miércoles, 16 de marzo de 2011

Zombie Honeymoon

Una peliculilla de 2004, muy díficil de catalogar y que no tiene desperdicio... Esas son las palabras que, en primera instancia, quiero dedicarle a Zombie Honeymoon o, lo que es lo mismo, Luna de Miel Zombie, un filme que tiene poco de terror, poco de comedia, poco de romanticismo y poco de todo, pero que logra sacarte alguna sonrisilla y te hace pensar en lo bonito del amor... ¡Qué cosas! Me parece una cinta curiosa de la que se puede prescindir perfectamente, pero cuyo título es capaz de llamar tu atención y acabas viéndola sólo por morbo que suscita el gore que apenas 'asoma' a lo largo de tráiler.

Digamos que, cuando uno se casa, acaba jurándose "en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe", ¿no? Pues eso es lo que se prometieron Denise y Danny antes de partir a un retiro de luna de miel idílico en la costa de Jersey. Mientras gozan de sus recién estrenadas nupcias, la felicidad de la pareja se ve interrumpida por una misteriosa figura que emerge inexplicablemente de la playa y ataca a Danny. Trasladado a toda prisa al hospital y declarado muerto a su llegada, Danny despertará de golpe... Convertido en un hombre nuevo y algo... 'diferente.' Al día siguiente, Denise encontrará a su antes vegetariano marido dándose un festín de carne humana en la bañera de la forma más agresiva, por lo que, dispuesta a llevar su compromiso conyugal hasta las últimas consecuencias, Denise decidirá llevar una vida lo más normal posible al lado de un zombie. 


Esta 'luna de miel' tiene alguna escenita gore para el recuerdo, pero generalmente es una película un tanto... ¿Aburrida? Aunque cuenta con un original argumento y una tremenda escenografía/maquillaje, las interpretaciones de los protagonistas son un tanto planas; es decir: ¡es imposible creerse que Denise llore por Danny en el hospital en el momento en que se le declara clínicamente muerto! Todo ello por no hablar, en esa misma escenita, de los instrumentos que porta la joven: ¡NO sin mi nevera de playa! ¿Qué importa que mi recien estrenado marido esté más tieso que un ajo? No pienso olvidarme de mi nevera en una playa solitaria ni aunque un bicho raro se pose sobre él y le haga cosas raras... Mmmm... ¡A saber qué llevaría dentro de esa nevera!

Sin embargo, y a pesar de las posibles 'taras', me pude reir bastante con alguna escena. Como ya he dicho, no sabría catalogarla en ningún género, dado que no posee grandes dosis de humor, ni de miedo, ni de amor, ni de gore, ¡ni de ná! Pero, y a pesar del castañazo que supone verla (menos mal que dura poco), hace que te pique la curiosidad sobre qué se siente al pasar tu luna de miel al lado de un zombie sanguinario que se va degradando cada día y poniendose más... ¿Feo? Si es que... Con lo guapo que era el protagonista, no puede ser...

Para verla acompañado. Así, por lo menos, puedes hacer comentarios para la posteridad.

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