lunes, 10 de octubre de 2011

La Donante (The Donor)

Con una carátula como la que aparecía a la hora de ofrecerte el filme podía temerme algo más movidito, con más sangre, más vísceras y más fantasmas... Pero para fantasmas los que rodaron este filme sin pretensiones ni ganas de tenerlas. La Donante (The Donor, según el título original) nos ofrece un rato horríblemente aburrido (es lo único horrible que tiene) donde menos sangre, vísceras o suspense, vemos de todo... Lo único de bueno es que refleja de una manera muy muy vaga lo que son las mafias internacionales de tráfico de órganos, las cuales son mucho más duras de cómo nos hacen tragar.

El argumento ya oscilaba entre el aburrimiento y el sueño: supuestamente, una mujer de muy buena familia (un pobre la casca sí o sí) está afligida por su grave enfermedad renal, por lo que ve, impotente, como su vida llega al fin. Su marido no se resignará a perderla y, a través de un enfermo, contacta con una organización secreta dedicada al trasplante ilegal de órganos. Nuestra protagonista recibirá un riñón en un hotel de mala muerte con colchones apoyados en las paredes mientras su donante fallece desangrada por una perforación en el pulmón y es echada al cubo de la basura... La ricachona querrá investigar y, a partir de este momento, la mafia emergerá de los suburbios para llevarse lo que es suyo: el riñón, para volver a venderlo.


El desarrollo es soporífero, y sinceramente no dice nada. La cinta en sí podría llamarse ORFIDAL, porque da más sueño que hambre, y cada vez que miras el contador de tiempo de tu VLC te das cuenta de que sólo han pasado 2 minutos de los dichosos 87 que dura... Es lo equivalente a una agonía por envenenamiento progresivo, y tiene menos sangre que la pata de un canario. Impone menos que Quique Camoiras en el papel de Hamlet y, en general, se mueve menos que Don Pimpón en una cama de velcro. Y no es que esta tarde esté para comparaciones: es que es la única forma de dejarlos claro que no os dejéis engañar por la carátula...

Además... ¿A quién se le ocurriría dejar morir a alguien en un hotel de mala muerte y, para colmo, echarla en los cubos de basura de la puerta... Es que hay que ser más tonto que Espinete, que se pone pijama para dormir y, luego, sale desnudo a la calle, enseñando tó los pinchos... Los personajes, todos ellos más planos que los de Mi Generación y Crepúsculo juntos, te dejan expectante de cosas que nunca van a pasar...

Tarde perdida... Tarde LOST...

4 comentarios:

  1. Últimamente no aciertas con las películas que ves... o te pones bodrios a propósito para poder ensañarte a gusto en la reseña...

    No me la apunto, pero sé de uno (Blifengard) que también es dado a ver cine malo de terror, así que él seguro que sí...

    ¡Besines!

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  2. ¡Más bien me las pongo a propósito, para darles duro! Jajaja. La siguiente que comente creo que te puede gustar... Es terror ochentero, mucho mejor que el actual.

    Por lo pronto, esperemos a Blifengard, a ver qué opinia de estas castañas... :P

    ¡Besotes!

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  3. Puffff

    La carátula es genial, pero no tengo ganas de perder el tiempo con una peli que ya avisas que es aburrida.

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  4. No lo pierdas... Es muy triste esperar encontrar lo que la carátula ofrece... Ni de coña puede darnos ni media gota de sangre, :(

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