martes, 7 de agosto de 2012

El Triunfo de un Sueño

Volvemos hoy película romanticona... De esas bobas a más no poder. He de reconocer que su estreno hizo furor en América, pero no creo que sucediese lo mismo en España: aquí, los niños prodigio no tienen cabida fuera de programas como 'Tú Sí Que Vales' (cosa que justificamos ahora con los recortes en Educación... Españoles: siempre buscando excusas para todo). El Triunfo de un Sueño es esa típica cinta pringosa a más no poder que, para culminar el pastel, tiene unos tintes de musical de teatro de barrio que quitan el sentido de la respiración... Porque el del ridículo bien que lo deja ahí, patente. 

La película comienza cuando un joven guitarrista irlandés (Jonathan Rhys Meyers) y una violonchelista (Keri Russell) pasan una romántica e inolvidable noche de verano en Nueva York, pero el azar los separa. De su breve encuentro nace August (Freddie Highmore), un niño que, gracias a su abuelo paterno, va a parar a un orfanato, mientras su madre le cree muerto y su padre no tiene constancia de su existencia; allí pasará una dura infancia. Con sólo once años, se escapa de ese lugar y se gana la vida como músico callejero, bajo la tutela de un siniestro y dickensiano personaje (Robin Williams) que trata de explotarlo. El niño pronto se revela como un músico genial, un nuevo Mozart, que se servirá de su talento para encontrar a sus padres. 


Muchos lo han dicho, y quizá lo hayáis leído ya, pero... ¿A que nos recuerda claramente al cuento de Dickens 'Oliver Twist'? Eso sí, con mucha música de fondo... Vamos, una película con la cual emocionarse hasta llorar como una magdalena o, por el contrario, apartar la cara de vergüenza o, simplemente, por aburrimiento. A mí, sencillamente, me abochorna que se rueden películas como ésta, malgastando buenos actores y millones de dolares... ¡Eso sí que da ganas de llorar y no los niños prodigio! Considero que, llegó un punto, que desconecté de la película... Y ya me enganché al final, donde se produce una especie de 'encuentro' que, además de dejarte con la miel en los labios, ni es encuentro ni es nada... 

Les quedó muy gracioso, por cierto, el personaje variopinto interpretado por Robin Williams... Un tipo muy inadvertido y muy simple a la hora de atuendarse... ¡Ya lo creo que sí! Creo que es la primera vez que veo a este actor en un personaje de villano... ¿Robin Williams de malote? Si es que, es tan poco creíble... Sobre todo si hasta aparece con el mismito doblaje de voz al que se nos tiene acostumbrados.  

En fin, voy a tirarme por la ventana después de haber visto semejante truño... O bueno, siempre puedo esperar a morir de sobredosis de azúcar... ¡O de un empacho!

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