lunes, 31 de octubre de 2011

The Eye

Woooo... Patadón en el culo a esta película fue el remake protagonizado por Jéssica Alba. ¿Quién no lo recuerda? Con esa dulce voz en el doblaje no asusta ni a los fantasmas (me viene la cabeza la vocecita de Jennifer Love Ewit y su serie Entre Fantasmas). The Eye (Gin Gwai en japonés, lo que demuestra mi alto conocimiento del idioma... Jajaja), fue una de las películas de terror japonés que más me marcaron hace la friolera de 9 años. Es por ello por lo que he conseguido verla en innumerables ocasiones, descubriéndole cada vez más un nuevo aspecto que consigue convertir el terror japonés de plano fijo en un drama de lagrima fácil.

La película nos describe cómo la pobre Mann se quedó ciega cuando era muy pequeña. 14 años después, un nuevo y arriesgado transplante de córnea la devolverá la visión y la posibilidad de disfrutar más de la vida, hasta que inexplicables sucesos la llevan a creer que su ojo la presenta algo más que la vista... En su recorrido intentando averiguar quién fue la dueña de los ojos que porta, conocerá el amor y, junto a él, una terrible verdad: la de que, ahora, tiene la posibilidad de predecir la muerte, al igual que la portadora inicial de las córneas.


The Eye es una de esas películas que, bajo mi punto de vista, no te cansas de ver... El terror japonés tiene la ventaja de ser, normalmente, innovador, y sobre todo ésta, dado que es capaz de bifurcar esa sensación en un drama con una sutileza sublime. Es capaz, en ese sentido, de fomentar la creación de futuros remakes, con resquicios japoneses pero aplicados a la americana, donde la sangre está a la orden del día y se pierde, en mi opinión, la esencia del denominado terror psicológico, donde lo verdaderamente importante no es la sangre que se derrame, sino el nudo estomacal que es capaz de provocar. El remake de esta película, por tanto, no me dice mucho... Las escenas de la original se copian con escuadra y cartabón sin dar lugar al beneficio de la duda: una vez vista la japonesa, se puede dar por vista la americana, de no ser que lo que se busque sean las caras bonitas.

El argumento, en su año, resultaba innovador: ¿un transplante que puede dar lugar a actos paranormales? A partir de entonces, fueron muchas las cintas que recreaban el transplante de un brazo con la comisión de asesinatos, entre muchas otras posibilidades, pero he de reconocer que aquella cinta me marcó... Las hay mejores, eso sí, pero ésta es buena.

Además, estamos en Halloween... ¿Alguna propuesta de peli de miedo para los próximos días? Creo que Canal 9 ya tiene bastante con avasallarnos con una de las miles de Michel Meyers...

miércoles, 26 de octubre de 2011

Death Tunnel: El Sanatorio

Hay una cosa que nunca os he contado: me apasiona visitar lugares con historia. Pero no aquellos con una historia común, sino en los que, como bien decía el personaje de Aurora (Geraldine Chaplin) en El Orfanato, aquellos en los que ha pasado algo (ella lo calificaba de 'terrible') que, cada cierto tiempo, sangraba, como side una herida abierta se tratase... Son esos lugares en los que todavía se puede respirar todavía aquello que ocurrió, se puede sentir en el frío o el calor de sus paredes o en su peculiar aroma. En la provincia de Alicante, el Preventorio de Aigües de Busot es uno de ellos, seguido de La Colonia de Santa Eulalia, semiabandonada y no tan expresiva. Son estos lugares los que inspiran películas como la de hoy, perfecta en lo que a los escenarios se refiere y en la forma de materializar lo que en su día se vivió, pero pésima en cualquier otro asunto.

La historia es real, porque así recordaba yo lo que se nos relata al principio de Death Tunnel: El Sanatorio. Lo cierto es que, en 1928, una horrorosa epidemia, "la plaga blanca" (si no me equivoco, que puede ser que sí, era tuberculosisi, se cobró 63.000 vidas en Kentucky. El enorme sanatorio de Waverly Hills fue construido para aislar a los infectados y realizar desesperados experimentos para hallar una cura así que, desde entonces, ese lugar es considerado uno de los más terroríficos del mundo por las numerosos fenómenos paranormales que allí suceden. La cinta en sí se basa en cómo, 75 años después, 5 chicas deberán pasar una noche en el antiguo sanatorio, como parte de una ceremonia para entrar en una hermandad. Serán las 5 horas más largas de sus vidas...


Lo cierto es que la película me ha abierto el apetito de visitar este sanatorio, lugar donde parecen haber tenido lugar apariciones fantasmales, según relatan las fuentes. Niñas sin ojos, espectros vestidos de blanco o sanitarios ahorcados son los supuestos fantasmas que han inspirado la realización de esta película entre los muros del sanatorio real, un punto a favor de su director. Sin embargo, la cinta está enormemente desaprovechada... No logra hacerte brincar de la silla, como otras que claramente pertenecen a la ficción y así lo sabemos, ni tampoco introducirte en una trama que parece todavía por determinar.

El argumento es prácticamente inexistente... Nunca llegas saber del todo cómo han llegado las cinco chicas al sanatorio (en las sinopsis se cuenta que para pertenecer a una Hermandad, pero es algo que no se acaba de dislucidar) ni tampoco por qué se llega a ese final tan estúpido y extraño de comprender. El por qué de las visiones se puede más o menos comprender en los últimos minutos, pero la necesidad de repetir el pasado con nuevas caras no acaba de atravesar mis neuronas. Y lo de "nuevas caras" es por decir algo, porque son las mismas caras que en los años catapúm.

