viernes, 18 de febrero de 2011

Secretos en las Paredes

Miedo 'menos miedo'... Secretos en las Paredes formaría parte del género que en su día bauticé como tal, siendo una de esas películas de las que encuentras doscientas treinta mil en el videoclub y en muy poco se diferencian. De hecho, yo diría que el 'ser sobrenatural' de esta cinta es Samara Morgan, aquel personaje que apareció en la saga de The Ring hace unos cuantos años. ¡Qué verdad esa de que estamos en crisis! Hay que ahorrar ¿no? Y ahorramos hasta en la creatividad... ¡Si hasta la vestimenta es similar! Además, todavía me pregunto por qué la chica en cuestión simula estar mojada (al menos, lo aparenta muy bien) si su muerte no estaba relacionada con agua... ¡Cosas de los directores!

La película comienza como la típica de 'Tardes de Antena 3': tras conseguir un nuevo empleo, Rachel Easton, una madre divorciada, decide mudarse junto a sus dos hijas desde un apartamento en Detroit a una nueva casa en los suburbios. El nuevo inmueble parece ser la casa de sus sueños, hasta que empiezan a tener lugar extraños sucesos. Todo parece estar relacionado con los anteriores propietarios de la vivienda, ya que en los años 50 desapareció la esposa del dueño en extrañas circunstancias. 


Muchos lo han dicho ya, y yo lo reitero: es una película para echar en televisión un sábado o domingo por la tarde, a eso de las 15:30: ayuda a pegarse una buena siesta. Cierto es que tiene algún 'sustillo' destacable, pero nada del otro mundo... A su favor puedo decir que tampoco dura demasiado (apenas 1 hora 20 minutos), y las actuaciones son bastante aceptables (personajes de peli de tarde). No la incluiría en el género 'terror' bajo ningún concepto; si acaso, resulta un tanto intrigante en ocasiones, pero es demasiado predecible. No suceden cosas espectaculares ni da mucho de sí el argumento: apenas suceden cuatro cosas, parece que se solucionan y luego dejan el final abierto con un personaje que va saltando de una peli a otra.

Cumple su cometido y ya está: te hace pegar algún brinco de la silla y eres capaz de redactar el final antes de la mitad de su desarrollo. Buena para un fin de semana por la tarde, de esos que no tienes nada mejor que hacer y pues... Te pones una peli con galletas (o lo que tengas a mano).

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