viernes, 22 de enero de 2016

Una Vida en Tres Días

La belleza del trabajo de Jason Reitman salta a la vista: Una Vida en Tres Días es una película para no olvidar... Por sus aciertos o por sus errores, pero perfecta para conservarla en lo más profundo del cerebro y del corazón. El día que decidimos verla buscábamos un thriller, algo de acción combinada con intriga pues, a falta de películas de terror, era lo único que podía completar un plan de tardeo para un día cualquiera. Fue entonces cuando encontramos esta joya... La cual, en un principio, se vendía como un melodrama romántico e intrigante... Y, si bien es cierto que no le faltaba razón, esta cinta tenía mucho más que ofrecer en sus casi dos horas de duración. Muchísimo más... 

La película se desarrolla en el caluroso verano de 1987. Adèle, una mujer recién divorciada, ha perdido la autoestima tras la marcha de su marido: se siente triste, sola y le tiemblan las manos. Su hijo Henry, un chico de 13 años, se esfuerza por ser el hombre de la casa y cuidar de su solitaria madre en pleno torbellino de la adolescencia, pero no puede cubrir por completo ese papel de hombre de la casa, más en una etapa tan complicada. Un día, conocen en un supermercado a un hombre que les pide que lo alojen en su casa, pero resulta ser un fugitivo en busca y captura... Por ello, el siguiente fin de semana les marcará para el resto de sus vidas.


Una historia íntima, privada... Donde el telespectador se siente parte de esta peculiar unidad familiar, de sus problemas y sus sentimientos. El papel de Kate Winslet es tan real que puede acabar por provocarnos alguna lágrima inesperada, de esas con las que no contábamos en un principio. Junto a ella, Josh Brolin y Gattlin Griffith forman el elenco justo y necesario para captar la atención en un completo entramado de planos reducidos y cercanos, de esos que aportan un romanticismo sin igual a una historia con una muy buena esencia y gran intensidad. 


Por desgracia, no todo podía ser perfecto... Multitud de errores y desaciertos pueden identificarse a lo largo del desarrollo de la película: la ausencia de explicación de los flashback o la enorme cantidad de momentos predecibles son sólo algunos ejemplos, pero no los suficientes como para provocar una decepción. El romance que vende es lo suficientemente poderoso como para que, varios días después de verla, sigáis pensando en poner un fugitivo en vuestras vidas. 


Altamente recomendada para románticos empedernidos. Si buscas acción, no has llegado a tu destino.  

sábado, 9 de enero de 2016

El Desconocido

Antes de finalizar el año, nos apetecía compartir con vosotros una película reciente, española y de las que han pegado fuerte. No lo dudéis pues, con Luis Tosar y Javier Gutiérrez a la cabeza, no podíamos esperar menos... Estamos hablando de El Desconocido, thriller de acción irresistible y perfectamente equilibrado, para nuestro gusto, basado en una vieja película protagonizada por Keanu Reeves y Sandra Bullock titulada Speed: Máxima Potencia, pero con un toque muy español y capaz de mantener la tensión y la adrenalina durante la mayor parte de su desarrollo argumental. El debut de Dani de la Torre es de una calidad innegable, acompañado de un guión muy destacable por parte de Alberto Marini, que a continuación pasamos a defender. 

Desde el principio, la cinta nos presenta a una familia modélica. El cabeza de familia, Carlos, ejecutivo de banca, comienza su rutinaria mañana llevando a sus hijos al colegio, aún en contra de su esposa. Cuando arranca el coche, recibe una llamada anónima que le anuncia que tiene una bomba debajo del asiento y que dispone apenas de unas horas para reunir una elevada cantidad de dinero; si no lo consigue, su coche volará por los aires... Con sus hijos dentro. Dará entonces comienzo una carrera a contrarreloj en la que, incluso, verán la luz algunos secretos de la que Carlos creía su propia familia ejemplar. 


