sábado, 10 de noviembre de 2012

Pánico en Rock Island

¿Qué sucedería si el Festival de Benicàssim se llenase de infectados por un virus letal que se lo estuviesen pasando de unos a otros tan sólo con respirarlo? Pánico en Rock Island es un telefilm de sobremesa nos traslada a un escenario muy similar cuando un virus mortífero va rebotando de persona a persona en un evento multidinario, como es el concierto de un afamado grupo de música... Y cuyos cantantes lo hacen más bien mal, pero bueno... Para gustos, los colores. 

Aunque la historia comienza en Afganistán, unos segundos más tarde se nos traslada a Rock Island, na isla en el espectacular puerto de Sydney. En ella, el sol de verano, artistas internacionales y decenas de miles de fans de la música de todo el mundo se hacen un hueco en este ídilico paraje, pero sucede un desastre inimaginable: una pareja de jóvenes quiere colarse en el festival a través de unos túneles subterráneos, donde topan con un moribundo bastante desagradable... Como es lógico, no sólo se contagiarán ellos, sino que el resto del público se verá afectado por un virus sin cura mientras, fuera, hay mucho politiqueo y guerra de intereses. 

No esperéis ver una película de terror, porque no es así: a pesar de constar de varias escenas desagradables y bastante sanguinarias, la película no pasa de ahí... Nada de apariciones paranormales y nada de asesinatos. Todo gira en torno al virus y a cómo éste, en 24 horas, es capaz de arrasar con todos los fans locos del festival de turno... No hay zombies ni muertos que se levantan de sus tumbas... Sólo muertos y punto. 


Digamos que es lo mismo que un concierto de Justin Bieber, con gritos y vómitos, pero sin mucho más que exprimir... Es bastante sosa y repetitiva, sin demasiada originalidad y con un 'final' tan idílico como el contexto donde tiene lugar esta maravillosa concentración de jóvenes hasta las cejas de drogas y alcohol. 

Destacable, sin embargo, la escena final... Ese último segundo que podría dejar la puerta abierta a una segunda parte... La cual, desde luego, espero que no se produzca, por el bien de la población 'centrada mentalmente.' 

Si queréis echar una tarde de risas entre colegas, esta es vuestra película... No es necesario pensar mucho para verla y os permite mantener una conversación, comer palomitas o contar unos chistes malos.

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