viernes, 7 de octubre de 2011

El Último Exorcismo

Hace unos días me decanté por esta joyita, producida por Eli Roth, creador de la saga Hostel, taquillazo en EE. UU. hace unos años. ¿Quién no recuerda aquellas películas que, sin ton ni son, unos pobres chavales eran torturados hasta hacer llorar al que miraba? El caso es que, con la película de hoy, tenía mis conjeturas tras visualizar un tráiler que no decía mucho y cuyo argumento tenía toda la pinta de estar más que visto. Sin embargo, El Último Exorcismo me sorprendió gratamente, ya no sólo por el final (previsible, pero capaz de dejarte con la boca abierta) sino por determinados momentos en los que la tensión se puede acumular a lo bestia en el telespectador para ser liberada mediante algún pequeño grito a lo largo de la velada.

La película, desarrollada en forma de documental 'cámara en mano' (con todo lo que ello conlleva), nos muestra la carrera de ayuda a los devotos a través de plegarias del reverendo evangelista Cotton Marcus (Patrick Fabian), invitando a un equipo de rodaje a que le sigan para documentar sus últimos días como exorcista en una pequeña población sureña y rural de Louisiana. Pero su fe, pronto, se verá puesta a prueba cuando se encuentra con Nell (Ashely Bell), una adolescente presa de posesión demoníaca que hará que Marcus se tenga que enfrentar cara a cara con el mismísimo diablo...

La película, un tanto lenta en su desarrollo, nos muestra los pormenores de la actuación de este reverendo evangelista, siendo éste un timador de tres al cuarto cuyos trucos desvela sin vergüenza ante la cámara de los periodistas que le acompañan. Todos esos trucos baratos (descargas eléctricas o crucifijos polvorientos) se verán puestos en duda cuando el padre de la jovencita asegure que su hija está poseída y que la salvación la tiene él en sus manos.


Ropas llenas de sangre, cabezas que giran, camareros gays y miradas que matan consiguen, en su conjunto, dar lugar este 'último exorcismo'... Desde luego, cuando veáis el final, entenderéis por qué es el último y no el penúltimo. He de confesar que me gustó: se trata de una cinta sin grandes pretensiones que continúa con el hilo argumental de exorcismos que ya conocemos, introduciendo la novedad de la 'cámara en mano', que hasta ahora, si yo no recuerdo mal, no habíamos tenido el placer de visualizar.

Me limito a recomendarla... El hilo argumental consigue mantener en vilo a todo aquel que se siente delante del televisor, debido a que es capaz de obligarle a realizar tantas conjeturas que acabará perdiendo en los últimos 5 minutos del filme, totalmente inesperados si atendemos a la historia final que se cuenta. Lo suficientemente envolvente como para mantenerte ahí, con los ojos pegados... Tenéis que verla.

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