¿Conclusión de todo ésto? Que nos hayamos ante una patata del 15... Pero con unos escenarios que enamoran el alma con estilo. El argumento pierde interés en el momento en el que la película te adentra en los pasillos y las viejas habitaciones del famoso sanatorio, sobre todo cuando te hace sentir la necesidad insoportable de visitar un lugar como éste.

Aprovechando un gag de la película La Máquina de Bailar, digo... "Nota para el Futuro: visitar lugares con encanto."

lunes, 24 de octubre de 2011

La Casa del Diablo

Mmmm... La cinta de hoy me resulta controvertida: por un lado, el argumento es tan patata que podrían emerger víboras de mis dedos al escribir sobre ella, pero, por otro, la ambientación en los '80 está tan lograda que he de reconocer que, si la película hubiese visto la luz en aquella década, hubiese sido todo un clásico del terror de esos que no te dejan dormir en un mes. De hecho, La Casa del Diablo está hecha con tan pocos recursos que hasta los créditos del principio y el final son los del Windows Movie Maker que utilizarían los canis al componer un video con sus mejores fotos 'reshulonas.' Si la intención era exagerar tanto ese aspecto del terror clásico, les doy un punto positivo... Si por el contrario la película es tan barata que no da para más, mejor callaré lo que pienso.

La película nos sitúa en algún momento indeterminado de los años 80, donde una joven estudiante, Samantha Hughes, aceptará un trabajo como canguro para poder pagar el primer mes de un dúplex amarillo y monísimo de la muerte del que se ha encaprichado (de hecho, la inquilina parece querer deshacerse del inmueble, pero no sabemos por qué). Este trabajo como 'canguro de niños' (no es de niños precisamente) coincidirá con una eclipse lunar, y pronto se dará cuenta de que sus clientes ocultan un temible secreto: tienen planes de utilizarla para realizar un ritual satánico.

Vayamos por partes... Como dijo "Jack El Destripador" en su día: lo de que la chica en cuestión se da cuenta del secreto pronto no estoy muy de acuerdo. La tal Samantha es un poquito lenta (o es lenta la película) dado que, por más sonidos que escuche, por más sangre que vea y por más pelos que se encuentre en el triturador de basura... ¡Esta chica es tonta! Podría pasear por toda la casa con un cuchillo en la espalda (que no sé ni para qué, porque no se le aparece nadie en la primera hora y quince minutos) cuando apenas es ella sola la que guía la cinta... El director debía estar tan pobre que ni para extras le llegaba. ¡Por favor, que en las pelis hace falta un asesino desde el principio!


Por otro lado... Los efectos especiales son... Pues eso, que son de los '80. ¿Que por qué lo sé? Sencillamente porque, cuando se apuñala a alguien en el torso (preferiblemente desde el hombro hasta el estómago), no se sangra con una presión más propia de un chorro de spa... Ni con un tiro de un revólver normal se le consigue reventar la cara a un ser humano de tal forma que el rostro pueda quedar destrozado y sangrando como si se hubiese degollado a un caballo.

Pues eso... No sabría si decir que es mala o, simplemente, se trata de una parodia a cualquier filme de los '80... Podrían haberla estrenado entonces si su pretensión era asustar, porque ahora... Sí que la calificaría de terror... ¡Terror tendría que dar la sola idea de que a nuestra intuición se de por verla! 

Tiene algo bueno... Ese personaje deforme del final del que me suena mogollón la cara... Y no, ¡no es familia mía! 

jueves, 20 de octubre de 2011

Mientras Duermes

Recien... Pero recien salida del horno se nos presenta Mientras Duermes, una magnífica película de intriga totalmente española y protagonizada por el multifacético Luís Tossar, que lo mismo lidera un motín en una cárcel (Celda 211), maltrata a su mujer (Te Doy Mis Ojos) o se enamora de una jovencísima María Valverde (La Flaqueza del Bolchevique). En esta ocasión, Tossar se meterá en la piel de César, un portero de edificio, aparentemente inofensivo, que será capaz de sacar sus peores armas para lograr su mayor deseo en la vida: si él no es feliz, nadie más puede serlo. Un filme tan sutil en el suspense que casi duele verlo... Y ¡qué razón tienen que para sentir ese nudo en el estómago no hace falta la sangre!

Como bien comentaba, César es portero en un edificio de apartamentos y no cambiaría este trabajo por ningún otro, ya que le permite conocer a fondo a todos los inquilinos del inmueble: sus movimientos, sus hábitos o sus compañías. Desde su posición, le resulta fácil controlar sus idas y venidas, estudiarles, descubrir sus puntos débiles, sus secretos. Si quisiera podría incluso controlar sus vidas, influir en ellas como si fuera Dios, abrir sus heridas y hurgar en ellas, y todo eso sin levantar ninguna sospecha. ¿Por qué? Porque César guarda un secreto muy peculiar: le gusta hacer daño, mover las piezas necesarias para producir dolor a su alrededor. Hace muy poco, se ha mudado la nueva vecina del 5ºB, y ésta no deja de sonreír: entra y sale cada día radiante y feliz, llena de luz. Es por ello por lo que se convertirá en el nuevo objetivo del juego de César, en su obsesión.