El debut... Estupendo: cine de acción, angustioso y, por momentos, excesivamente asfixiante, en los que el meollo convierte al espectador en una víctima más de una locura sin escrúpulos que, hasta el último momento, sostiene la duda del cómo puede acabar semejante lío. Muy pocos españoles se atreven con un género tan complejo, tanto técnicamente como en lo que a narración e hilo conductor se refiere, y de la Torre lo ha conseguido: ha logrado entrar por la puerta grande en el panorama cinematográfico español con una historia interesante, una buena defensa y unos excelentes conocimientos para poder sacarla adelante. 


Después, las interpretaciones... Luis Tosar, brillante, como siempre: su papel como protagonista es capaz de disimular algunas pequeñas imperfecciones sucedidas a lo largo del desarrollo del filme y que, en cierto modo, pueden resultar hasta innecesarias. La presencia de Goya Toledo, por ejemplo, sería uno de esos desatinos... O, más bien, su ausencia, aunque queda perfectamente cubierta por las apariciones de Javier Gutiérrez y, sobre todo, las de los menores: Paula del Río y Marcos Ruiz. Con todo ello, la película mantiene el ritmo y la trama, convirtiéndose en una cinta para todos los públicos, para disfrutarla sin separarse de la pantalla en cualquier circunstancia. 


Por todo ello, os animamos a verla... Estamos seguros de que tendréis muchos más detalles que aportar y que a nosotros nos han pasado por alto. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

Hable con Ella

Hay veces en las que apetece, sin más, echar la vista atrás, tan sólo para recuperar grandes películas del cine español... Esas que, a pesar de haber pasado más de una década de su estreno, continúan dejando un buen sabor de boca a los espectadores. Pedro Almodóvar no es precisamente uno de mis directores favoritos: sus rarezas y complejidades me han obligado a visualizar sus películas con pinzas, a pesar de que, en su filmografía, haya creado joyas... Verdaderos tesoros que han favorecido su reconocimiento internacional, la devoción de un público que venera su trabajo, películas sociales, tan realistas que, en ocasiones, duelen... A la vez que nos mantienen pegados a la pantalla, reconociendo resquicios de nuestro país a cada frase de sus guiones. Podía haber sido otra, pero hoy la elegida es Hable con Ella, y ya no sólo por sus actores: su desarrollo, su veracidad, sus brillantes interpretaciones y, en general, su madurez, me dicen que, necesariamente, debía ser elegida... Una vez más.


Al principio, la película nos presenta tanto a Benigno, un enfermero, como a Marco, un escritor maduro, quienes coinciden en un espectáculo de Pina Bausch, en el Cafe Müller. En el escenario, dos mujeres con los ojos cerrados y los brazos extendidos se mueven al compás de The Fairy Queen de Henry Purcell y, la emoción de Marco es tal, que rompe a llorar. A Benigno le hubiese gustado decirle que a él también le emociona el espectáculo, pero no se atrevió. Meses más tarde, los dos hombres vuelven a encontrarse en una clínica privada, donde Benigno trabaja: Lydia, la novia de Marco y torera de profesión, ha sufrido una cogida y está en coma. Benigno cuida de otra mujer también en estado de coma: Alicia, una estudiante de ballet. El reencuentro entre ambos es el comienzo de una intensa amistad dentro de la clínica, donde la vida de estos cuatro personajes fluye en todas las direcciones... Pasado, presente y futuro, arrastrando a los cuatro a un destino insospechado.


Tras haber sido acusado en innumerables ocasiones de centrarse sólo en las mujeres, Almodóvar cede el protagonismo a dos hombres enamorados, sentimentales... Aunque acompañados de dos bellas mujeres que, por desgracia, no pueden emitir palabra, lo que nos obliga a centrarnos en ellos. Sus interpretaciones son tan sutiles como emocionales... Intensas, magistrales... Perfectamente guiadas por una mano singular, realista, capaz de conquistar montones de corazones, de justificar cientos de comportamientos, en otras circunstancias, reprochables. Javier Cámara se mueve como pez en el agua, recordándonos a interpretaciones suyas más actuales, como su papel principal en Que se mueran los Feos, aunque esta vez, mucho serio y melodramático, sin dejar paso a un mínimo ápice de humor. 


