jueves, 9 de junio de 2011

Perdona pero Quiero Casarme Contigo

Tenía tantas ganas de ver esta película que la he soportado mal doblada (al principio, en italiano) y en DVDScreener, con los comentarios de todos los asistentes al cine incluidos, la tos de alguno, el llanto de algún niño... ¡Lo típico en estos casos, vamos! Perdona pero Quiero Casarme Contigo es la segunda parte de aquella Perdona Si te Llamo Amor, las dos fruto de la inteligente mente del escritor Federico Moccia. Sin embargo, la secuela nos ha dejado a todos con una sensación de "qué soso es ésto" de padre y muy señor mío. Y es que, nos lo tienen avisado: segundas partes nunca fueron buenas y, aquí, parece cumplirse la máxima, sino a rajatabla, al menos, de manera intuitiva.

La aventura parece retomarse donde quedó: Alex (Raoul Bova) y Niki (Michela Quattrociocche) están más enamorados que nunca. Acaban de volver del faro de la isla de Blu, donde han vivido días inolvidables. Niki vuelve a ver a sus amigas, pero una serie de cambios importantes en sus vidas pondrá a prueba la amistad de las chicas. También Alex reanuda la vida con sus viejos amigos. Todos ellos; es decir, Flavio (Ignazio Oliva), Enrico (Luca Angeletti) y Pietro (Francesco Apolloni), han dejado de ser maridos serenos y seguros debido a ciertas dificultades que han puesto en peligro sus matrimonios.


Calificada dentro del género de la comedia romántica, nos hallamos ante una película entretenida, que cumple las expectativas aprobando por los pelos: la relación tan espectacularmente morbosa mantenida entre los protagonistas gracias a la diferencia de edad no resulta exprimida al máximo, y eso es evidente: Moccia no termina de dar con la dosis exacta de azúcar y, bajo mi punto de vista, se le va la mano, llenándolo todo de un caramelo líquido demasiado pegajoso y que acaba por empalagar. Sin embargo, hay una cosa que tenemos clara, y es que no veríamos esta película si no fuese por la cantidad de caras bonitas que se dedican a pasear el palmito por la pantalla.

Tras ver la primera parte, decidí leer el libro... Y considero que haré lo mismo con Perdona pero Quiero Casarme Contigo, sólo por comprobar que las letras continúan dándome mejores ratos que las imágenes. El excesivo romanticismo italiano rebosa a cada segundo, descuidando el argumento de la historia, que queda deshilachado, de la mano de Dios en más de una ocasión y perdiendo a sus personajes por el camino. No me apetece spoilear, sólo por respeto a los fans del escritor, co-guionista, director y demás cosas... Pero, ¡telita con los cambios en la vida de los personajes! Hace mucha falta retomar la primera parte como que media hora antes para no perderse uno...

Moccia, cuidado con eso... No me puedes hacer tan grandes libros y, después, tan pésimas adaptaciones...

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