Cómo no, Jaume Balagueró tiene metida la pezuña hasta el fondo como director, y se nota. Una vez más, el catalán se pone al frente de una película complicada de dirigir, ya no sólo por su argumento, sino por la enorme cantidad de connotaciones subjetivas que debe reflejar, del reguero reflexiones que quiere que el telespectador se haga desde su sillón, sentado y en silencio. La cinta invita a no hablar, a permenecer a expensas de cada uno de los movimientos de César o de la Srta. Clara (Marta Etura, una actriz de belleza sencilla y sutil), ya que el mínimo aspecto es esencial para seguir el hilo de esta maraña de obsesiones y villanerías.

Ya tenemos una nueva película para recordar a Luís Tossar, un actor que casi recuerdo más desnudo que vestido. Sin embargo, no es algo que acabe de llamar la atención, pues su personalidad envolvente y su voz profunda hacen, junto con el argumento, que la tensión permanezca ahí, contigo, y no se marche hasta pasada la hora y media de duración. Me reitero, por tanto, en mi expresión de que duele verla: esta vez, Balagueró ha desguazado el género de terror 'gore' al que nos tiene acostumbrados (seguimos esperando [REC]3 y su origen, eso sí) para dejarlo en el suspense y la intriga, lo que le ha hecho ganar 10 puntos más, y eso que ya tenía un 10 para mí como director.

Muy buena, sí señor. Volvería a verla una y mil veces más.

miércoles, 19 de octubre de 2011

No lo llames Amor... Llámalo X

Hoy traigo una comedia a la española... Y ya sabéis cómo son las comedias en España: suciedad, sexo explícito, palabras malsonantes... ¡Y más sexo! Y es que, de eso precisamente va este 'alzamiento nacional', donde el porno burdo y burlesco al más puro estilo Torrente cobra forma y protagonismo en una cinta protagonizada por un elenco que conocemos de sobra gracias a series que, hoy en día, tienen su éxito y su público. ¿Quién no conoce a Aída? Con su Luisma, su Lore o su 'lisensiado' del Bar Reynols? ¿O al gran Pocholo (de Borjamari)? ¿O al padre del portero de Aquí no hay quien Viva? Pues aquí, volvemos a ver ese elenco, acompañados por la gran Adriana Ozores o Kira Miró (aquella 'Angie y las Ladillas' en la secuela de Isi&Disi). No lo llames Amor... Llámalo X es un producto con ingredientes de todos los días... Veamos, veamos... 

Esta peli nos muestra cómo el director de cine porno Pepe Fons, tras casi 20 años de sequía creativa, decide que le debe a su público una última película (aunque su público, la verdad, no le haya pedido nada). Es así como nace la mayor producción española de cine porno de la historia: El Alzamiento Nacional. Y es que Pepe tiene un sueño: revivir sus años dorados como director y que la Guerra Civil Española tenga, por fin, una película X que le haga justicia. Para ello, recurrirá a sus antiguos actores (ahora fotógrafos de comuniones o polleros) para que le ayuden a alcanzar su preciado sueño. Lo que no se imagina ni siquiera remotamente es que en ese ambiente, que es la antítesis del romanticismo, vivirá las tres historias de amor más hermosas que pueda recordar...


Nos hallamos ante lo que podría llamarse la 'ópera prima' de Oriol Capel, guionista de conocidas series como 7 Vidas y Aída, y de las comedias Que se mueran los Feos (la cual ya hemos visto) y Fuera de Carta. Preestrenada en el Festival de Málaga, tuvo un éxito un tanto relativo: mientras algunos disfrutaron con el desarrollo y se echaron unas risas, otros afirman que 'para tanta teta, tiene muy poca chicha de donde agarrar.' En mi opinión personal, pienso que en el cine español ya cabe todo, convirtiéndolo en un cajón de sastre donde nada puede ser catalogable... A mi entender, poco tienen que ver el sexo 'pornográfico' (que, para ser española, poco porno he visto) y la comedia romántica, pero para gustos, los colores.

Sus giros de guión resultan indiscutiblemente ingeniosos, lo que ayuda a mantener la atención. El final, un tanto catastrófico y que considero que sobra, termina dejando un poco 'chof' al telespectador, al que se le han abierto los ojos como sandías con tanto cuerpo serrano y, con esa tragedia, se le puede cortar el rollo de una manera destacable. Actuaciones como la de Paco León son, más que divertidas, necesarias para mantener la atención del público general, convirtiendo la cinta en dos veces comercial.

Un plus para el personaje de la madre del fotógrafo... Nunca puede faltar en una película española ese topicazo.

martes, 18 de octubre de 2011

Pesadilla en Elm Street

Hay una cosa que me ha quedado clara hoy: tanto las personas como las cosas envejecemos, y es algo inevitable: nos volvemos viejos, carracos y chirriosos... Esta 'evolución' también es vivida desde el punto de vista del cine, y Freddy Krueger está mayor... Muy mayor. Todavía recuerdo cuando atormentaba nuestras pesadillas al principio de la generación... ¿Quién puede olvidarlo? Con su cara quemada y sus cuchilla-manos... Ahora nos muestran su personaje y lo vivimos como del hombre del saco se tratase: está ahí, pero yo nunca lo he visto. En la década de los '80, cuando el cine de terror era algo innovador y cualquier chorrito de sangre asustaba, el señor Fred hacía correr al baño a más de uno, pero con tanto remake y tanta patada al Cinexin, como que nos da todo un poco igual ¿no?

