freddy Krueger vs. Jason X en el día de San Valentín. 

De todos modos, y aunque la cinta en sí resulta inquietante, me parece una completa pena que no se adentre en absoluto en los sentimientos del perro. En el relato original, podemos comprobar las sensaciones que el animal experimenta, lo que siente después de cada uno de sus actos... Supongo que, en este caso, el presupuesto no daba para tanto, además de que se hubiese roto algo muy importante en el argumento: hubiese adquirido un tono fantástico, y tampoco era esa la intención. Me limito a recomendarla... Me gustó mucho, sí señor. Además, el desenlace no se hace esperar, lo que la convierte en una película más que aceptable, ideal cuando no apetece perder el tiempo con tonterías.

9 Extraños

¿Puede un buen final arreglar una mala película? Eso es lo que me pregunto cada vez que me acuerdo de esta cinta de complicada traducción: lo mismo la encontraréis como 9 Extraños (a la española) que como House of 9 (a la americana). Podríamos considerarla dentro del género del terror, aunque no da ese 'miedo' propiamente dicho y que todos estaríamos acostumbrados a ver (ese que va desde la sangre y las vísceras hasta los planos fijos)... Sin embargo, resulta un tanto agobiante y claustrofóbica, no dando tiempo a encontrar explicaciones, omitiendo en todo momento el por qué se encuentran esas 9 personas ahí ni que tienen en común... De hecho, la película acaba y te quedas igual, a la espera de explicaciones. 

Pues eso... El argumento nos introduce, directamente, con nueve extraños sin aparente conexión entre ellos, quienes son raptados, drogados, secuestrados, y encerrados juntos en una casa, con las puertas cerradas con llave y las ventanas tapiadas... Vamos, que no hay salida. Aturdidos y desorientados, parece ser que son vigilados por alguien de quien sólo conocen su voz a través de un intercomunicador. Allí serán retados en un juego que les hará competir a vida o muerte entre ellos, y cuyo ganador será el único que saldrá CON VIDA de esa casa. Está Jay, un policía que decide que deben mantener la paz; Vince, un sacerdote que se niega a aceptar que se pongan unos contra otros; Francis, un compositor fracasado, y su mujer, Claudia. Farida, una joven problemática; Claire, antigua estrella del tenis convertida en animadora de fiestas; Max, un diseñador gay; AI-B, un aspirante de estrella del Rap, y Lea, una bailarina que lucha por abrirse camino. Nueve personajes con personalidades completamente diferentes encerrados en una casa, sin escapatoria, sabiendo que sólo uno de ellos sobrevivirá. Se respira un ambiente de paranoia y la sospecha entre ellos mismos va creciendo a pasos agigantados... La tensión se torna en violencia, la violencia en muerte, y de repente, cada uno se encuentra luchando por sus vidas... ¿Por qué están allí? ¿Quién sobrevivirá? ¿Cuánto costará llegar al final? 


Una vez uno lee el argumento, no hay vuelta atrás... Es tan llamativo, tan agónico, que casi es necesario verla para averiguar el final, si ese final es feliz o no, o cuáles son las relaciones que existen entre los protagonistas, así como las alianzas que se pueden formar a posteriori. Desde luego, resulta muy agresivo ver morir a gente por comida, verles competir por ese bien tan necesario que día a día les va escaseando... Verles desconfiar hasta de su propia sombra o el hecho de que pierda la importancia cualquier cosa a partir de que surja el instinto de supervivencia. Me vienen a la cabeza cintas como The Hole (El Zulo)... ¿Quién no la recuerda? El argumento es muy parecido, pero con más personajes, más historias y menos explicaciones finales. 

Sin embargo, no la incluiría entre mi elenco de 'películas favoritas'... ¿Por qué? Resulta un tanto lenta, pesada... Si bien es cierto que las escenas más psicóticas hacen que se anime un poco el cotarro, luego vuelve a decaer en lo común, y eso para mí la hace perder puntos. De todos modos, no me apetece obviar el hecho de que un buen final sea capaz de arreglar una película del montón... Desde luego, tengo muy claro que los guionistas se aburrieron como ostras y ya no sabían que hacer, pero les vino la luz con un final tan sumamente original y fuera de lo común como el que se nos muestra. Vale la pena sólo por algunas escenitas y un final por el que aún no he conseguido cerrar la boca.

domingo, 8 de enero de 2012

La Piel que Habito

Siendo dos las veces que intento escribir la entrada, digo yo que algo querrá decir: o la película es pésima o es tan buena que no acepta críticas. Y el caso es que, tantas han sido las buenas palabras que ha recibido la última de Almodóvar que, cómo no, tenía que verla... Además, contando con un elenco principal formado por Antonio Banderas y Elena Anaya, parece que la cosa prometía. Con múltiples nominaciones a premios cinematográficos como Los Globos de Oro, La Piel que Habito suena, huele y sabe a esas cintas típicas donde Almodóvar mete la pezuña, esta vez de una forma desafiante y jugando con ciertos temas que levantarán ampollas en más de algún ojo sensible. Con un estilo de thriller psicológico y sin demasiado sexo (al menos, del que estamos acostumbrados a ver), este taquillazo en cartelera constituye una de esas de 'ver para creer', un thriller psicológico de esos que no defraudarán al ojo telespectador. 

La cinta en sí nos describe la historia del doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico quien, desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana. 

Nos hallamos ante un argumento bastante dramático, aunque siempre desde una perspectiva bastante cínica, despiadada, desafiante, con una Elena Anaya que destaca por su belleza serena, sus enormes ojos y sus carnosos labios (¡quién me iba a decir que se trata de la misma chica que protagonizó Hierro!) y una Marisa Paredes que vuelve a reencarnar un papel de mujer fría y calculadora (sublime). Sin embargo, Antonio Banderas aparece, bastante menos (para ser el protagonista varón), y casi que lo agradezco (no es uno de mis fuertes), montando una historia médicamente posible, que quizá podría rozar lo absurdo pero tan sublime como para dejarnos con la boca abierta con la frase del final. Desde luego, a mí me dolió, pues me puse en la piel (valga la redundancia) del/la protagonista. 


Una película para ver... Para no dejar perder de ella ni un mísero minuto. La escenificación está perfectamente cuidada en una ciudad como Toledo (perfecta para la ocasión), así como la imagen y la luminosidad (¡grandísima luz!), jugando con los colores primaverales de la ropa de Elena para destacar ese puntito de feminidad que ya entenderéis cuando le echéis el ojo. Desde luego, recomendaría con mayúsculas una película con los créditos más propios del Movie Maker...