Una película sensible y emotiva, alejada del Almódovar que recordábamos pero que aún conserva tintes de sus excentricidad (¿qué sería, sino, de este peculiar género creado por él mismo?). Apela a la transparencia, incluso a la ternura y a la propia ambigüedad del amor, lo que me obliga a recomendarla, incluso con los ojos cerrados. Es su elegancia, su inocencia... Su todo lo que me obliga a hablar maravillas de un argumento que tenía olvidado y que, nunca, viene mal recordar... Pues nos obliga a rememorar que estamos vivos. 

sábado, 19 de diciembre de 2015

Hard Candy

El título lo dice todo: Hard Candy, en castellano, "caramelo duro." Qué contradicción, ¿verdad? ¿Cómo es posible que un caramelo, dulce y, en ocasiones, relleno con sabores que embriagan los sentidos, pueda ser algo desagradable? Esta película da una contundente explicación a esta afirmación tan tajante: los roles del cuento pueden cambiar, hasta el punto de convertir a una inocente Caperucita en todo un caramelo duro de roer... Hasta el abismo de resucitar a la Lolita de los noventa en la presente década, pero con mayor sabiduría y experiencia... Dispuesta a cualquier cosa para demostrar su valía. Una película controvertida, no apta para todos los gustos pero que, sin duda, se merece una oportunidad por vuestra parte.

La cinta nos presenta a Jeff (Patrick Wilson), fotógrafo de 32 años, que queda con Hayley (Ellen Page), una chica adolescente de 14 años a la que ha conocido a través de Internet. Después de tomar un café, la lleva a su casa con el propósito de hacerle unas fotos... Y quién sabe si algo más. El problema viene cuando Jeff descubre que las intenciones de Hayley difieren mucho de querer tomarse las fotos de las que habían hablado en su cita... 


Nos hallamos ante un original thriller psicológico, algo dramático y, en ocasiones, aterrador, donde se trata de cerca un tema conocido por todos y que, aún hoy en día, se camufla bajo su propia delicadeza: los abusos sexuales a menores desde el anonimato que proporciona Internet, esta vez, desde un punto de vista inverso, tanto que puede resultar escalofriante gracias a ese puntito de gore que mantiene toda la atención. Es tan intensa como incómoda, a veces, difícil de digerir... De hecho, parece que que se queda atascada entre la boca y el esófago, a medio plazo entre lo agradable y lo desagradable. 


Una sucesión de torturas psicológica y física de lo más retorcida... Todo un show para los más selectos de la mano de Ellen Page y su brutal interpretación. Esta joven actriz, que nada tiene que envidiar a las más grandes, ocupa el papel principal en esta gran ópera prima del director novel David Slade, y lo hace tan sumamente bien que, sólo por ella, esta película se merece un visionado y un estudio a fondo. Patrick Wilson destaca algo menos, quizá porque le tenemos un tanto encasillado con su papel de padre coraje en Insidious... Tanto que somos incapaces de verlo en el papel de un pederasta. 


Lo hemos dicho... Y lo reiteramos: no es un argumento apto para todos los públicos, sobre todo para los más sensibles, teniendo en cuenta que el tema que trata es verdaderamente polémico. Aún así, os invitamos a verla y a darnos vuestra opinión... 