Volvemos, entonces, con una contemporánea versión de un clásico del cine de terror de todos los tiempos: Pesadilla en Elm Street. En este 'origen', por llamarlo de alguna forma, un grupo de adolescentes de los suburbios empiezan a ser perseguidos por Freddy Krueger, un asesino de aspecto terrible y con el rostro quemado que trata de acabar con ellos mientras duermen. Necesitan, pues, permanecer despiertos para protegerse mutuamente. Pero, si duermen, no hay escapatoria... Más de uno morirá enmedio de un profundo sueño, ya sea en casa o en la cárcel... Pintando monigotes o al volante... Las formas de quedarse dormido son múltiples si el sueño vence. Otros, tendrán que idear la forma de sobrevivir...


Krueger es el típico personaje de peli de miedo que conoce todo el mundo, aunque no haya visto nunca ni una de sus cintas completa. Pasa lo mismo que con Chucky y sus muñecadas, o Jason X y todos esos Viernes 13 que sale a por sus víctimas... Es por ello por lo que la cinta se vuelve comercial. Sin embargo, y para jugar con tanta ventaja, la peli se despeña poco a poco por el acantilado de lo ideal: empieza fuerte, pero se va volviendo lenta y repetitiva hasta que la previsibilidad entra en juego por sí solita, sin que nadie la llame. Además... ¡Que el Krueger de hace unas décadas era más feo! Mucho colgajo suelto (colgajo, en términos forenses, es aquella pielecilla que cuelga a su antojo) y poca sangre veo yo aquí...

De hecho, me ha hecho mucha pupa emocional que Freddy Krueger fuese un... Bueno, no lo digo, averiguadlo vosotros. Yo no lo sabía; de hecho, me sorprendió mucho descubrirlo... No recuerdo si en las originales también lo era, pero si no era así, un puntito a su favor, porque han sido capaces de introducirlo en la generación actual.

No perdéis nada por verla... Os traerá buenos (o malos) recuerdos de vuestra infancia aterrorizada por un monstruajo como este.

Luna de Miel Mortal

Hay una cosa que debemos reconocer en primera instancia: el título de esta cinta suena a sábado por la tarde en hora de siesta, y por no hablar de la pedazo de carátula, la cual podría confundirse con TITANIC 2 y echarnos a perder la vista con tanta luz cerebral de su director/guionista... Sin embargo, esta Luna de Miel Mortal no es el típico producto sensacionalista que esperaba encontrar: aburrido, repetitivo, con caras guapas y parejas felices. Aunque es cierto que aparecen parejas felices, en esta película sólo uno de ellos comió perdices, lo que implica un '¡ZAS! En toda la boca' para todos aquellos que esperaban algo más de lo que estamos acostumbrados a ver.

La cinta nos cuenta la historia de una pareja de recién casados, Lindsey (Summer Glau) y Trevor Forrest (Chris Carmack), quienes deciden hacer un crucero para pasar su luna de miel tras casarse en una isla paradísiaca y grabar en video cada uno de los momentos de la ceremonia (conversaciones, pensamientos, emociones). En el barco, y tras una noche de fiesta y drogas en compañía de unos pasajeros extranjeros con los que tienen una discusión, él desaparece del barco... Todo apunta a que los culpables, como siempre, son los extranjeros, pero, ¿estaremos en lo cierto?

Las pretensiones de la película son cumplidas con un 8 y medio largo (de 10), porque consigue confundirte hasta los últimos minutos de la película, haciendo dar por hecho al telespectador que los culpables son determinados sujetos sí o sí, dado que todas las circunstancias juegan en contra suya. Una vez más, se juega con la posibilidad de que los extranjeros sean los malos de la película (¡Ala! Ahí... Dando miedo a la población), pero para culminar comentando que las apariencias engañan... ¡O no! Eso ya lo dejo en manos del que quiera echar la tarde delante de la tele viendo esta película.


He de confesar que esperaba algo peor... Bueno, más bien algo MUCHO PEOR. Ya sabéis, con eso de que los seres humanos tendemos a juzgar, pues reconozco que vi esta película por el hecho de decir "una más de esas a las que poner verde", pero esta vez podría ponerme verde yo sólo por el hecho de pensarlo. El elenco de actores no es conocido, y los escenarios no son gran cosa (no hay quien se crea que están en el agua, ni mucho menos en un barco), pero el argumento está mucho más trabajado de lo que esperaba: apenas una maraña de 5 guapos, una agente del FBI de vacaciones que siempre viste con ropa cani y un capitán de barco un poco 'cagao' son capaces de hacerte pasar un rato entretenido intentando jugar al Cluedo sobre quién mató a quién y cómo.

¿La pena? Que poco se sabe de los extranjeros cuando son abandonados a su suerte... ¿Son delincuentes o no?

Por cierto... ¡No pienso irme en crucero para hacer ejercicio!

viernes, 14 de octubre de 2011

Scream 4

Vuelvo con la cuarta entrega de la ya más que popular saga de terror Scream, más carismática que otra cosa en los tiempos que corren. Los asesinatos porque sí estilo 'destino final' por parte de Ghostface vuelven a las pantallas, las cuales ya están cansadas de tanta y tanta repetición. Una saga que podría haber quedado en su segunda entrega y poco más, dado que, por más muertes que nos enseñen, no van a ser más originales. Además, hay alguna que otra escena casi repetida, por lo que podrían ya darse cuenta de que esta colección 'terrorífica' ya no tiene mucho más que de dónde rascar.

