miércoles, 28 de julio de 2010

Medidas Extraordinarias

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de 'hincarle el diente' a esta película: la vi anunciar cuando fui al cine a ver Los Hombres que Miraban Fijamente a las Cabras y debo confesar que el argumento de ésta me parecía muchísimo más interesante. Tenía toda la pinta de exaltar el efecto lacrimógeno a base de lo que parecían ser hechos reales, y a mí esas cosas me vuelven loca. Pues, además de elenco de actores para dejar la boca abierta, Medidas Extraordinarias sorprende por la escasa dureza de las imágenes (la cual, en estos casos, se agradece): típico relato de niños gravemente enfermos y de unos padres que son capaces de todo para salvar sus vidas.

El argumento es fácil de comprender: John Crowley (Brendan Fraser), de clase obrera en sus orígenes, había conseguido finalmente saborear el éxito en el mundo empresarial americano: apoyado por su bella esposa Aileen (Keri Russel) y sus tres hijos, John inicia su carrera hacia el éxito. Pero cuando ésta comienza a despegar, se ve obligado a detenerla al enterarse de que a sus dos hijos pequeños, Megan y Patrick, se les ha diagnosticado una enfermedad incurable: la enfermedad de Pompe, que atrofia los músculos hasta provocar la muerte a los 9 años como máximo. Con su mujer siempre a su lado, John se asociará con un científico brillante pero poco apreciado y anti-convencional: el Dr. Robert Stonehill (Harrison Ford). Conducidos por diferentes razones, juntos crean una compañía biotécnica, donde uno quiere encontrar la cura que salve la vida de sus hijos y el otro busca conseguir probarse a sí mismo y sus teorías científicas. Esta extraña alianza termina desembocando en un respeto mutuo, mientras luchan contra el sistema médico y empresarial.


Sin embargo, en el último minuto, cuando parece que se ha encontrado una solución, la relación entre ambos se enfrenta a la prueba final, cuyas consecuencias afectará al destino de los hijos de John. Desde luego, esta es la mejor parte de la película, y desde aquí hasta el final es donde el argumento logra mantener al espectador con los ojos pegados a la pantalla y sintiendo algo parecido a un 'sinvivir.'

La interpretación de todos los actores es magistral: Brendan Fraser, por ejemplo, da vida a un padre épico, capaz de recorrer el mundo por salvar la vida de sus hijos a contrarreloj, siempre apoyado en su mujer, Keri Russel, que sabe interpretar a una mujer fuerte, capaz de permanecer al lado de sus hijos y de movilizar los hilos que hagan falta para salvar sus vidas. El carácter de Harrison Ford como Dr. Stonehill es una bomba explosiva en el argumento: cada una de sus palabras corta como si fuese un cuchillo, y no sabe muy bien tratar con niños, pero esa forma de ser juega un papel muy importante, dándole vida al argumento. De hecho, da un coraje tremendo cuando parece que hay que echar una instancia para contactar con él...

Además de ser un filme totalmente recomendado, dan unas ganas tremendas de tener un peluche de Bob Esponja para darle besos, :). Si lo véis, no olvidés pasar por aquí para comentar... :)

2 comentarios:

  1. Brendan Fraser me parece un actor penosillo...la veré solo si me atan al sofá y me apuntan con una pistola. Lo siento, no lo trago...

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  2. Con lo bonico que es Brendan Fraser... :P ¡Tienes que verla! Sólo por el argumento... Además, ¡ahí tienes también al gran Harrison! :D

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