domingo, 13 de diciembre de 2015

Siete Almas

Sí, sabemos lo que nos vais a decir: esta película tiene ya varios años, en concreto, tantos como el nombre del título refleja... Pero, en nuestro interior, sentimos que no pasa de moda. Ver a Will Smith en el papel de Ben Thomas resulta reconfortante, sobre todo cuando a nuestro alrededor sólo somos capaces de ver pobreza, estigma y exclusión... De hecho, nos invita a lanzar una pregunta para la reflexión: ¿todavía existen personas buenas? ¿Dónde están esas personas? ¿Seremos capaces de encontrar, en algún momento de nuestra vida, a nuestro Ben Thomas particular? Siete Almas nos transporta a un abismo de moralidad y sentimientos, donde todo conduce hacia la verdadera sinceridad. Seguramente la habréis visto en más de una ocasión, y aprovecháis la coyuntura para repetir cuando la emiten en televisión... ¿Qué decís? 

El argumento de esta película nos hace aterrizar sobre la vida de Ben Thomas, un inspector de Hacienda de Los Ángeles, quien se va poniendo en contacto con algunas personas para ayudarlas, movido por una serie de razones que, en un principio, son un misterio por resolver... Poco a poco, a lo largo del desarrollo de la cinta, seremos capaces de dilucidar esos motivos y, cuando conoce a Emily Posa, Una joven enferma investigada por hacienda por una serie de deudas pendientes y empieza a sentirse atraído por ella, sus inconfesables planes se tambalean... Hasta el punto de surgir un amor maravilloso.


El material que tenemos ante nosotros rebosa sensibilidad... Contemplar al duro de Smith, al que conocemos por sus papeles en thriller policíaco o, incluso, comedia, representando a un personaje totalmente emocional, resulta tan extraño como formidable. Si bien es cierto que, en ocasiones, puede resultar una película excesivamente sentimental, es capaz de manipular al telespectador de la forma más delicada, con una finalidad clara: alcanzar su corazón a través de su mente. ¡No apta para cabezas racionales!


Quiero concluir con mi voto favorable hacia ella. No es una película sencilla, ni mucho menos... Su argumento singular y su forma de provocar emociones sin anestesia obligan a pensar... A reflexionar en las verdaderas cosas importantes de la vida, esas que, a veces, ignoramos por el hecho de considerarlas insignificantes... Ahí está la verdadera esencia, la moral más pura, la más importante grandiosidad. Por supuesto: es una película triste, de las que nos obliga a necesitar un montones de servilletas a falta de kleenex, que nos devuelve una imagen de Will Smith más maduro, alejado de extraterrestres y juventudes alocadas, demostrando que puede impactar, sobre todo, si se junta con Rosario Dawson, natural como la vida misma.


sábado, 12 de diciembre de 2015

La Cumbre Escarlata

Tras meses y meses de justificada ausencia, hemos vuelto... Y esta vez, para quedarnos. Sí, es cierto que hace muchísimo tiempo que no ofrecemos crítica cinematográfica, ni positiva ni negativa, pero hoy hemos regresado ya no sólo con una imagen renovada (la cual vamos a ir puliendo con los días), sino con un estreno cinematográfico muy reciente que, a su vez, está cosechando numerosos éxitos: La Cumbre Escarlata, una verdadera joya para los amantes de los cuentos de terror gótico y de la elegancia de sus ambientación, donde la sensibilidad, la emoción y el miedo combinan delicadamente con la visión de un escenario tan bello como decadente... Tan hipnótico como escalofriante. 

Nos hallamos ante película con un duro punto de partida: una tragedia familiar en la que, la muerte de su padre, convierte a una escritora de novelas de fantasmas en un ser triste, incapaz de elegir entre el amor de su amigo de la infancia y la tentación generada por un misterioso desconocido que irrumpe en su vida como de la nada, mostrando un interés aparentemente injustificado hacia ella. La joven intentará huir de su pasado... Y cambiará todo cuanto tiene por una casa que respira, sangra... ¡Y recuerda! Allí comenzará a vivir episodios insólitos, donde el color escarlata se mezcla con el blanco inmaculado de la nieve. 