La cuarta entrega de la popular saga de terror Scream se ciñe a Sidney Prescott, quien ha logrado olvidar los asesinatos cometidos en Woodsboro. Diez años después, convertida en una escritora de éxito, volverá a su pueblo natal con motivo de la gira de promoción de su nuevo libro. Pero su regreso irá acompañado de una nueva ola de crímenes perpetrados por un viejo conocido: Ghostface.

En tiempos de crisis, la originalidad brilla por su ausencia... Los directores prefieren no arriesgar con nuevas tramas y apostar por los viejos conocidos, pudiéndose perder la esencia por el camino. Eso es lo que le ha pasado a Scream... O a Puñalada 25.000, según quien lo mire. Tanto sensacionalismo ha derivado en un empacho de caretas blancas y sotanas que apenas sirve para pasar la tarde. ¿Quién no recuerda el primer Scream con cariño? Era una completa novedad que lograba mantenerte en vilo, esperando las bestias muertes de jóvenes descerebrados sin capacidad de huída... Ahora sólo tienes que hacer una pequeña apuesta (20 céntimos, no nos excedamos) por quién crees que es el asesino y ganarte 40...


Las muertes no son demasiado originales (o es que está ya todo visto), y en el momento que osan a mostrarnos las vísceras de una jovencita les haría la recomendación de que, por lo menos, éstas fuesen proporcionales al tamaño del cuerpo... Vamos, ¡que no me creo que una niña cadavérica tenga unas tripas tan grandes! El final puede resultar un tanto sorpresivo... Sólo por el hecho de que, cuando piensas que todo ha acabado, la película sigue en el hospital... Tiene su cosilla.

El inicio es original... No alcanzas a saber cuándo las descerebradas mueren de verdad o están viendo una película. Con esos pequeños gag's humorísticos (a mí me parecen graciosos) pueden tenerte enganchado frente a la tele los primeros 15 minutos... Cuando ya empiezas a levantarte, aunque sea a por pipas, estás muerto... De aburrimiento. Si acabasen con el personaje de Sidney, la saga se iría a tomar por el c..., pero como siempre se salva, pues vamos a tener Screams hasta 2050, si no se acaba el mundo en 2012 (que no puede ser, porque tengo medicamentos que caducan en 2013).

Típica película de tarde de domingo... Creo que la vi el domingo, ahora que lo digo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mil Gritos tiene la Noche

Tras los bodrios de los últimos días... Creo que nos merecemos un respiro. Algo bueno por fin, ¿no? Una película que, si bien no puede asustarnos en serio (aunque muy cerca está), por lo menos consiga hacernos decir "esto es cine y no lo que hay ahora." Mil Gritos tiene la Noche es una cinta de 1982 con un argumento denso, un tanto predecible, pero con escenas muy potentes para el público de la época y un final aún más agresivo como para tener 30 años... ¿Quién lo diría? Ésto sí que es descuartizar gente y dejar los cachos por ahí repartidos... ¡Incluso la sangre está mucho más lograda que algunas más actuales! Muchos niños de la generación fueron traumatizados por esta película, la cual todavía recuerdan con un poco de recelo... Y no es para menos.

Cuenta la historia que, en una Universidad de los Estados Unidos, una chica es asesinada y su cadáver aparece sin la cabeza. Al poco tiempo, otra chica es asesinada en la piscina de la Universidad y su cuerpo puede hallarse en mil pedazos. La Policía, con tan terribles hechos, decide poner una mujer-policía en la Universidad, camuflada como profesora de tenis. Posteriormente, una periodista que investiga las muertes, es también asesinada, y otras dos chicas mueren con sus cadáveres horriblemente mutilados... ¿Qué está sucediendo? ¿Cuál es el propósito del asesino?


Mil Gritos tiene la Noche es bastante buena como para que su cuna fuese España... Además, reventó taquillas teniendo en cuenta la evidente escasez de medios o el hecho de que las estadounidenses Viernes 13 Halloween (auténticos clásicos del género hoy día) fuesen sus predecesoras con una muy buena recaudación. Con una ambientación sin igual y grandes actores de Serie B, esa 'banda sonora' de solo piano que aparece en previamente a la comisión de alguna masacre es capaz de erizar la piel, a diferencia del 'heavy-blandorro' de los últimos años (¿quién patentaría aquello? ¿La saga de Abierto Hasta el Amanecer?).

Todas esas características que la hacen única ha hecho que triunfara más allá de nuestras fronteras mucho más que en territorio nacional. Es una pena, dado que reúne todas las características esenciales que podrían enamorar a cualquier amante del género: puesta en escena casi improvisada y sucia, escenas de mutilaciones que afectan de manera instantánea y pueden dejarte asqueado durante un rato, y un final doloroso para la vista y un tanto fantástico. ¿Qué más podemos pedir?

