domingo, 8 de enero de 2012

La Piel que Habito

Siendo dos las veces que intento escribir la entrada, digo yo que algo querrá decir: o la película es pésima o es tan buena que no acepta críticas. Y el caso es que, tantas han sido las buenas palabras que ha recibido la última de Almodóvar que, cómo no, tenía que verla... Además, contando con un elenco principal formado por Antonio Banderas y Elena Anaya, parece que la cosa prometía. Con múltiples nominaciones a premios cinematográficos como Los Globos de Oro, La Piel que Habito suena, huele y sabe a esas cintas típicas donde Almodóvar mete la pezuña, esta vez de una forma desafiante y jugando con ciertos temas que levantarán ampollas en más de algún ojo sensible. Con un estilo de thriller psicológico y sin demasiado sexo (al menos, del que estamos acostumbrados a ver), este taquillazo en cartelera constituye una de esas de 'ver para creer', un thriller psicológico de esos que no defraudarán al ojo telespectador. 

La cinta en sí nos describe la historia del doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico quien, desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana. 

Nos hallamos ante un argumento bastante dramático, aunque siempre desde una perspectiva bastante cínica, despiadada, desafiante, con una Elena Anaya que destaca por su belleza serena, sus enormes ojos y sus carnosos labios (¡quién me iba a decir que se trata de la misma chica que protagonizó Hierro!) y una Marisa Paredes que vuelve a reencarnar un papel de mujer fría y calculadora (sublime). Sin embargo, Antonio Banderas aparece, bastante menos (para ser el protagonista varón), y casi que lo agradezco (no es uno de mis fuertes), montando una historia médicamente posible, que quizá podría rozar lo absurdo pero tan sublime como para dejarnos con la boca abierta con la frase del final. Desde luego, a mí me dolió, pues me puse en la piel (valga la redundancia) del/la protagonista. 


Una película para ver... Para no dejar perder de ella ni un mísero minuto. La escenificación está perfectamente cuidada en una ciudad como Toledo (perfecta para la ocasión), así como la imagen y la luminosidad (¡grandísima luz!), jugando con los colores primaverales de la ropa de Elena para destacar ese puntito de feminidad que ya entenderéis cuando le echéis el ojo. Desde luego, recomendaría con mayúsculas una película con los créditos más propios del Movie Maker...

2 comentarios:

  1. Le tengo unas ganas locas!!! A ver cuando puedo verla, que tanta crítica positiva será por algo.

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  2. Te recomiendo que la veas cuanto antes... No tiene desperdicio... Aunque con algunos defectillos de escenografía, el argumento es bestial, :)

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