lunes, 23 de mayo de 2011

Ed. Gein

Muchas han sido las películas que han visto la luz relacionadas con la temática de asesinos en serie: la saga de Hannibal Lecter, las de Psicosis, Leyenda Urbana o, incluso, la españolada El Tuno Negro. Algunas de ellas están basadas en la historia real que dio lugar a numerosas películas con su nombre a partir de los años 50: Edward Gein, un asesino y ladrón de tumbas estadounidense, y su macabra historia de vida. Únicamente se probaron dos asesinatos cometidos por él (los de Mary Hogan y Bernice Worden) pero, debido a su afición a conservar cadáveres (tanto los de sus víctimas como los que desenterraba) y a fabricar con ellos mobiliario y ropa, se generó un gran impacto alrededor del descubrimiento de sus crímenes.

La película de hoy es Ed. Gein, en concreto, la versión del año 2000. Describe, de una forma bastante correcta, la biografía del asesino en serie que hoy nos ocupa: da comienzo a finales de los años 50, en un pueblecito de Wisconsin, el cual ve descender su número de habitantes de forma alarmante. En él vive Ed Gein, un hombre de apariencia sencilla y solitario, dominado por su posesiva madre ya fallecida. Cuando los recuerdos de ella le dominan, comienza una locura de asesinatos, canibalismo, reducción de cabezas, etc.


La película es, simplemente, correcta, sin grandes pretensiones. A diferencia de otras versiones, describe la historia de una forma bastante plana, sin emoción ni suspense, de una forma tan sutil y tan psicológica que lo único que viene a demostrar es que el tipo en cuestión estaba trastornado y poco más. Sin embargo, quiero hacer hincapié en la ambientación de la granja de Ed.: todas esas cabezas reducidas, esas piezas de ropa hechas con piel humana o todos esos objetos realizados con partes de cuerpos mutiladas salvan los defectos que puedan encontrarse.

En cuanto a los posibles 'efectos especiales' ('especiales' por decir algo...), la película anda bastante justa... Aún siendo del año 2000 (apenas tiene 11 años), las formas de asesinar o la sangre son propias de un filme de los 50, cosa que me sorprende y no de una forma muy agradable. Desde luego, confío en que películas de los 80 eran mucho más creíbles y dan un pelín más de miedo que éste Edward Gein.

Describe una historia real, y no se le puede pedir mucho más... Su desarrollo es lento, y tan sólo se cometen dos crímenes a lo largo de la misma, cosa que no nos puede llevar a concluir que nos hallamos ante un asesino en serie. Nada tiene de terror y nada tiene de suspense; predecible desde el principio, para muchos supondrá una tremenda desilusión.

Esperaré a ver otras versiones. Quizá, me convenzan más...

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