Rememorando aquellos años en los que The Hauted (La Guarida) se consideró la película del momento, La Cumbre Escarlata vuelve a recordarnos el argumento típico de casas en movimiento, pero rescatando aquella esencia con una elegancia deslumbrante, en tono melodramático pero con un trasfondo importante, nada superficial. Tomando como base el estilo de los cuentos de Edgar Allan Poe, la poesía lo recubre todo en un escenario rebosante de amor y pasión... Amor del que duele, pero amor... Amor en muchas vertientes, pero amor. El papel que desarrolla Mia Wasikowska, a la que recordamos por su papel en Alicia en el País de las Maravillas, no podría ser más acertado: el aspecto angelical de esta actriz, su tez blanca y sus ropas anticuadas forman una mezcla homogénea con el espectacular despliegue visual capaz de abarcar toda atención. 


El escenario no podía ser mejor: perfecta la combinación... La belleza de su fotografía, los decorados, el vestuario y los efectos. ¡Todo! Tanto que podría resultar única en su género, ese género que sólo Guillermo del Toro ha sabido crear. No hay terror sanguinario, ni tampoco fantasmas que provoquen un miedo excesivo: hay elegancia, nostalgia y, sobre todo, color... Por tanto: si buscas pasar un mal rato, esta no será la mejor elección. En cambio... Si pretendes de un ambiente gótico y de pasiones desmedidas, no dudes en sacar un hueco disfrutar de sus dos horas de duración. 

sábado, 27 de junio de 2015

Operasiones Espesiales

Si queréis ver cine con sabor ilicitano, no hay mejor opción que dejarse llevar por Operasiones Espesiales, o lo que es lo mismo, un comedia desternillante que incluye los mejores rincones de nuestro bellísimo municipio (Elche), polisía munisipal en su salsa y, por supuesto, el busto íbero más famoso a nivel mundial: la Dama de Elche. Tres ingredientes esenciales y perfectamente combinados con grandes actores conocidos a nivel nacional que pueden convertir una jornada de cine cualquiera en una sesión divertidísima para ver en familia, con amigos o en solitario. ¡Cualquier opción es buena para disfrutar de la comedia autóctona! 

La película comienza en el momento en el que el Museo Arqueológico de Madrid cede la Dama de Elche, una de las esculturas del arte ibérico más valiosas del país, a su homónimo ilicitano. Desde el momento de su llegada, estará en peligro... Y Tonico, novato Jefe de la Policía Local, será el encargado de ofrecerle seguridad. Para ello, deberá recurrir a la experiencia de su antiguo mentor, Pepe el Ofisial, quien necesitará reclutar a un peculiar grupo de élite. 


La cinta recorre los lugares más representativos de Elche, a través de la voz del emblemático Ramón Langa y de actores tan conocidos como Enrique Villén, Cristina Alcázar, Álex O'Dogherty o Carlos Santos, en torno a una trama cómica, que no ha necesitado de efectos especiales para hacernos pasar un buen rato. Varios años de crowdfunding, preparación, rodaje y producción dieron sus frutos: el público ha recibido la película de una forma muy positiva, tanto en los festivales como en salas de cine. Nos hallamos ante una curiosa alternativa a la ya más que exprimida saga Torrente que deberíamos, necesariamente, tener en cuenta. 


Su director, Paco Soto, recibió el apoyo de más de 1200 particulares que le ayudaron en la financiación de un producto autóctono, del cual debemos estar tremendamente orgullosos: gracias a él, el nombre de Elche ha recorrido el país, de su mano y de la de Tonico el Musipal, personaje principal de aquel cortometraje con el que nos echábamos unas risas hace un par de años. Podéis haceros con vuestra copia visitando la web de Operasiones Espesiales o, por un módico precio, alquilarla o adquirirla a través de plataformas como Vimeo

Amigo Paco... ¡Enhorabuena! Sólo tú podías hacerlo así de bien. 

