domingo, 8 de agosto de 2010

Origen

Origen es de las pocas pelis con las que sientes que has aprovechado bien cada céntimo invertido en la entrada. Y es que, desde Memento (obra maestra), cada película de Christopher Nolan se convierte en un acontecimiento ineludible. En este caso, el director inglés ha unido sus fuerzas con el actor más en forma del momento, Leo Di Caprio (que ojo tiene este chico para involucrarse en buenos proyectos) para crear una obra que, seguro marcará un antes y un después. Si hubiera que definir la película como mezcla de varias (me encanta hacer esto) sería algo así como:
Memento
+ Matrix + Pesadilla en Elm Street. Memento por jugar con los entresijos de la mente, Matrix por sus efectos especiales (se quedan en mantillas al lado de los de Origen) y Pesadilla en Elm Street por la importancia de los sueños.

Como me gusta poco spoilear las películas, no voy a desvelar mucho de la trama, solo decir que desde el primer minuto Nolan te transporta por los paisajes mentales de Di Caprio y su banda, que se encargan de inocular en el subconsciente de la persona deseada una serie de ideas para modificar el comportamiento de la misma a través de una serie de submundos paralelos o subcapas de la mente. Un viaje alucinante en el que destacan por su actuación sobre todo Joseph Gordon-Levitt (500 días juntos) y la francesa Marion Cotillard (Nine). Otros rostros famosos como Michael Caine, Cillian Murphy, Ken Watanabe (todos ellos aparecen en la última saga de Batman by Nolan) o la incipiente Ellen Page(Juno) conforman un reparto sobresaliente apoyado en una excelente banda sonora.

De las pocas notas negativas de este thriller de ciencia ficción es la duración de la cinta, dos horas y media, quizá un tijeretazo a algunas escenas de acción le habrían sentado mejor a este verdadero peliculón. Para mí, mejor película de este 2010 junto con la inquietante (también de Di Caprio casualmente) Shutter Island.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con tu crítica... salvo que yo la dejaba como está sin recortar nada. No se me hizo nada larga, y la angustia de ciertas escenas no se lograría si se recortaran...

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