lunes, 10 de octubre de 2011

Los Ojos de Julia

El cine español está plagado de bodrios, y eso lo sabemos todos. De hecho, yo diría que, a nivel mundial, se nos conoce gracias a esa predisposición tan particular hacia lo sexual, lo sucio y lo cachondo ¿me equivoco? Sin embargo, Guillem Morales, director de Los Ojos de Julia, nos sorprende con algo, sino innovador, totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados, y todo ello con un elenco sin igual: protagonizado por Belén Rueda en el papel, una vez más, de mujer sufridora que pierde a alguien muy importante en su vida, el grupo de actores que aparece en escena cumplimentan casi (por no decir sin el 'casi') a la perfección una mezcla heterogénea que acompaña al argumento.

En el filme, Julia es una mujer de mediana edad que regresa a Bellevue con su marido para visitar a su hermana gemela, que está casi ciega debido a una enfermedad degenerativa de la que intentó operarse sin éxito, aunque eso ella todavía no lo sabe. Al llegar, descubren que se ha suicidado, debiendo Julia no sólo afrontar la pérdida de su hermana, sino también la pérdida de toda esperanza para detener su inminente ceguera, pues ella sufre la misma enfermedad y parece compartir su mismo destino. En el largo camino que seguirá para averiguar cuáles han sido los motivos del suicidio de su hermana averiguará cosas muy dolorosas, tanto para su relación de pareja como para su salud...


Una cinta recordada por el sonido de los tacones... Porque Belén Rueda tiene un buen par de... Tacones... Para correr de ese modo durante las casi dos horas de duración de la misma. Qué envida me causa esta mujer y su equilibrio... Si hubiese sido yo, habría estado en el suelo a partir de los primeros 20 minutos. Los escenarios son embriagadores, desde el cementerio hasta las viviendas, antiguas y con tanta historia que son capaces de sumergirte en un mundo que no parece pertenecer a este siglo ni al anterior.

Un argumento bastante atractivo no apto para mentes rápidas, que lograrían chafarte la película al minuto 1... A no ser que sean amordazadas. Además, es necesario verla a la primera, porque como no consigas acabarla, estarás deseando que acaben todas tus obligaciones para reponerla... Engancha, y tiene todas las papeletas para constituir el perfecto argumento de un libro de suspense, aunque los cineastas se adelantaron.

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