martes, 22 de febrero de 2011

Al Final de la Escalera

La década de los 80 nos dejaba buenas pelis de terror... He de decir que, durante esos años, alcanzaron su punto álgido las historias de este tipo: ver moverse objetos al compás de sintonías desesperantes iban formalizando la típica conducta de los niños (y no tan niños) de la época, que escondían sus cabezas bajo las sábanas pensando que 'el cuchillo de su asesino' nunca las atravesaría. Al Final de la Escalera es una de las mejores que recuerdo... Tanto que he necesitado volver a verla. Antes no era necesaria la sangre, las vísceras ni el gore: con tan sólo esas composiciones de música tan aguda y la historia de algún niño asesinado que purula por su antigua casa unifamiliar era más que suficiente para no dejarte dormir en un mes. Me encanta 'desenterrar' estas películas: parece que todas y cada una de las cintas del género son hijas de algunas como ésta (en estos años, los libros de Stephen King comenzaban a tomar forma humana, Alfred Hithcock continúa con su 'intrigante labor', etc.).

Al Final de la Escalera comienza cuando un afamado compositor que ha sufrido la trágica pérdida de su esposa e hija se traslada a un antiguo caserón para intentar recuperarse. Apenas llega, comienza a notar extraños sonidos, movimientos de objetos y, en suma, una presencia que intenta llamar su atención hacia un cuarto secreto, tapiado al final de la escalera. Esa presencia tratará de que todos conozcan cuál fue su historia y su trágico final...


Considero que el terror nació y se quedó en las décadas de los 70 a los 90, donde emergió la tipología 'paranormal y de asesinos múltiples' que tanto encantaba. Nos encontramos ante uno de los clásicos del género, una de las más efectivas que se han rodado; después, todo lo consecutivo ha sido repetitivo... Los fantasmas, las casas encantadas, los sucesos extraños... Todo es igual, con la única diferencia en que ahora la sangre está más presente (y si no, ¡veamos The Walking Dead!).

¿Quién no recuerda escenas como la de la pelotita, o la de la silla de ruedas? O la de la cadenita que emerge del pozo... O, simplemente, ese final tan logrado donde hasta utilizan fuego. Resulta impactante volver a contemplar cuáles fueron los inicios de la intriga/terror psicológico, así como saber apreciar los 'comienzos' de los 'efectos especiales' en este campo.

Un 10 para la película... ¡Y porque no tengo un 20!

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