lunes, 23 de marzo de 2015

Oculus: El Espejo del Mal

Hechos como que el doblaje al español tardase tanto en ver la luz unido a que no me gusta nada ver una película con subtítulos (si me pongo a leer dejo de prestar atención a la imagen) han conseguido que tuviese que esperar dos años para ver una cinta que me habían ofrecido como algo sin igual... Sus críticas la ponían por las nubes y, según me contaron, el doblaje original era aterrador. Por este motivo escogí Oculus: El Espejo del Mal, una peli bastante larga (105 minutos) pero con mucha miga y muy buenos giros de guión... Muy buena forma de crear duda... Muy buen saber hacer, en definitiva. 

En este caso, se nos presenta cómo, hace tiempo, un asesinato dejó huérfanos a dos niños. Las autoridades culparon al hermano, pero la hermana creció creyendo que el verdadero culpable había sido un antiguo espejo maldito que, por aquellos entonces, su padre albergaba en su despacho. Ahora, completamente rehabilitado y con veinte años cumplidos, el hermano está listo para empezar de nuevo, pero la hermana está decidida a demostrar que fue el espejo lo que destrozó a su familia... Y volverá a hacerse con él. 


Por lo pronto, el argumento presentado es original y eficiente: por primera vez, es un espejo y no una casa encantada la que toma todo el protagonismo en una peli en la que la tensión aumenta por momentos, reflejo tras reflejo. Las historias que va contando son verdaderamente angustiosas, y los giros la convierten en impredecible... Tanto como para convertirse en esa cosa que te engancha delante de la televisión haciendo conjeturas. Pensaba que la saga Insidious era insuperable, que James Wan no podría ser olvidado de una manera tan sencilla... Y no que le haya olvidado, pero esta película la voy a colocar a su misma altura. 

No ha necesitado de cientos de actores para dar vida a una historia aterradora, de ilusiones ópticas, reflejos y continuos flashback. Su peculiar escenografía, su forma de jugar con la cámara y sus planos tan geniales la convierten en especial... En imprescindible. El terror psicológico es su ingrediente principal y el cebo que nos tiene ahí, pendientes de cada cosa, de cada movimiento... De cada aparición. 


Se trata de una muy interesante propuesta para ver (solo o acompañado) en estas noches lluviosas que asolan a la península últimamente. No tardéis en echarle mano... Os aseguro que, después de verla, comenzaréis a ver los espejos con otra cara.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La Isla Mínima

La novela negra está de moda, y eso lo no podemos negar. Las tramas que contienen temática policíaca y cuyo centro de atención es un crimen tienen la misma importancia hoy en día que las novelas eróticas. Es por este motivo por lo que me decanté por La Isla Mínima: hacía mucho tiempo que quería verla, pero no encontraba el momento... Quería disfrutarla al máximo, y es que el tráiler tenía un poco de todas esas cosas que me llaman la atención: made in Spain, crímenes, policías, España profunda y transición... Eso sólo podía ser completado con algo de comida que llevarse a la boca y ningunas ganas de pulsar el PAUSE. ¿Os ha sucedido lo mismo a vosotros? 

Como bien he dicho, la película se desarrolla en España, a comienzos de los años 80. Dos policías, ideológicamente opuestos (franquisco vs. revolución), son enviados desde Madrid a un remoto pueblo del sur, situado en las marismas del Guadalquivir, para investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. En una comunidad anclada en el pasado, tendrán que enfrentarse a un feroz asesino... Cada uno con las armas de las que dispone y que, por supuesto, mejor sabe utilizar... Todo parece tener su propio mensaje secreto, su propio lenguaje... Y ellos deberán averiguarlo. 