Bueno, sí... Necesitaríamos un cubilete enorme de palomitas delante de los morros y una pantalla de cine, para poder disfrutarla como verdaderamente se merece. Además, ¿por qué no en 3D? Teniendo que apartar la mirada en ocasiones... 

lunes, 10 de octubre de 2011

La Donante (The Donor)

Con una carátula como la que aparecía a la hora de ofrecerte el filme podía temerme algo más movidito, con más sangre, más vísceras y más fantasmas... Pero para fantasmas los que rodaron este filme sin pretensiones ni ganas de tenerlas. La Donante (The Donor, según el título original) nos ofrece un rato horríblemente aburrido (es lo único horrible que tiene) donde menos sangre, vísceras o suspense, vemos de todo... Lo único de bueno es que refleja de una manera muy muy vaga lo que son las mafias internacionales de tráfico de órganos, las cuales son mucho más duras de cómo nos hacen tragar.

El argumento ya oscilaba entre el aburrimiento y el sueño: supuestamente, una mujer de muy buena familia (un pobre la casca sí o sí) está afligida por su grave enfermedad renal, por lo que ve, impotente, como su vida llega al fin. Su marido no se resignará a perderla y, a través de un enfermo, contacta con una organización secreta dedicada al trasplante ilegal de órganos. Nuestra protagonista recibirá un riñón en un hotel de mala muerte con colchones apoyados en las paredes mientras su donante fallece desangrada por una perforación en el pulmón y es echada al cubo de la basura... La ricachona querrá investigar y, a partir de este momento, la mafia emergerá de los suburbios para llevarse lo que es suyo: el riñón, para volver a venderlo.


El desarrollo es soporífero, y sinceramente no dice nada. La cinta en sí podría llamarse ORFIDAL, porque da más sueño que hambre, y cada vez que miras el contador de tiempo de tu VLC te das cuenta de que sólo han pasado 2 minutos de los dichosos 87 que dura... Es lo equivalente a una agonía por envenenamiento progresivo, y tiene menos sangre que la pata de un canario. Impone menos que Quique Camoiras en el papel de Hamlet y, en general, se mueve menos que Don Pimpón en una cama de velcro. Y no es que esta tarde esté para comparaciones: es que es la única forma de dejarlos claro que no os dejéis engañar por la carátula...

Además... ¿A quién se le ocurriría dejar morir a alguien en un hotel de mala muerte y, para colmo, echarla en los cubos de basura de la puerta... Es que hay que ser más tonto que Espinete, que se pone pijama para dormir y, luego, sale desnudo a la calle, enseñando tó los pinchos... Los personajes, todos ellos más planos que los de Mi Generación y Crepúsculo juntos, te dejan expectante de cosas que nunca van a pasar...

Tarde perdida... Tarde LOST...

Los Ojos de Julia

El cine español está plagado de bodrios, y eso lo sabemos todos. De hecho, yo diría que, a nivel mundial, se nos conoce gracias a esa predisposición tan particular hacia lo sexual, lo sucio y lo cachondo ¿me equivoco? Sin embargo, Guillem Morales, director de Los Ojos de Julia, nos sorprende con algo, sino innovador, totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados, y todo ello con un elenco sin igual: protagonizado por Belén Rueda en el papel, una vez más, de mujer sufridora que pierde a alguien muy importante en su vida, el grupo de actores que aparece en escena cumplimentan casi (por no decir sin el 'casi') a la perfección una mezcla heterogénea que acompaña al argumento.

En el filme, Julia es una mujer de mediana edad que regresa a Bellevue con su marido para visitar a su hermana gemela, que está casi ciega debido a una enfermedad degenerativa de la que intentó operarse sin éxito, aunque eso ella todavía no lo sabe. Al llegar, descubren que se ha suicidado, debiendo Julia no sólo afrontar la pérdida de su hermana, sino también la pérdida de toda esperanza para detener su inminente ceguera, pues ella sufre la misma enfermedad y parece compartir su mismo destino. En el largo camino que seguirá para averiguar cuáles han sido los motivos del suicidio de su hermana averiguará cosas muy dolorosas, tanto para su relación de pareja como para su salud...


Una cinta recordada por el sonido de los tacones... Porque Belén Rueda tiene un buen par de... Tacones... Para correr de ese modo durante las casi dos horas de duración de la misma. Qué envida me causa esta mujer y su equilibrio... Si hubiese sido yo, habría estado en el suelo a partir de los primeros 20 minutos. Los escenarios son embriagadores, desde el cementerio hasta las viviendas, antiguas y con tanta historia que son capaces de sumergirte en un mundo que no parece pertenecer a este siglo ni al anterior.

Un argumento bastante atractivo no apto para mentes rápidas, que lograrían chafarte la película al minuto 1... A no ser que sean amordazadas. Además, es necesario verla a la primera, porque como no consigas acabarla, estarás deseando que acaben todas tus obligaciones para reponerla... Engancha, y tiene todas las papeletas para constituir el perfecto argumento de un libro de suspense, aunque los cineastas se adelantaron.

viernes, 7 de octubre de 2011

El Último Exorcismo

Hace unos días me decanté por esta joyita, producida por Eli Roth, creador de la saga Hostel, taquillazo en EE. UU. hace unos años. ¿Quién no recuerda aquellas películas que, sin ton ni son, unos pobres chavales eran torturados hasta hacer llorar al que miraba? El caso es que, con la película de hoy, tenía mis conjeturas tras visualizar un tráiler que no decía mucho y cuyo argumento tenía toda la pinta de estar más que visto. Sin embargo, El Último Exorcismo me sorprendió gratamente, ya no sólo por el final (previsible, pero capaz de dejarte con la boca abierta) sino por determinados momentos en los que la tensión se puede acumular a lo bestia en el telespectador para ser liberada mediante algún pequeño grito a lo largo de la velada.

