domingo, 18 de noviembre de 2012

No Tengas Miedo a la Oscuridad

Hay películas que, a pesar de estar calificadas dentro del género 'terror', podríamos decir que constituyen ese 'pequeño' gran apartado donde incluimos todo lo que tachamos como 'terror raro'... O 'terror para niños'... O 'para adolescentes' (atentos al 'loro' de Crepúsculo, que ese sí que da miedo). Para gustos, los colores... No Tengas Miedo a la Oscuridad es una de esas películas como El Laberinto del Fauno donde terror hay más bien poco (apenas algún bichito pululando por ahí) y siempre hay algún niño por medio que lo hace más infantil todo. Si es que... De Guillermo del Toro uno ya puede esperar cualquier cosa... Así. 

La cinta se centra en Sally Hurst (Bailee Madison), una niña solitaria y retraída que acaba de llegar a Rhode Island para vivir con su padre Alex (Guy Pearce) y su nueva novia Kim (Katie Holmes) en una mansión del siglo XIX que está siendo restaurada. Mientras explora la descuidada propiedad, la niña descubre un sótano, abandonado desde la extraña desaparición del constructor de la mansión, hace cien años. Pronto la joven descubrirá que debajo de la escalera viven unas extrañas y siniestras criaturas... 


La original, de 1973, difiere poco de esta versión, en la que hay que reconocer que su fuerte son las atmósferas misteriosas: a base de tópicos y clichés del montón, es capaz de recrearnos en esos ambientes tan propios de Guillermo del Toro, donde reina ese tipo de fantasía tan detallista y genuinamente aterradora que suele acabar en drama de los de llorar a lágrima viva. 

¿En cuanto a las criaturas? A pesar de la intención de su director, asustan lo mismo que un peluche sin pelo... Además, aparecen demasiado pronto y no da juego a hacer hipótesis (¡Error!). Es decir, en menos de nada te encuentras por ahí cuatro bichos raros que salen de una chimenea y empiezas a plantearte si te encuentras ante el laberinto de alguna cabra o en la versión para adultos de David el Gnomo. Eso no me ha terminado de convencer... 

El problema fundamental es ese: el director intenta fascinarnos con las criaturas que ha creado y se olvida un poco del argumento, que venía a ser una película de terror y que queda apenas en un intento. 

La recomiendo a todos aquellos fans de las atmósferas misteriosas fruto de la cabeza de Guillermo del Toro... Esos ambientes tan peculiares a los que nos tiene acostumbrados. A ellos y a todos los fans de Katie Holmes... Espectacular, como siempre. 

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