Nos hallamos ante un thriller policíaco bastante dramático, magníficamente realizado y con una potencia inaudita para ser una película española. Ofrece tensión y elegancia de una forma asombrosa: dos actores como Raúl Arévalo o Javier Gutiérrez, acostumbrados a la comedia, encarnan a la perfección un par de personajes con mucha fuerza, capaces de llevar por sí solos el argumento y de enganchar al telespectador de una forma sólida, tan sólida como su narrativa, impecable y encauzada desde el primer momento. Destacaría la estupenda fotografía y ambientación: esa maravillosa tonalidad amarillenta, vintage, nos devuelve a la España profunda sin esfuerzo por nuestra parte... Nos trae recuerdos de cuando abrimos un viejo álbum de fotos, y eso no puede significar más que los directores han logrado su cometido. 


Una verdadera revelación, sin trampa ni cartón. Una cinta altamente recomendada, para los amantes del género policíaco y para los que no... Evidentemente triste, pero magnífica y apasionante. Un inteligente pasatiempo, reflejo de aquella sociedad y de ésta, de las cosas que pasan en la vida y de cómo pueden pasar, con ese pequeño tinte de denuncia social, a la vez, respetuoso, que me encanta y que os encantará.

¿La habéis visto ya? ¿Qué os ha parecido? Porque la isla será mínima... Pero la película es muy grande. 

viernes, 30 de enero de 2015

Babadook

Sin demasiadas esperanzas y con montones de críticas negativas rondándome la cabeza decidí darle una oportunidad a Babadook, una cinta de terror dirigida, curiosamente, por una mujer y que, para ser sinceros, me ha encantado: la ópera prima de Jennifer Kent resulta tan aterradora como conmovedora, repleta de inteligentes detalles y con un guión de lo más efectivo. Definitivamente, su gran éxito en la gran pantalla es resultado de un gran trabajo de narración y cuentos desplegables que no tiene ningún desperdicio. Una auténtica metáfora que sólo puede ser vista desde esa óptica y que, por supuesto, ayuda a comprender situaciones cotidianas.

La película tiene un duro comienzo: seis años después de la violenta muerte de su marido, Amelia (Essie Davis) no se ha recuperado todavía, pero tiene que educar a Samuel (Noah Wiseman), su hijo de seis años, que vive aterrorizado por un monstruo que se le aparece en sueños y amenaza con matarlos. Cuando un inquietante libro de cuentos llamado "The Babadook" aparece en su casa, Samuel llega al convencimiento de que el Babadook es la criatura con la que ha estado soñando. Entonces, sus alucinaciones se hacen incontrolables y, su conducta, impredecible y violenta. Amelia, cada vez más asustada, se ve forzada a medicarle. Pero, de repente, empieza a sentir a su alrededor una presencia siniestra que la lleva a pensar que los temores de su hijo podrían ser reales... 


Nos hallamos ante algo más que un thriller psicológico: se trata de una verdadera reflexión de nuestro yo interior, de esa parte oculta que todos albergamos, en mayor o menor medida, más o menos afectada por nuestras vivencias, por el amor o por el dolor... En definitiva: esa cara oculta que todos tenemos y que, de un modo u otro, nos vemos obligados a domar gracias a nuestra cultura o nuestras redes. Por tanto, todos tenemos nuestro propio Babadook, escondido detrás de nuestra mejor cara y que, en este caso, la directora ha sabido explicar brillantemente a través de un curioso personaje de cuento... 


Los papeles de madre e hijo están excelentemente representados: Essie Davis y, sobre todo, Noah Wiseman defienden con agudeza sus posiciones de una forma sin igual. Sus gestos, sus miradas, sus expresiones y su forma de moverse nos regalan escenas duras y dramáticas, pero también llenas de luz y esperanza... Llenas de amor al prójimo, aunque suene demasiado bíblico. Si a todo ello le sumamos esa atmósfera brutal, oscurantista y tensa volvemos a reafirmarnos en nuestra posición, en la que repetimos que no es necesario utilizar la sangre para causar miedo. 

Una película llena de luces y sombras que no puede faltar en ese pequeño hueco de vuestro cerebro en el que almacenáis las historias de calidad. ¿La habéis visto ya? ¿Qué opináis?