La película, desarrollada en forma de documental 'cámara en mano' (con todo lo que ello conlleva), nos muestra la carrera de ayuda a los devotos a través de plegarias del reverendo evangelista Cotton Marcus (Patrick Fabian), invitando a un equipo de rodaje a que le sigan para documentar sus últimos días como exorcista en una pequeña población sureña y rural de Louisiana. Pero su fe, pronto, se verá puesta a prueba cuando se encuentra con Nell (Ashely Bell), una adolescente presa de posesión demoníaca que hará que Marcus se tenga que enfrentar cara a cara con el mismísimo diablo...

La película, un tanto lenta en su desarrollo, nos muestra los pormenores de la actuación de este reverendo evangelista, siendo éste un timador de tres al cuarto cuyos trucos desvela sin vergüenza ante la cámara de los periodistas que le acompañan. Todos esos trucos baratos (descargas eléctricas o crucifijos polvorientos) se verán puestos en duda cuando el padre de la jovencita asegure que su hija está poseída y que la salvación la tiene él en sus manos.


Ropas llenas de sangre, cabezas que giran, camareros gays y miradas que matan consiguen, en su conjunto, dar lugar este 'último exorcismo'... Desde luego, cuando veáis el final, entenderéis por qué es el último y no el penúltimo. He de confesar que me gustó: se trata de una cinta sin grandes pretensiones que continúa con el hilo argumental de exorcismos que ya conocemos, introduciendo la novedad de la 'cámara en mano', que hasta ahora, si yo no recuerdo mal, no habíamos tenido el placer de visualizar.

Me limito a recomendarla... El hilo argumental consigue mantener en vilo a todo aquel que se siente delante del televisor, debido a que es capaz de obligarle a realizar tantas conjeturas que acabará perdiendo en los últimos 5 minutos del filme, totalmente inesperados si atendemos a la historia final que se cuenta. Lo suficientemente envolvente como para mantenerte ahí, con los ojos pegados... Tenéis que verla.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La Horda

Seguramente estaréis pensando que el Blog pertenece a la típica psicópata obsesionada con zombies... Tampoco os estáis equivocando por tanto: no soy psicópata, pero los zombies (o infectados) me apasionan hasta tal punto que, últimamente, sólo me dedico a ver y criticar películas del género. La de hoy es un mero reflejo del famoso videojuego Left4Dead... Qué bueno es ¿verdad? Los que somos fanáticos estamos expectantes, con los ojos como platos y los brazos abiertos para recibir una tercera entrega que, según los tráiler que andan circulando por la red, promete bastante. Bajo mi punto de vista, La Horda (o La Horde, dependiendo del traductor) es el retrato más fiel de este conjunto de campañas que he podido ver hasta el momento.

La Horda nos cuenta una gran batalla que podría acabar con el mundo entre policías, gansters y zombis. Al norte de Paris, un grupo de policías corruptos intenta vengar la muerte de uno de los suyos en un edificio que sirve de escondite para el ganster culpable. En medio del enfrentamiento entre ambos, algo inimaginable sucede: una horda de criaturas sanguinarias y caníbales invaden el edificio atacando salvajemente a todos. Inesperadas alianzas nacerán cuando vean su vida en peligro, todo ello al grito de "¡Se acerca la horda!"


Muchos de los modelos de zombie parecen extraídos de la primera entrega de Lef4Dead: un viejo más duro que el Alcoyano, un morenito con pinta de malote, un fortachón que de fuerte no tiene nada y una mujer que se pone tiritas... Topicazos al poder, sí señor. Además, en más de una ocasión, las escenas parecen literalmente extraídas de la saga, con zombies de lo más característicos a la hora de, por ejemplo, vestir: Autoridades, señoras con faldas largas, un tipo que es capaz de deshacerse de unos cuantos infectados a cuchilladas, rebanando todo lo que se encuentra a su paso... De todo un poco para pasar el rato.

Es entrenida dentro del género: personajes de pena, diálogos vacíos y graciosos (hasta subiditos de tono) pero mucha mucha sangre... Alrededor de armas (blancas y no tan blancas), ganzúas, palos, y todo lo que una persona se encuentre a mano para agredir a esta horda de zombies sedientos de sangre (ya no de cerebros, que eso se les ha olvidado un poco... Será la crisis). No puedo dejar de recomendarla si sois aficionados a este tipo de películas: es típica, no se sale ni un centímetro de lo que hay predeterminado en estas cintas y, para colmo, es clavada a un videojuego... ¡Si hasta parece que hay una With y todo!

Chavales obsesos... Esta es vuestra peli.

martes, 4 de octubre de 2011

Baby Shower

"Esto... ¡Fao!"

Esa expresión más una cara de seta impresionante se te queda cuando eres capaz de ACABAR Baby Shower, una película en Spanglish cuyo recorrido se centra en un montón de señoras mayores que se reúnen para celebrar el embarazo de una de ellas (como si de un milagro se tratase... Supongo que por la edad) y se comunican entre sí al grito de 'ninfómana, vieja, loca' con un acento argentino tan marcado que te hace dudar de si has puesto un capítulo de Pasión de Gavilanes. Desde luego, terrorífica es un rato, sólo por el hecho de adecentar una película de presunto gore con escenas de sexo explícito y falso totalmente innecesarias que sí, te hacen pensar que hay más de una ninfómana en el reparto.

