sábado, 21 de enero de 2012

Cuento de Navidad

Tras la más que grandiosa La Habitación del Niño, me quedé con la idea de que el conjunto Películas para No Dormir iba a ser capaz de sorprenderme de la misma forma. ¡Cómo no! Buenos actores, planos inesperados, escenografía impecable y argumentos contundentes... ¿Qué más se puede pedir? Es por ello por lo que, tras mucho indagar, di con Cuento de Navidad, una cinta con alguna cara conocida y ambientada en los ochenta, con una trama un tanto peculiar y nulos efectos especiales... Tampoco hacen mucha falta dado que la temática la llevan unos cuantos críos con una mentalidad tipo 'Verano Azul', que agarran sus bicicletas y se las ven venir con 'mogollón de problemas': que si llamamos al Peti, que si hacemos un pacto... Vamos, lo típico en una serie de verano ¿o no? El problema viene cuando te das cuenta de que el director es Paco Plaza... Ahí ya... ¡PUM! (Me he pegado un tiro, para que el que no lo pille...). 

La trama da comienzo durante la Navidad de 1985, cuando cinco amigos que viven en un pueblo típico de veraneo de la Costa Brava (Tito, Koldo, Moni, Eugenio y Peti... Y ya está, se acabaron los nombrecitos), se reúnen después del colegio en su club, un espacio robado a las obras de una nueva urbanización que están construyendo en el pueblo y donde se juntan para comer chucherías y beber Fanta caliente mientras comentan el último capítulo de "V" y de "El equipo A". Hoy el tema estrella es una noticia que ha aparecido en el Telediario sobre una ladrona que ha huido de la cárcel y que, según la Policía, se encuentra por la zona... 


Cuando uno ve [REC] y espera ansiosamente la tercera entrega, le cuesta creer que al maestro español del gore se le ocurriese, en alguna ocasión, la más remota idea de recrear 'Verano Azul' en una de sus obras de arte... ¡Cuidado! En ningún momento soy capaz de decir que nos hayamos ante un mal argumento... Simplemente, no es lo que uno piensa en un principio, pues resulta demasiado entrañable como para esperar terror de unos niños tan monos. Además, muy buena la idea de utilizar a Ivana Baquero (la prota de El Laberinto del Fauno) entre los niños: esa jovencita tiene algo muy especial en su carácter, la cámara no sólo la quiere sino que la necesita... Su voz dulce juega un papel muy importante. 

La escenografía es espectacular, pues de verdad crees que estás en medio de los ochenta, viviendo su Navidad y compartiendo el jamón, los macarrones o las magdalenas que en algún momento aparecen. Además, muy buena la idea de los guiños frikis a Karate Kid... Eso resulta total, sobre todo en el final. Por lo demás, pienso que pilló a Paco Plaza en un momento de baja forma: quiere hacer reír, causar miedo, provocar asco y terror, dar cariño y amor... Todo no se puede, y aunque a muchos les cueste resignarse, a veces resulta mejor estar encasillado en unos términos que dar vueltas por todos y por ninguno.

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