martes, 1 de noviembre de 2011

La Casa del Terror

Divertida película para ver en Halloween es La Casa del Terror (o Dark Ride, según quien lo traduzca), un filme de 2006 bastante entretenido para tratarse de la típica de Serie B rodada con menos dinero que el que se está bañando. Tiene un poquito de todo: sangre, humor amarillo, caras guapas y no tan guapas, cuerpos de infarto, drogas, algo de sexo... El cóctel perfecto en una película de terror, donde los tópicos hablan por sí solos. Además, ¡eliminemos la idea de que toda historia de fantasmas sucede en una casa abandonada después de que sus dueños muriesen en extrañas circunstancias! Aquí, el 'lugar del crimen' es una tétrica atracción de feria... Suena bien ¿no? Además, nos puede pasar a cualquiera...

El desarrollo comienza con el brutal asesinato de dos niñas gemelas en una atracción de feria, donde la sangre y los despojos aparecen a granel. Casi diez años después, el autor del crimen, Jonah (Jonathan... No te metas pa' lo 'jondo'...), se fuga del psiquiátrico donde ha permanecido internado después de que dos enfermeros idiotas se mofasen de él y acabasen con 'muy mala suerte'. El tal Jonah, una persona a la que no pondremos cara en todo el filme, volverá a su antiguo territorio de actuación: el parque de atracciones. Ahora, sus desafortunadas víctimas son un grupo de jóvenes que salen de excursión y que, por un accidente en el camino, se quedan a hacer noche en el parque, con porros incluidos. Lo que en un principio se presenta como una velada de diversión en La Casa del Terror, se convierte en toda una pesadilla... ¿Podrán huir del asesino?


Una película de tantas mil con un escenario totalmente renovado: una atracción de feria, aprovechando la sugestión del marco para dejarte paralizado (de risa), mientras haces un ranking de las muertes más estúpidas de la historia: ¿decapitar a una chica en plena felación? ¿partir en dos el cráneo de un guarda de seguridad, siguiendo el eje de simetría? ¿dejar clavado al asesino en multitud de pinchos de una pared y que tenga menos sangre que una bicicleta? Las muertes tienen un estilo ya definido: el de las pelis de la saga Destino Final, sobre todo de las primeras entregas, donde había rubias tontas que se chumascaban en máquinas de rayos UVA.

Resulta bastante entretenida... Sobre todo por el final tan previsible y estúpido donde el típico amigo 'tontaina' se venga con todas sus ganas de aquellos que se reían de su existencia. Ideal para verla acompañado, para comprobar pequeños 'enormes' defectos como el hecho de andar paseando por el túnel del terror y encender la lamparita a pilas de una de las figuras... Pero, ¿a quién narices se le ocurre colocar ahí una lámpara a pilas? ¿Qué pasa, que cada mañana que se pone en funcionamiento una atracción de feria hay un tío que presiona el botón de ON en las lamparitas? Fail total... Pero, eso sí, te ríes un rato... 

Pues eso... ¡No olvidéis verla acompañado! Porque, si no... ¿Con quién vais a compartir la velada?

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