El peliculón comienza cuando cuatro ex compañeras de colegio celebran el embarazo de una de ellas en lo que ellas conocen como 'baby shower', o celebración de un embarazo, siendo el lugar escogido para los festejos una casa de campo ubicada a una hora de la ciudad. Ha pasado el tiempo desde la última vez que se vieron y una traición cometida recientemente amenazará con destruir la amistad que han cultivado. La revelación de un macabro secreto y una serie de violentas muertes ocurridas en el entorno serán capaces de transformar esta fiesta en una pesadilla de la que costará mucho despertar...


Con un argumento así de terrorífico se presenta esta cinta de la mano de un conocido director de series en América. Después de haber cultivado ésto, dudo de que su imagen no se vea dañada... Una película repleta de torturas innecesarias alrededor de un embarazo no es muy agradable de ver, no por la sangre o el sexo en sí (los cuales dejan mucho que desear cuando aparecen unidos sin razón), sino por el hecho de asociarlo a un suceso tan bonito como podría ser un inminente nacimiento.

Además, en ocasiones el telespectador puede tener la sensación de hallarse ante el capítulo de una telenovela cualquiera... Ya no sólo por la situaciones 'amorosas y promíscuas' entre los protagonistas (todos con todos, como pasa siempre) sino por el marcado acento, el cual parece hasta forzado. Esa aroma de 'novela rosa' se pierde cuando las muertes comienzan a abrir camino, siendo de lo más atroces o violentas, cosa que me extraña en una cinta de habla hispana.

De todos modos, las protagonistas actúan muy bien... En América del Sur tienen buena mano para los llantos desagarrados por infidelidades amorosas, que si los mezclamos con tortura pura y dura... Pueden llegar a ser bestiales. Eso sí, nunca llegas a saber cuál es la verdadera razón del llanto: si que Adolfo Pepe te abandone o que te estén arrancando los dedos a cachos.

Digamos que es como La Mano que Mece la Cuna, pero a la argentina y más directa.

lunes, 3 de octubre de 2011

Atrocious

Apenas una hora y diez minutos de desarrollo dan para adentrarte en una historia sin desperdicio que me decidí a ver casi por compromiso con un montón de pipas delante. Es de esas veces que echas un vistazo al género disponible, lees un título interesante y te decides a verla con la finalidad de aburrirte y, después, criticarla... Pero, esta vez, no ha sido así: Atrocious es una especie de documental (no llega ni a la hora y media) que pretende hacernos creer que nos hallamos ante una historia real. De hecho, ni siquiera lo dudo, porque muchos son los sucesos con estas características que se producen y dan que hablar con el paso de los meses... ¿Por qué no podría ser este uno de ellos?

Con todas las papeletas para ser la Paranormal Activity a la catalana (no a la española, que en Cataluña son independientes), la historia se inicia el 4 de Abril de 2010 una parte de la familia Quintanilla Atauri fue encontrada muerta en su casa de campo. La policía, presuntamente, descubrió la existencia de cintas de vídeo con 37 horas de grabación. Aquel mismo mes de Abril, dos productores vieron la oportunidad de crear una película a partir del material encontrado. Ellos se hicieron cargo de los derechos al convencer al padre de los niños asesinados y acordar que omitirían ciertas partes que podían ensuciar la memoria de su familia.


Atrocious, supuestamente, nos muestra las imágenes reales de todo lo que pasó en aquel mes de Abril con la familia Quintanilla Atauri. Una película perturbadoramente real con un escenario absolutamente conocido en Sitges que es capaz de mantenerte en vilo durante su escasa duración, aunque con una serie de defectillos nada desconsiderables. El primero de ellos, quizás, el rodaje 'cámara en mano' que tanto ha proliferado en los últimos tiempos... Aunque logra mantener la tensión porque son muy pocas las ocasiones en las que los protagonistas graban lo que ven, las veces que lo hacen resultan demasiado envolventes, llegando a pasar unos 20 minutos de la escasa duración de este 'capítulo de serie' corriendo con la cámara bocaabajo, sin mostrar ni dejar ver nada, haciendo creer al telespectador que está perdiendo el tiempo... Mal, muy mal.

Los escenarios resultan apasionantes: ¿a quién no le gustaría tener un laberinto para él sólo? Para conocerlo, para perderse, sentarse en sus banquitos a observar los pinos... Sin duda, espectacular, no podía estar mejor escogido. Y todo ello por no hablar del final... ¡No podía ser mejor! Me encanta cuando todo el tiempo se hace creer que hay algo sobrenatural rodeando las cabezas de pobres niños indefensos cuando, en realidad, ni es sobrenatural ni resulta tan extraño, por lo que el argumento es de lo más creíble.

Eso sí, para ver el final os recomendaría algo 'especial'... Cuando parezca que todo haya acabado y aún queden unos minutillos en la barra de tiempo de vuestro reproductor, dadle al PAUSE... Sí, habéis leído bien. Dadle al PAUSE para, entonces, apagar las luces (si es de noche, mejor) y coger unos cascos... Lo de los cascos más bien es necesario, porque si no, no váis a entender nada de lo que se dice... Y nada... ¡Sed felices!