jueves, 11 de agosto de 2011

Torrente 4: Lethal Crisis

¡Esto, ni es cine, ni es ná! Santiago Segura, o lo que es lo mismo, José Luís Torrente, vuelve a la carga en la cuarta entrega de sus películas homónimas donde lo absurdo, lo guarro y lo sexual toman la iniciativa para hacer reír al público con gags que sólo pueden hacer gracia al público español, donde el machismo y el racimos continúan presentes aunque creamos lo contrario: Torrente 4: Lethal Crisis. Además, el gran Santi se lo ha currado mucho esta vez: ya no sólo hay sexo vulgar y suciedad, sino que ha incluido personajes importantes rodeados de buenos efectos especiales (mejores que nunca), lo que la convierte en una película igual que las demás pero con un final más activo.

Durante esta 'crisis letal' (pero letal...) encontramos a nuestro (anti)héroe en una situación delicada. Tras varios intentos fallidos de llevar una vida digna (como si eso fuese posible teniendo en cuenta su forma de ser), decide aceptar un peligroso encargo que le hace un viejo conocido (que ya aparecía en las anteriores entregas), teniendo que afrontar, entonces, uno de los momentos mas críticos de su carrera. Todo empieza con Torrente ante la tumba de "El Fary", lamentando la muerte del cantante, así como que "los maricones ahora se casen", o que "hayan puesto a un negro en la Casa Blanca, y no para limpiar..." Cómo no, se pondrá a defecar en pleno cementerio y ahí comenzará su aventura, que llegará hasta prisión con su tío Gregorio (Tony Leblanc) y 'el Colibrí' (Joselito).


Paquirrín, Kiko Matamoros, David Bisbal, Belén Esteban, Tati de 'Supervivientes', Tony Leblanc, 'el Cobra', 'Rodolfo Chikilicuatre' convertido en cura amanerado, 'la Blasa' (José Mota), algún personajillo de 'El Internado' o un grupo de futbolistas de renombre son sólo algunos ejemplos de la 'calidad interpretativa' del filme, aunque hemos de reconocer que, en el fondo, podría haber sido mucho peor. La incorrección de vocabulario es sublime, porque considero que, ni a caso hecho, podría haberles salido mejor... Vamos, que entre 'chupadas', 'pajillas' y 'putas' se desarrolla un guión un tanto obsceno con el que hemos de reconocer que, en el fondo, nos divierte, como españoles que somos (ahora vendría la frase "pero español, español..." de uno que yo me sé y repite a cada rato).

Además, los efectos especiales sucedidos a partir del final de la película habrán costado una pasta, y no es para menos: entre fuegos, explosiones, pelotitas de colores, centros comerciales y extras habrá dejado fina la cuenta corriente. Aunque, lo más probable, es que toda esta gente cobre al final, cuando haya 'taquillazo,' Y, lo mejor, es que siempre lo hay... ¡Anda con el Torrente, la suerte que tiene! Pero en todos los sentidos...

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