sábado, 5 de junio de 2010

Bathory: La Condesa de Sangre

Siempre me ha llamado la atención la historia de Elisabeth Bathory o, lo que es lo mismo, "La Condesa de Sangre", según múltiples leyendas urbanas. Tras ver el otro día Stay Alive (la que ya comentamos), tuve la oportunidad de adentrarme en una de las casi 40 películas que hacen alusión a su personaje desde el año 1956. Seguramente se trate de una figura demasiado morbosa como para dejar que quede olvidada a través del tiempo.

La película que hoy me atañe es una de las más recientes y cuyo título es Bathory: La Condesa de Sangre. Como en la mayoría, se cuenta la historia de la sádica condesa Elizabeth Bathory, cuyos deseos eran recojer a bellas jovenes vírgenes, torturarlas de todas las formas posibles y, con su sangre, bañarse, ya que de esa forma pensaba que nunca envejecería y se conservaría joven eternamente. Destacaría, sin lugar a dudas, que esta película tiene menos sangre que el tobillo de un canario, y os invito a que lo refutéis: muy bonita vestimenta, un papel magistral de Anna Friel como la condesa, pero... ¡Esta vez se le da toda la vuelta a la historia! Este hecho me ha llamado muchísimo la atención: teníamos la figura de Elisabeth Bathory en un pedestal, como si de la mayor asesina en serie de la historia se tratase. Sádica, torturadora, con un posible trastorno mental, amante de la sangre humana... Y ahora parece ser que entró en el libro Guiness de los Records simplemente por las envidias de la época. Quizá es cierto, y nunca cometió tales atrocidades, o simplemente hacía lo que una noble más de su época (ya que, por aquellos entonces, estaba muy bien visto lo de torturar hasta la muerte a los "infieles").

En la película he echado de menos muchas etapas de su vida en general... Para los que no la conozcáis, se casó con apenas 15 años gracias a un arreglo matrimonial familiar con Ferenc, noble de la época y mayor que ella 11 años. Apenas se veían, ya que él siempre andaba de batalla en batalla... Parece ser que mantuvo una relación extramatrimonial muy duradera con el pintor Caravaggio, pintor homosexual de la época. Su marido falleció y el pobre Caravaggio también, y probablemente, la condesa tuviera una enfermedad en la sangre (al menos, eso se refleja en el filme). Fue a partir de su viudez cuando la historia no está clara...


Quizá, su afán por la sangre humana comenzó cuando una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario tirón de pelos mientras la estaba peinando. Al principio tuvo mucha suerte: la condesa reaccionó reventándole la nariz de un fuerte bofetón (cuando lo normal entre la nobleza de la época habría sido sacarla al patio para recibir cien bastonazos), pero en la película podemos ver como la acuchilla diectamente. Realmente, cuando la sangre salpicó la piel de Elisabeth, a ésta le pareció que allá donde había caído desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. Y de ahí en adelante vendrían los crímenes y crímenes... Al no pronunciarse inocente o culpable, fue condenada a pasar el resto de sus días en la torre de su castillo, sin ver la luz del sol. La película refleja que murió incinerada, aunque realmente murió de inanición.

La historia no está clara... Me gustaría creer que todo fueron envidias de la época y que, durante todos estos años, lo único que hemos hecho es acusar a una inocente.

Un saludo, :)

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